Poesía matemática

 

¿Quién dijo que las matemáticas no podían contener poesía? Aquí tenemos una variada muestra de la relación entre ambos géneros.

 

Cinta de Moebius (Isla Correyero)

El ángel de los números (Rafael Alberti)

Declaración matemática (M. Ossorio y Bernard)

Del cientificismo del siglo XIX (Joaquín María Bartrina)

Poesía numérica (Anónimo)

Oda al número 0 (Enrique Morón)

WINDOWS 98 (Mario Benedetti)

A la divina proporción (Rafael Alberti)

Los números transfinitos (José Florencio Martínez)

Ficció total (Josep M. Albaigès)

Soneto al dodecaedro (Rafael Alberti)

La cinta de Moebius (Myriam Moscona)

El ingeniero (Joao Cabral de Melo Neto)

Matemáticas y poesía (José Antonio Hervás)

Soneto al tesaracto (Josep M. Albaigès)

El número pi (Wislawa Szymborska)

Pi salió de su escondrijo (Marlén)

 

Cinta de Moebius

 

Yo vengo de perder una batalla

de la vida

y otra más y otra más

y otra.

Pero mi espíritu está indemne

y aún puedo saltar sobre todas las pérdidas

aunque sé que sin más flexibilidad

y menos exactitud que

en los 20 o 25 metros de edad que tuve

y ahora ya no tengo más que predicciones        presagios

de lo que va a ocurrir

según veo a los tipos que se acercan a mis ojos

según huelo sus preocupaciones

según cómo se empeñan en agradarme

o en desagradarme.

Eso veo. Ya lo tengo claro estoy preparada

para perder

y distinguir cuál será la ventaja que yo saque

o cuál la captura

qué parte de mi corazón se llevará

quien me persiga y observe

cuánto soy de vulnerable.

Lo tengo claro todo eso de las pérdidas y las

ganancias afectivas o las otras

y no me importa perder el beneficio

porque yo vengo de una habilidad de penitenciarías

y en los correccionales en donde estuve

siempre me dejaron muy exactamente claro

que el modelo de mi conducta

iba derechito a los peligros y que ganar

en ellos

sería una suerte ingrata para mí.

 

De todos modos a veces he ganado

una chuchería una bola o la pieza de un zapato.

Y una vez sólo una vez gané

algo complicadamente bueno algo grande y

prodigioso que ahora con los años

valoro más que nunca.

 

Pero hoy ya sé que no volverá

la buena estrella

ni el azar a mi vida

porque mi sublevación y mi trastorno están

 

conspirando para que

me hunda:

 

Y a eso no le pondré freno ni me doblegaré.

 

Ya tengo bastante con mi suficiencia

para el dolor

y una superioridad colérica

para subsistir y

todavía asombrarme de cómo

entre el perder y el ganar

he preferido siempre la sutil y

constante ingenuidad que producen las pérdidas.

 

Así

como si esto fuera un dulce

me ahorro el terror

del desengaño.

 

Isla Correyero, Amor Tirano, DVD poesía, 2003

 

 

El ángel de los números

 

A Eduardo Rodrigáñez[1]

 

Vírgenes con escuadras

y compases, velando

las celestes pizarras.

 

Y el ángel de los números,

pensativo, volando                                     

del 1 al 2, del 2

al 3, del 3 al 4.

 

Tizas frías y esponjas

rayaban y borraban

la luz de los espacios.[2]

 

Ni sol, luna, ni estrellas,

ni el repentino verde

del rayo y el relámpago,

ni el aire. Sólo nieblas.

 

Vírgenes sin escuadras,

sin compases, llorando.

y en las muertas pizarras,

el ángel de los números,

sin vida, amortajado

sobre el 1 y el 2,

sobre el 3 y el 4...

 

Rafael Alberti, Sobre los ángeles

 

 

Declaración matemática

 

Niña, me postro a tus pies

para pintar la pasión

que abrasa mi corazón

como dos y una son tres.

Escucha mi amor vehemente,

pues des que te he conocido

continuamente ha crecido

en progresión ascendente.

Que me quieras solicito

y ésta no mires esquiva:

si es mi beldad negativa

mi cariño es infinito.

Multiplicamini, etcetra,

dijo Dios al padre Adán,

y yo quiero ese refrán

seguir al pie de la letra.

Mas no fundo mi porfía

en una incógnita unión

que es regla de aligación

o de falsa compañía.

