¿CUANTOS PAPAS HA HABIDO?

 

No es una pregunta tan fácil de contestar como pudiera parecer a primera vista. Generalmente suele hablarse de unos 263 ó 265 papas desde San Pedro al actual Juan Pablo II, pero los recovecos históricos muestran que no siempre es fácil atinar con la consideración, y aun a veces la existencia, de algunos pontífices.

Al lado de los pontífices legítimos, hay contabilizados unos 35 antipapas de cierta importancia, pero muchos historiadores no concuerdan siempre en quiénes merecen una u otra consideración. Por ejemplo, el caso de San Hipólito (217-235). ¿A qué el título de santo si es un antipapa? Al parecer, el enfrentamiento con Calixto I, que perduró durante sus sucesores San Urbano I (222-230) y San Ponciano (230-235), acabó con la reconciliación de San Hipólito con este último y el martirio de ambos.

En otros casos, consideraciones similares llevan a tener que alterar algunos ordinales. Es el caso del antipapa Félix II (355-365), reconocido por el clero romano, pero no por el pueblo, y expulsado finalmente. Pero su número fue tenido en cuenta para asignar los de sus sucesores homónimos, como San Félix III (483-492), que debería ser en realidad San Félix II, al igual que San Félix IV (526-539) debería ser San Félix III.

En los confusos tiempos de la donación de Pipino, a la muerte de Zacarías (741-752), existió al parecer un efímero papa llamado Esteban II (752), cuya existencia histórica algunos niegan. De ser cierta ésta, habría que sumar una unidad a los ordinales del sucesor de éste, otro Esteban II (o sea III) (752-757), Esteban III (IV) (767-772), Esteban IV (V) (816-817), Esteban V (VI) (885-891), Esteban VI (VII) (896-897), Esteban VII (VIII) (929-931), Esteban VIII (IX) (939-942) y Esteban IX (X) (1057-1058). Los dos sistemas de ordinales aparecen en las relaciones de papas según el parecer del autor.

Otro personaje sobre el que no hay acuerdo es Bonifacio VII, que en 974 fue elegido papa, aunque tuvo que huir de Roma y refugiarse en Constantinopla. Regresado diez años más tarde, encarceló y dejó morir de hambre al entonces reinante pontífice Juan XIV. Sin embargo, ambos son considerados a veces como legítimos papas.

En uno de los episodios más lamentables de la Iglesia, el joven de quince años Teofilacto fue impuesto como papa con el nombre de Benedicto IX en 1033. Obligado a huir de Roma, fue sustituido por Silvestre III (1045), a quien algunos, no todos, consideran como antipapa. El regreso del joven papa motivó la huida de Silvestre y un nuevo pontificado de Benedicto IX, quien más tarde abdicó mediante una compensación económica, si bien regresaría por tercera vez (1047-1048) años más tarde para desplazar al reinante a la sazón, Clemente II (1046-1047). En fin, un galimatías.

Eran aquellos tiempos algo revueltos, pues otro papa, Benedicto X (1058-1059), acabó siendo depuesto... pero enterrado a su muerte con honras de pontífice, por lo que muchos lo consideran como tal y no antipapa.

Hay más confusiones numéricas. Hubo un papa San Martín I (649-665), y luego dos más con los nombres de Marino I (882-884) y Marino II (942-946). Con el tiempo, un error llevó a confundir ambos nombres, por lo que el siguiente Martín en aparecer por la cátedra de San Pedro, que en rigor hubiera tenido que ser Martín II, fue Martín IV (1281-1285). Este vicio numérico se continuó en Martín V (1417-1431).

Por un error similar se pasa de Juan XIX (1024-1033) a Juan XXI (1276-1277), pues Juan XX fue un antipapa. Esto no se repitió con el antipapa Juan XXIII (1410-1415), cuyo ordinal no fue tenido en cuenta por el papa Giuseppe Roncalli, Juan XXIII (1958-1963). Otro antipapa de la misma época, el Papa Luna Benedicto XIII (1394-1417), sufrió también repetición de su nombre por un segundo Benedicto XIII (1724-1730). Existen muchos más ejemplos similares.

 

JMAiO, mar 96