UNAS BREVES NOCIONES DE CÁBALA Y GEMATRÍA

 

El alefato hebreo consta de 22 caracteres, algunos de los cuales pueden adoptar formas múltiples. La escritura se realiza de derecha a izquierda, y en ella no se indican las vocales.

He aquí el alefato:

 

Figura

Letra

Símbolo

Equiva-lencia

Valor

Figura

Letra

Símbolo

Equiva-lencia

Valor

 א

'Aleph

A

A

1

ס 

Sámekh

S

S

60

 ב

Beth

B

B

2

ע 

'Áyin

O

O

70

 ג

Ghimel

G

G

3

 פ

Pe

P

P

80

 ד

Daleth

D

D

4

 צ

Tzade

Tz

Tz

90

 ה

He'

H

H

5

 ק

Qof

Q

Q

100

 ו

Vau

V

U, V, F

6

 ר

Resh

R

R

200

 ז

Záyin

Z

Z

7

 ש

Shin

Sh

Sh

300

 ח

Heth

Ch

Ch

8

 ת

Tau

T

T

400

 ט

Theth

Th

Th

9

 ך

K final

 

 

500

 י

Yodh

I

Y, I, J

10

 ם

M final

 

 

600

 כ

Kaph

K

K

20

 ן

N final

 

 

700

 ל

Lámedh

L

L

30

ף 

P final

 

 

800

 מ

Mem

M

M

40

 ץ

Tz final

 

 

900

 נ

Nun

N

N

50

 א

Aleph

 

 

1000

 

Por simplicidad tipográfica usaremos en lo que sigue, en vez del carácter hebreo, el símbolo latino indicado en la última columna, escribiendo además según nuestra costumbre, de izquierda a derecha.

El sistema numérico rabínico era más rudimentario que el nuestro. Cada letra recibía un valor, independiente de su posición en la expresión numérica. Por ejemplo, 254 podía escribirse RND, pero daba lo mismo escribir, por ejemplo, NDR o DRN.

De aquí a asignar un valor numérico a cada palabra no habla más que un paso. Por ejemplo, el nombre de Jahvé, IHVH, valdría:

 

10 + 5 + 6 + 5 = 26

 

La gematría fue un aspecto de la cábala o kábala dedicado a investigar las relaciones existentes entre las palabras del mismo valor numérico. Por ejemplo, “Dios es uno” se resume en la repetición de la palabra ejat, "uno" ya que su valor gemátrico es:

 

AChD = 1 + 8 + 4 = 13

 

Y, naturalmente, 2.13 = 26 = IHVH

Cabalísticamente se consideraban equivalentes también dos palabras que sólo difieran en una unidad (alef o colel).

Con el tiempo las investigaciones cabalísticas también se extendieron a otras culturas que usaban distintos alfabetos. Todas ellas adoptaron éstos al sistema numérico desarrollado en la gematría hebrea. Así el griego:

 

Letra

Nombre

Valor

Letra

Nombre

Valor

Letra

Nombre

Valor

Aa

Bb

Gg

Dd

Ee

Zz

Hh

Qq

Alfa

Beta

Gamma

Delta

Épsilon

Zeta

Eta

Theta

 

1

2

3

4

5

7

8

9

 

Ii

Kk

Ll

Mm

Nn

Xx

Oo

Pp

Iota

Kappa

Lambda

Mu

Nu

Xi

Ómicron

Pi

10

20

30

40

50

60

70

80

 

Rr

SsV

Tt

Uu

Fj

Cc

Yy

Ww

Rho

Sigma

Tau

Úpsilon

Phi

Ji o Chi

Psi

Omega

 

100

200

300

400

500

600

700

800

 

 

Los signos correspondientes a 6, 90 y 900 cayeron en desuso con el tiempo. El primero de ellos, simbolizado por la letra V’, puede ser considerado igual a los símbolos st cuando concurren. Así, el valor de stauros, "cruz" puede indistintamente ser tomado:

 

200 + 300 + 1 + 400 + 100 + 70 + 200 = 1271

6 + 1 + 400 + 100 + 70 + 200 = 777

 

Observemos que esta último valor cae justo a medio camino entre el de la Bestia Apocalíptica, 666 (cxV’), y el de Jesús (Iêsous), 888. Asimismo es equivalente a Ekklêsia Theon, "la Iglesia de Dios", 778, en virtud de lo dicho más arriba.

