¿Cómo dice usted que se llama?
Otros pueblos han sufrido los caprichos onomásticos del destino. Es el caso de Huerta del Rey, (Burgos), donde hoy se puede encontrar al albañil Epigmeno tomando un chato en el bar que regenta Filogonio, mientras Firmo descarga un pedido en la tienda de Tarsicio y sus hermanos Filonina y Sira Auda, que heredaron de su padre Silicio. Por la plaza pasean Parisio y Canuto y, mientras Cirilina, Rainiera y Neomisia les están haciendo la comida, Cancionila y Trifón ven la televisió esperando a sus hijos Evilasio, Crisógono y, Elífeo.
La gracia la hizo el que fue hasta 1950 secretario del Ayuntamiento Adolfo Moreno, que aconsejó a los habitantes poner nombres poco corrientes, pues hubo un momento en que todos se llamaban Miguel García y había un lío de documentos. Los paisanos dejaron a don Adolfo que consultara el martirologio y escogiera algo exótico.
Pero si le ha caído encima u funcionario ingenioso, un cura enamorado de la cultura visigoda, o unos padres que le llaman Dolores, aunque él se apellide Fuertes y ella Barriga, no debe usted conformarse con su suerte. Elija un nombre a su medida, decida qué antepasado le cae simpático comience el papeleo. Se sentirá una persona nueva.
Amelia Díe