¿Existió realmente el templo de Salomón?
Los arqueólogos, especialmente los judíos, buscan afanosamente evidencias que confirmen los episodios bíblicos. Son frecuentes los éxitos, pero la investigación es cada vez más difícil por los fraudes de quienes desean enriquecerse especulando con los deseos del pueblo judío.
Expondremos uno de los ejemplos más significativos de estas vicisitudes. En julio de 2001 fue ofrecido al Museo de Israel una tabla, pronto llamada “del rey Salomón”, con inscripciones en hebreo antiguo y escritura fenicia. Trataba sobre las reparaciones encargadas en el templo de citado rey por su sucesor el rey Joash, lo que indirectamente casi duplicaba fragmentos de Reyes II y probaba la existencia real del citado templo más allá de la Biblia. No hay que olvidar que las únicas referencias a dicho templo se hallan en el texto sagrado, puesto siempre en duda por los escépticos, que no ven en él más que la concreción de una serie de historias de la época recopiladas varios siglos después de la muerte del famoso rey (s X aJC).
La tabla fue sometida a unos complicados análisis por el Centro de Estudios Geológicos de Israel. Se examinó especialmente la pátina que cubría la piedra y las partículas de carbón adheridas a las inscripciones, todo lo cual arrojaba una antigüedad de unos 2800 años. En enero de 2003 la tabla fue declarada oficialmente como auténtica.
De todos modos, el intermediario que había ofrecido la tabla, para cuyo precio se barajaban cifras entre 3 y 10 millones de $, desapareció de golpe. Una búsqueda detectivesca condujo al coleccionista Oded Golán, quien afirmó ser sólo un intermediario, y que el objeto buscado estaba en poder de alguien ilocalizable en aquel momento.
Con esto las investigaciones llegaron a un punto muerto. Sin embargo, poco después se hizo otro espectacular “descubrimiento”: el supuesto osario en que había sido enterrado Jacobo, el hermano de Jesucristo, y de nuevo el nombre de Golán aparecía asociado a este “hallazgo”. Eran demasiadas coincidencias, y se emprendió una nueva investigación más detallada.
Los analistas de historia y estilo hallaron una inconsecuencia gramatical en el texto de la tabla, y en base a este inidicio fue encargado un registro en casa de Golán, con el resultado del hallazgo de la pieza. Se encargó una investigación al profesor Yuval Goren, quien descubrió singulares contrasentidos en la tabla, como la presencia de foraminíferos en la cara posterior, lo que indicaba un origen marino, incompatible con la situación del templo de Salomón. Más aún: el examen microscópico de las inscripciones reveló huellas de un instrumento de corte moderno, e incluso el espectrógrafo de masas reveló, por la distribución de los elementos químicos de la tabla, la temperatura a la cual éstos se habían constituido. Todo ello era incompatible con la supuesta antigüedad de la tabla.
Golán fue detenido (posteriomente liberado; se halla en curso el juicio), y la tabla declarada oficialmente una falsificación, al igual que el osario. Pero hay más. En un taller propiedad de Golán aparecieron docenas de instrumentos y objetos en curso de elaboración, todos ellos astutas falsificaciones. Esto ha abierto una dura incógnita: ¿Cuántos objetos falsos similares están hoy distribuidos en los museos del mundo?
JMAiO, BCN, dic 07