Esta nueva valoración del alfabeto griego, aunque ya practicada por los pitagóricos, fue el cauce apropiado para la interpretación de los textos del Nuevo Testamento, escritos en esa lengua, y alcanzó extraordinaria difusión en los primeros siglos del cristianismo. Sus seguidores, los gnósticos, injertados de la sabiduría hebrea, pretendían alcanzar el acceso a la Verdad a través de Revelaciones implícitas en las Escrituras, en particular por la aritmomancia, que utilizaba como técnica básica la gematría. Tras los ataques de San Ireneo el gnosticismo fue declarado herético y los estudios gemátricos decayeron, al punto que hoy gran parte del saber ancestral se ha perdido. Más tarde el latín impuso también su propio alfabeto y valoración:

 

Letra

Valor

Letra

Valor

Letra

Valor

A

B

C

D

E

F

G

H

I

1

2

3

4

5

6

7

8

9

K

L

M

N

O

P

Q

R

S

10

20

30

40

50

60

70

80

90

T

V

X

Y

Z

100

200

300

400

500

 

Por fin, al ser adoptado el alfabeto latino por la mayoría de las lenguas europeas, aparecieron en él las nuevas letras J, U, W, lo que obligó a un último ajuste:

 

Letra

Valor

Letra

Valor

Letra

Valor

A

B

C

D

E

F

G

H

I

1

2

3

4

5

6

7

8

9

J

K

L

M

N, Ñ

O

P

Q

R

10

20

30

40

50

60

70

80

90

S

T

U

V

W

X

Y

Z

100

200

300

400

500

600

700

800

 

Todavía este alfabeto es insuficiente para algunas lenguas con letras especiales que precisarían una nueva valoración, Pero no es habitual complicar más todavía esta diversidad, y así, por ejemplo, en castellano se considera la LL como suma simple de dos L y se asimila la Ñ a la N. esta convención, además, facilita el tratamiento de los textos por ordenador.

Claro está que la anterior equivalencia no es la única posible, aunque sí la más sencilla. Algunos numerólogos, buscando vanamente una mayor fidelidad a la fuentes originales, fijan el valor de las letras en función de las equivalencias con las hebreas: por ejemplo, S = 60 para hacerla corresponder con la Sámej. Este procedimiento demuestra un absoluto desconocimiento de la fonética hebrea, la mayor parte de cuyos sonidos son imposibles de trasladar al castellano, cuya expresividad, además, es totalmente distinta.

La forma tradicional de estudiar los textos es mediante su descomposición simple de sus letras integrantes;

 

Mater Christi = 515 (clave latina)

Madre de Cristo = 611 (clave castellana)

 

El texto castellano equivale a Virgen fiel = 611, otra invocación de las letanías.

En todos los campos se dan coincidencias muy interesantes. Por ejemplo, en lo político:

 

·        Francisco Franco          = 532

·        Manuel Fraga                = 531 (recuérdese lo dicho sobre el colel)

 

En horóscopos es utilizado a veces un procedimiento simplificado y heterodoxo. Partiendo del nombre:

 

Salvador Dalí = 730

 

Se descompone nuevamente el número gemátrico así:

 

7 + 3 + 0 = 10

1 + 0 = 1

 

De esta forma acaba llegándose siempre a un número de una cifra, que coincide con el resto del número de partida al ser dividido por 9. Una simple tabla de los dígitos asociados con la característica determinada es entonces suficiente.

Las fantasías numéricas abordables por este camino son infinitas. Citemos una, descubierta por W. Rouse Ball. Napoleón III nació en 1808:

 

1 + 8 + 0 + 8 = 17

 

Su esposa, la emperatriz Eugenia de Montijo, nació en 1826:

 

1 + 8 + 2 + 6 = 17

 

Se casaron en 1853:

 

1 + 8 + 5 + 3 = 17

 

El Imperio duró hasta 1870: ¡17 años!

 

Los valores gemátricos de una frase se indican, si ésta está en español, encerrándola simplemente entre comillas dobles. Si en griego o latín, la frase se indica en cursiva, con la traducción entre comillas simples. Por ejemplo, “Madre de Cristo” = Mater immaculata (‘Madre inmaculada’) = “Virgen fiel” = 611. Si la frase es hebrea, se indican con su clave en mayúsculas,

 

“Señor Dios de Israel” suman MShH BRINU + IHVN ALHI ISHLR = 613

 

                                                                                              Josep M. Albaigès i Olivart

                                                                                              Barcelona, jun 99