Mentiras (no, restricciones mentales) cristianas

 

No somos idólatras, sólo veneramos las imágenes.

No quiero vengarme; sólo quiero que se haga justicia.

No me divorcié, la Iglesia me anuló el matrimonio.

No forniqué; íbamos a casarnos, aunque luego cambiamos de idea.

La Inquisición sólo entregaba a los herejes al brazo secular.

La Iglesia no es rica; sus príncipes deben vivir de acuerdo con su cargo.

La Iglesia no consentía en la esclavitud.

Estamos contra la pena de muerte, pero respetamos al Estado y sus leyes.

No es lo mismo robar que vender caro.

No hay que usar el preservativo; sólo si uno fuera a pecar de no usarlo.

La Iglesia no vende indulgencias (eso sería simonía); sólo acepta limosnas.

La poligamia está prohibida; si no lo estuvo en otros tiempos fue por permiso especial de Dios.

El Evangelio dice “No os hagáis llamar padres”, pero quiere decir “maestros”.

Los “hermanos” de Jesús a los que se alude en el Evangelio eran en realidad primos.

 

                                                                                              Josep M. Albaigès i Olivart

                                                                                              Barcelona, sep 06