No a fe, y en buen testimonio

del fin que mi amor barrunta

quiero la regla conjunta

que se llama matrimonio.

Si no sumo grandes bienes

tengo un caudal de razones;

piensa que no hay proporciones

cual la que en tu mano tienes.

Y si bien no da la ciencia

para pavos ni perdices,

ni tengo bienes raíces

ni he de elevarme a potencia.

Sabré, aunque el mundo lo note

prestar a interés compuesto,

y solamente con esto

multiplicaré tu dote.

Espero respuesta el martes.

Madrid, tantos... sin errata.

Tuyo,

          Pascasio.

                         Postdata:

Si me desprecias me partes.

 

               Por copia

          M. Ossorio y Bernard

 

 

Del cientificismo del siglo XIX

 

¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos

     ya no son para mí,

lo que llama misterios sobrehumanos

     el vulgo baladí...

Sé que soy un mamífero bimano

     (que no es poco saber)

y sé lo que es el átomo, ese arcano

     del ser y del no ser.

Sé que el rubor que enciende las facciones

     es sangre arterial,

que las lágrimas son las secreciones

     del saco lacrimal,

que la virtud que al bien al hombre inclina

     y el vicio, sólo son

partículas de albúmina y fibrina

     en corta proporción...

¡Y aun dirán de la ciencia que es prosaica!

     ¿Hay nada, vive Dios

bello como  la fórmula algebraica

     S = pr²?

¡Todo lo sé! Del mundo los arcanos

     ya no son para mí,

lo que llama misterios sobrehumanos

     el vulgo baladí...

Mas, ¡ay!, que cuando exclamo satisfecho

     "¡Todo, todo lo sé!"

¡Siento aquí en mi interior, dentro del pecho

     un algo, un no sé qué...!

 

               Joaquín María Bartrina

 

                    (Remitido por M. Dolors Hipólito)

 

 

Poesía numérica

 

Porque no faltan beli.....3

que a estafar acostumbra..2

hacen con estos cuita.....2

el oficio de los bui......3

¡Cuántos chalecos fia.....2

y pantalones medi.........2

que luego han sido pedi...2

y nunca han sido paga.....2!

Es dura verdad, no arras..3

a decir que en ambos mun..2

hierven rencores profun...2

en contra de nuestros sas.3

Vienen a nuestros merca...2

baratísimos vesti.........2

por los franceses vendi...2

y por nosotros compra.....2

 

                                            (Anónimo)

 

Oda al número 0

 

Redonda negación, la nada existe

encerrada en tu círculo profundo

y ruedas derrotado por el mundo

que te dio la verdad que no quisiste.

 

Como una luna llena es tu figura

grabada en el papel a tinta y sueño.

Dueño de ti te niegas a ser dueño

de toda la extensión de la blancura.

 

Tu corazón inmóvil y vacío

ha perdido la sangre que no tuvo.

Es inútil segar donde no hubo

más que un cuerpo en el cuerpo sin baldío.

 

Redonda negación, redonda esencia

que no ha podido ser ni ha pretendido.

Sólo la nada sueña no haber sido

porque no ser es ser en tu existencia.

 

                                   Enrique Morón

 

 

WINDOWS 98

 

Antes del fax del modem y el e-mail

la vergüenza era sólo artesanal

la mecha se encendía con un fósforo

y uno escribía cartas como bulas

 

antes los besos iban a tu boca

hoy obedecen a una tecla send

mi corazón se acurruca en su software

y el mouse sale a buscar el disparate

 

cuando me enamoraba de una venus

mis sentimientos no eran informáticos

pero ahora debo pedir permiso

hasta para escribir con el news gothic

 

te urjo amor que cambies de formato

prefiero recibirte en times new roman

mas nada es comparable a aquel desnudo

que era tu signo en tiempos de la remington.

 

Mario Benedetti

 

 

A la divina proporción

 

A ti, maravillosa disciplina,

media, extrema razón de la hermosura,

que claramente acata la clausura

viva en la malla de tu ley divina.

 

A ti, cárcel feliz de la retina,

áurea sección, celeste cuadratura,

misteriosa fontana de mesura

que el Universo armónico origina.

 

A ti, mar de los sueños angulares,

flor de las cinco formas regulares,

dodecaedro azul, arco sonoro.

 

Luces por alas un compás ardiente.

Tu canto es una esfera trasparente.

A ti, divina proporción de oro.

