SAN VALENTÍN, YO NO TE
OLVIDO
Allá por mis años de estudiante gozó de cierta celebridad un españolesco filme, El día de san Valentín, que, sin el menor recato, he oído que repusieron hace poco por TV. ¡Ánimas benditas! Supongo que el tiempo todo lo cura, incluso esas manifestaciones de la España predesarrollista que mejor harían continuando su sueño en el rincón del olvido.
¿Y qué tiene que ver el filme con nuestra revista, más aficionada a la lingüística que a las carpetovetonicadas dulzarronas? Pues la letra de la canción, que, además de cursi, contenía unos errores sintácticos y de consonancia que sin duda debieron hacer estremecer al bueno de Menéndez Pidal, máximo apacentador de las ovejas de la lengua en aquellos tiempos. Veamos:
Hoy es el día de los enamorados
con ansias y esperanzas de un querer.
Por eso, teniéndote a mi lado
tu amor en este día lograré.
[Parece que el muchacho quiere ligar en serio, como diríamos en
lenguaje de hoy].
Hoy es el día de los enamorados,
juntemos tu sonrisa y mi canción,
que al unirse para siempre
nuestros labios con amor será tuyo mi corazón.
[Pero en qué quedamos? ¿Eran ya novios o no?]
¡San Valentín! Yo no te olvido,
porque tu amor en ese día he conseguido.
[¿El amor de quién? ¿De ella o de san Valentín?].
Bonito san Valentín, ¿verdad? Pues no es nada al lado de un engendro que nos llegó de Chile unos años más tarde. Se llamaba La novia, y la letra se comenta sola. Puristas de la lengua, abstenerse.
Blanca y radiante va la novia.
Le sigue atrás un novio amante,
y que al unir sus corazones
harán morir mis ilusiones.
Ante el altar está llorando.
Todos dirán que es de alegría
Dentro su alma está gritando:
“¡Ave María!”
Mentirá también al decir que sí,
y al besar la cruz pedirá perdón.
Yo sé que olvidar nunca podría
que era yo, no aquél a quien quería.
Doy fe de que la transcripción es literal. ¿Ustedes han entendido algo? Pues entonces su futuro está de letristas de canciones.
JMAiO, feb 97