El
666 es la triple repetición de 6, número perfecto, que es suma de sus divisores
alícuotas, 6 = 1 + 2 + 3.
Es
el 36º número triangular, o sea:

Pero
36 es también un número triangular, 1 + 2 + 3 +…+ 8 = 36 = 8·9/2.
Es
decir, que 666 es bitriangular.
Además,
36 es también cuadrado, 36 = 62. Y es el doble de 18 = 6 + 6 + 6.
Por
cierto que si a 28 (número perfecto) le sumamos 8, da 36.
En
la descomposición factorial de 666 figura 2∙32∙37. Hay
que notar la presencia del factor 37, presente en muchos otros simbolismos
relacionados con la cultura cristiana.
Un
hecho poco notado en 666 es la gran diversidad de formas en que puede ser
descompuesto como suma de cuatro cuadrados. Cualquier número es descomponible
como suma de cuatro cuadrados, pero 666 alcanza una
gama de posibilidades extraordinaria:
666
= 252 + 62 + 22 + 12
666
= 242 + 92 + 32
666
= 232 + 112 + 42
666
= 222 + 132 + 32 + 22
666
= 212 + 152
666
= 202 + 162 + 32 + 12
666
= 192 + 172 + 42
666
= 182 + 182 + 32 + 32
Señalemos también que la relación entre 1080, el
número lunar, y 666, considerado solar, es precisamente el número de oro, f = (Ö5+1)/2 = 1,618.
El 666 es palíndromo en otras cinco bases:
666 = 22.122(4) = 3(12)3(13) = 1(16)1(19)
= (18)(18)(36) = 99(73)
Observemos que en una de las descomposiciones interviene el número 19,
importante en la numerología islámica.
Un número formalmente parecido, el 6336, que puede
considerarse un derivado del anterior con el 6 central escindido, admite cinco palindromías más, algunas tan sugerentes como (11)(22)(11)(23), o (66)(66)(95).
Observemos que en una de las transpalindromías figura
la base 19, número muy importante para
el Islam.