 

                                                                       Rafael Alberti, Poemas del destierro

 

 

 

Los números transfinitos

 

(Los Alef de Georg Cantor)

 

No sino sombra son que se conjuga,

engranajes de sombra de lo no comprensible,

grietas de sombra densas, desgajadas

de las manos de un dios como migajas.

 

Pies de lo intransitable, luz

de lo nunca diáfano, agua de sombra

de la insaciable sed de trascendencia.

 

Casi sois nuestros, peces abisales,

y hasta la infinidad seremos vuestros.

 

Donde la nada toca a Dios.

 

                                 José Florencio Martínez, Sobre los números

 

 

FICCIÓ TOTAL

 

El signe +,

més valor, més solitud.

El signe -,

menys tenebres, menys quietud.

El signe ´,

Dos diferents són germans,

El signe :,

Torno a trobar-hi els mancants.

Números? Només cal l'1.

Tots els altres són ficció.

Fòrmules? Una tan sols:

1 = 1 (jo sóc jo).

La força és el 30.000.

La humilitat, el 102.

L'orgull el 410,

El coratge, el 2.009.

El vuit tombat, infinit (µ),

no tapa pas just del tot.

Pitàgores i el seu p,

al cercle passa el ribot.

Neper i els seus neperians,

logaritmeja, oportú,

i Euler amb el número e

ens treu l'arrel de -1,

i així

ja tenim el número i.

Els complexos, existeixen? (x + iy)

Els savis en dubten, sí.

e2pi = 1,

és la fòrmula tabú!

Einstein diu: E=mc²

i tothom resta confós.

 

                                 Josep M. Albaigès

 

 

Soneto al dodecaedro

 

A ti, maravillosa disciplina,

media, extrema razón de la hermosura,

que claramente acata la clausura

viva en la malla de tu ley divina.

 

A ti, cárcel feliz de la retina,

áurea sección, celeste cuadratura,

misteriosa fontana de mesura

que el Universo armónico origina.

 

A ti, mar de los sueños, angulares,

flor de las cinco formas regulares,

dodecaedro azul, arco sonoro.

 

Luces por alas un compás ardiente

Tu canto es una esfera transparente.

A ti, divina proporción de oro.

 

Rafael Alberti

 

 

La cinta de Moebius

 

 

¿Por kualo una curva

Al ir y volver

Se torna al lugar onde empezo?

Toma el lapiz y da lynia

 

Lo verash:

 

La cinta un solo lado tiene.

Agora: los geometras del cielo

Dainda discuten

Si el osho del Dio

Nos amasó con shejiná

¿Principio de musher tendra nuestro saver?

Los unos dizen ke ansi no fuimos dibushados

 

Rectas son las curvas.de Moebius.

 

En torcedumbre y doloridos

Con esas cintas nos krearon

 

La cinta de Moebius

(versión en castellano)

 

¿Por qué una curva

A1 ir y regresar

Vuelve al lugar donde empezó?

Toma el lápiz y delinea

 

Ya verás:

 

La cinta sólo tiene un lado.

Ahora bien: Los geómetras del cielo

Discuten todavía

Si el ojo de Dios

Nos amasó con shejiná

¿Tendrá principio de mujer nuestro saber?

Unos dicen que así no fuimos dibujados

 

Son rectas las curvas de Moebius.

 

En torcedumbre y doloridos

Con esas cintas nos crearon

 

 

shejiná: para los cabalistas es el principio femenino de Dios.

 

Myriam Moscona. Poeta, periodista y traductora mexicana de origen búlgaro sefardí, que escribe en ladino. Entre sus libros se encuentran Las visitantes (Premio de Poesía Aguascalientes 1988)) y Negro marfil, el más reciente. Una versión de La música del desierto, de William Carlos Wílliams, le valió el Premio Nacional de Traducción en 1996.

 

 

El ingeniero

 

La luz, el sol, el aire libre,

envuelven el sueño del ingeniero.

El ingeniero sueña cosas claras:

superficies, tenis, un vaso de agua.

 

El lápiz, la escuadra, el papel;

el dibujo, el proyecto, el número:

el ingeniero piensa el mundo exacto,

mundo que ningún velo cubre.

 

(Ciertas tardes subíamos

al edificio. La ciudad diaria,

como un periódico que todos leían,

conseguía un pulmón de cemento y de vidrio.)

