EL 3 Y LA TAUROMAQUIA

Este guarismo es el que más preponderancia tiene en el mundo de los toros en el que juega un papel muy destacado. Tres son los toreros que generalmente intervienen en el espectáculo; tres las respectivas cuadrillas; asimismo tres los tercios; tres el número de veces que el toro ha de acudir al caballo y tres los rejones; tres los pares de banderillas que clavan los toreros en esta suerte, tres los componentes claves de la función: toro, torero y público.

Tres personas integran la presidencia: presidente, veterinario y asesor taurino; tres, por lo general, los que tocan clarines y timbales; tres los avisos que envía el presidente al torero; tres las partes en que se divide el ruedo: tablas, tercio y medios; tres el espacio habilitado para el público: tendido, grada y andanada. Tres son los cánones del toreo: parar, templar y mandar. Tres las partes fundamentales del traje de luces: chaquetilla, chaleco y taleguilla. Tres son también las mulillas que arrastran al toro al desolladero.

Esta presencia reiterativa del número tres se hace ostensible, curiosamente, en algunas dinastías toreras y empieza con Pedro Romero, máxima figura de todos los tiempos, que era el tercero de los hijos de Juan Romero. El gran "Gallito" era el tercero asimismo de los hermanos. También ocurre con Marcial Lalanda, Antonio Bienvenida, Luis Miguel Dominguín y Antonio Ordóñez. De aquí que este guarismo sea fundamental e histórico en la fiesta de los toros.

Álvaro Domínguez Gil.                                             Madrid, 13, septiembre, 2004.