MÁS SOBRE LOS RENDIMIENTOS HONDTIANOS

 

Publicada la colaboración sobre los rendimientos hondtianos en [C-37], Francesc Castanyer me pasó un precioso artículo de Ian Stewart, aparecido en INVESTIGACION Y CIENCIA del mismo mes de junio de 1993, con un tema fuertemente emparentado: la ilusoriedad de los votos como medio para influir realmente en las decisiones.

     Stewart utilizaba un enfoque muy original, analizando el llamado "índice de poder de Banzhaf" de distintas circunscripciones en función de la capacidad de cada una de ellas para alterar el resultado de una votación.

     La idea resulta fácilmente trasladable a nuestros partidos, conque vamos a exponerla aplicándosela. Recordemos nuevamente los escaños conseguidos en las elecciones del 6 de junio de 1993:

 

 

ELECCIONES AL PARLAMENTO ESPAÑOL (06.06.93)

Partido

Votos

% Vot

Diput

% Diput

Kr

DTeór

PSOE

9.076.218

38,68%

159

45,43%

1,17

140

PP

8.169.585

34,82%

141

40,29%

1,16

126

IU

2.246.107

9,57%

18

5,14%

0,54

35

CiU

1.162.534

4,95%

17

4,86%

0,98

18

PNV

290.386

1,24%

5

1,43%

1,15

4

CC

206.953

0,88%

4

1,14%

1,30

3

HB

206.296

0,88%

2

0,57%

0,65

3

ERC

188.800

0,80%

1

0,29%

0,36

3

PAR

144.261

0,61%

1

0,29%

0,47

2

EA

129.263

0,55%

1

0,29%

0,52

2

UVV

112.032

0,48%

1

0,29%

0,60

2

CDS

413.213

1,76%

 

 

 

6

VERDES

184.072

0,78%

 

 

 

3

BNG

126.471

0,54%

 

 

 

2

PA

96.288

0,41%

 

 

 

1

 

 

 

 

 

 

 

Total

22.752.479

96,95%

350

 

 

350

 

 

 

 

 

 

 

Vot/Esc

65007,08286

 

 

 

 

 

 

     ¿Qué ocurre cuando una moción debe ser sometida a votación en el congreso de los Diputados? Puede ganar o perder, pero en el caso presentado, en el resultado final nunca influirán los votos del PNV, de CC, de HB, de ERC, del PAR, de EA ni de UVV. Cualquiera sea la coalición que se haya formado entre los cuatro partidos mayores (PSOE, PP, IU, CiU), los votos restantes servirán para reforzar la mayoría o para atenuar la minoría, pero nunca para cambiar la decisión. En una palabra: los cuatro partidos mayores controlan la cámara, y el poder de los votantes de los siete menores es nulo.

     Banzhaf llama "índice de poder" de un partido al número de coaliciones en las que su presencia resulta decisiva para cambiar el resultado de la votación. Nos referimos a las "coaliciones estrictas", es decir, las que no pueden prescindir ni de uno solo de sus componentes so pena de perder la mayoría (por economía, éstas serán las buscadas). Formemos las posibles coaliciones estrictas ganadoras:

 

        COALICIÓN               VOTOS

        PSOE + PP:              300

        PSOE + IU:              177

        PSOE + CiU:             176

        PP + IU + CiU:              176

 

     El PSOE figuraba en tres de ellas: su índice de Banzhaf era 3. El del PP era 2, ¡igual que el de IU o el de CiU! A la hora de elaborar la decisión, cada uno de estos tres últimos partidos tiene la misma importancia. En la práctica, esto hipertrofia el poder de los partidos pequeños, reduce el de los grandes y anula el de los muy pequeños. Su efecto pouede ser contrario al conseguido por el sistema de d’Hondt.

     Planteo un ejercicio a los lectores: ¿Cuáles serían los índices de poder de los partidos con la distribución de escaños teórica (DTeór) calculada en la última columna? El resultado acarrea sorpresas, y advierto que el problema, enfocado con lápiz y papel, es tediosísimo, pues aparecen centenares de coaliciones estrictas. Y tampoco el programa informático es fácil.

     A modo de moraleja, observemos que estas situaciones se dan porque los diputados no emiten un voto pensado y razonado por ellos, sino mecánicamente, al dictado del centro decisorio de su partido, que es quien decide la política. Esto no deja de tener su lógica: ¿Es que los electores conocen a la mayoría de las personas por quienes votan? No, pues éstas son impuestas en listas cerradas por el respectivo partido. Es natural pues que, en el Parlamento, su actividad se reduzca a la de mero peón votador.

     Con razón nuestro sistema, más que democracia, ha sido llamado partitocracia. En una conversación mantenida en un congreso del club Mensa en Sitges, algunos se lamentaban de que la única preocupación de los políticos era ser elegidos. El mienbro del club Mr. L. Ware, aclaró que ni eso, sino simplemente ser designados.

 

 

                                          JMAiO, oct 93