EL 666 EN LA ROTULACIÓN URBANA

 

El número 666 no es frecuente en las vías públicas, en primer lugar porque no abundan las calles tan largas como para contenerlo. Pero hay más: parece como si hubiera un no confesado temor a escribirlo. En Barcelona, ciudad de largas avenidas, sólo Cuadro de texto:  unas ocho podrían alcanzar este número, pero esta posibilidad se ve casi siempre frustrada en la práctica por los medios más insólitos. La calle Provença termina oficialmente su numeración en el 598, y desde ese punto cambia el nombre a Degà Bahí. La calle Mallorca termina en una casa de larga fachada numerada doblemente con el 662 y otro que ha sido arrancado. La calle Aragó termina en el 648, y desde ese punto cambia de nombre y se llama Guipúscoa. La Gran Via de les Corts Catalanes salta del 664 al 668, como si el Hotel Ritz, poseedor de este último número, hubiera querido esquivar el de la “bestia”. Y lo mismo ocurre en la Diagonal, donde el número 666 correspondería a una residencia militar, pero ésta prefiere acogerse a la plaza de la Reina Maria Cristina, ensanchamiento de dicha avenida en ese punto.

Cuadro de texto:  Cuadro de texto:  Solamente la calle València ostenta en uno de sus rótulos la fatídica cifra. Por cierto que la casa en cuestión corresponde a la esquina con el 153 de la calle Clot (¡otro número bíblico!), y se trata de una tienda de modas con el curioso nombre de Burradas.

De todos modos, otros lugares no muestran tanta aprensión por el 666. En el de la Quinta Avenida neoyorquina el Tishman Building exhibe su espectacular fachada de paneles de aluminio, una de las primeras realizadas en ese material (1957).

 

 

                                                                                              Josep M. Albaigès

                                                                                              Jun 99