LA
FANTASÍA EN LOS NOMBRES DEL CARIBE
En un
viaje a Santo Domingo en octubre de 1994 tuve ocasión de contemplar algunos de
los nombres que allí se utilizan.
Aparte
de algunos poco corrientes aquí, como Genara o Anselma, algunos eran ciertamente espectaculares. La
influencia del Tío Sam combinada con la poca cultura
ortográfica daba hallazgos tan chocantes como Lady, Anngi
(Angie), Gissel (Gisèle), Belkis (Balkis, la reina de Saba), Purilyn (genial cruce de Pura y Marilyn),
Miladys (Milady), Irbelia, Yoanny (Juana), Yuly (July), Odaly
(¿Odalisca?), Idalisa, Yabiqui,
Nancy, Marelé, Yohanna, Kalila, Nuris, Nerey, Yessica (Jessica), Lydiana.
En la
onomástica en general la imaginación era también rutilante: El buen amigo, Jorges, (bares), Lapilar, Soy el Martínez,
Suamanecer,
La Yulissa,
El Gavilani
(camiones), Tomacita (barca)...
JMAiO,
1994