 

El agua, el viento,  la claridad,

a un lado el río, en lo alto nubes

ponían en el mundo al edificio

que crecía con sus fuerzas sencillas

 

João Cabral de Melo Neto

(Traducción: Ángel Crespo)

 

 

M irar soñando despierto
A l ver dos líneas trazadas
T e refleja como ciertos
E spacios que son del alma;
M ar de infinitos destellos
A cotados por las blancas
T razas que dejan abiertos
I mposibles movimientos
C apaces de abrir las marcas
A lcanzadas por expertos
S abios de todos los tiempos

Y soñando lograremos

P enetrar en las esencias
O cultas de los extremos
E squivos de las conciencias,
S abiendo que toda ciencia
I ncluye cuando queremos
A lgo de amor y cadencia

 

José Antonio Hervás

 

 

Soneto al tesaracto

 

Recio fantasma del mundo, finura,

invento de la invención, tesaracto,

ubicas un incomprensible pacto

entre nuestra razón y la locura.

 

¿Quién imaginarte puede, criatura,

cómo pasar de tu potencia al acto,

quién puede encajar un mundo exacto

en el mundo real, hecho de espesura?

 

Tu universo propio es inaprehensible,

de la razón delirante eres sueño,

insensibilidad de lo insensible.

 

Libre y distante, careces de dueño,

más allá de lo humano, incomprensible

para la mente, su esfuerzo y su empeño.

 

                                 Josep M. Albaigès, 2005

 

 

 

El Número Pi

 

El número Pi es digno de admiración

tres coma uno cuatro uno,

todas sus cifras siguientes también son iniciales,

cinco nueve dos, porque nunca se termina.

No permite abarcarlo con la mirada seis cinco tres cinco,

con un cálculo ocho nueve,

con la imaginación siete nueve

o en broma tres dos tres, es decir, por comparación

ocho cuatro seis con cualquier otra cosa

dos seis cuatro tres en el mundo.

La más larga serpiente después de varios metros se interrumpe.

Igualmente, aunque un poco más tarde, hacen las serpientes fabulosas.

El cortejo de cifras que forman el número Pi

no se detiene en el margen de un folio,

es capaz de prolongarse por la mesa, a través del aire,

a través del muro, de una hoja, del nido de un pájaro,

de las nubes, directamente al cielo

a través de la total hinchazón e inmensidad del cielo.

¡Oh, qué corta es la cola del cometa, como la de un ratón!

¡Qué frágil el rayo de la estrella que se encorva en cualquier espacio!

Pero aquí dos tres quince trescientos noventa

mi número de télefono, la talla de tu camisa,

año mil novecientos setenta y tres, sexto piso

número de habitantes, sesenta y cinco céntimos

la medida de la cadera, dos dedos, la charada y el código

en el que mi ruiseñor vuela y canta

y pide un comportamiento tranquilo,

también transcurren la tierra y el cielo

pero no el número Pi, éste no,

él es todavía un buen cinco,

no es un ocho cualquiera,

ni el último siete

metiendo prisa, oh, metiendo prisa a la perezosa eternidad

para la permanencia.

 

Wislawa Szymborska

Premio Nobel de Literatura 1996

 

Pi salió de su escondrijo

para volver a las andadas.

De día era 3,

de noche todo lo demás.

 

A Pi le gustaba su decimalidad.

Todos lo sospechaban,

pero nadie osaba descubrirlo.

 

Un día un 2 desorientado,

se atrevió a saltarse la coma

y se vio inmerso en el decálogo,

pero por primera vez

pudo dejarse amar y ver

un sinfín de paraísos:

esos otros mundos que,

simplemente, no conocemos.

 

Del libro Transmoderna, por Marlén

www.marlen.com.es

 

 



[1] Fue José Bergamín quien le presentó a Alberti a Rodrigáñez, ingeniero de vocación a quien el poeta recuerda como –“un gran amigo mío”. Aficionado como el poeta al cine, su nombre aparece en la “Lista de inscripciones” del Cineclub Español (La Gaceta Literaria, núm. 48, 15 de diciembre de 1928).

 

[2] Alberti recuerda el haber estado en las clases “completamente ausente, vuelto sólo a los números por el rayar frío de la tiza sobre el encerado”. (La arboleda perdida,pág. 86). Rafael Laffón, a quien Alberti conoció en Sevilla en 1926, pensó en esponja y pizarra en Signo + (Poemas) (Sevilla, Colección “Mediodia”, 1927, pág. 9):

   En la pizarra

el signo + en yeso.

Y la esponja en la mano

para absorber, borrar, y luego...