Resulta sorprendente
comprobar que existe una tendencia a agrupar los objetos por pares, de tres en
tres y de siete en siete
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Seguramente el hecho de poseer dos brazos haya facilitado la operación
tantos como los brazos y el cuerpo que tengo en medio, en total, tres. No es de
extrañar que se use el cuerpo para cuantificar porque este se utiliza para
medir: (la pulgada, el palmo, los pies, la braza). Contar es, a menudo, el
resultado de la medida.
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Si el dos y el tres pudieran tener alguna relación con el cuerpo: dos
ojos más la nariz centrada; dos orejas, con una cara entre ellas; dos brazos
con un tórax espectacular según la edad sexo y condición física; dos piernas
más lo que cada uno tenga entre ellas; etc. no se halla ninguna referencia
física con el número siete.
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Los Reyes Magos, los tres Mosqueteros, las tres marías de Orión, las
tres grandes pirámides, los tres Sudamericanos, los Tres Tenores, juntamente
con objetos tan usuales como un trípode, un triciclo, el trébol, el inevitable
triángulo con el misterio de las Bermudas, rematado por el tan español
tricornio que coronaba las cabezas de la Benemérita y los triángulos del
biquini rematan la feliz y aparente casualidad del número tres.
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Para comprobar al inefabilidad del número tres, márquese 1003, solicítese
el número de un abonado e inténtese recordar el número cifra por cifra, cual lo
recita la máquina habladora y se verá que en la mayoría de los casos hay que
realizar un esfuerzo para efectuar la llamada acertadamente.
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Una mente apañada agrupa los números de tres en tres ir más allá
implica un esfuerzo o un entrenamiento.
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Se supone que los estímulos procedentes del exterior se almacenan
temporalmente en la memoria operativa o
a corto plazo, ésta tiene una
capacidad reducida entre 7!2 unidades llamadas “chunks”. En estos
momentos los números de teléfono agrupados de uno en uno – nueve cifras – se
sitúan en el límite, motivo por el cual, la mayoría de los mortales los
agrupamos de tres en tres para no hacer sufrir nuestra memoria.
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Otra de las propiedades de la memoria a corto plazo es la caducidad
temporal de su contenido cosa que justifica la tecla de la rellamada de los
nuevos aparatos.
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Para alcanzar y rebasar los límites de la memoria a corto plazo,
tenemos que llegar a cosas más cultas: como los siete deliciosos pecados
capitales, exceptuando la ira y la envidia; los siete sacramentos, reservando
el matrimonio y la extremaunción para el final de la vida juvenil y senil; los
siete días de la semana, apartando algunos para descansar; las siete maravillas
de Universo, cuya estela resulta difícil seguir. Acabamos con las estrellas de
Ursa Major y el mandalá para dejar abierta la magia de las estrellas y la
emoción a lo desconocido.
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Posiblemente el referente del número siete se encuentre en la de la
luz blanca compuesta por siete magníficos colores del arco iris que abren la
puerta al deseo de visitar la ciudad de las Siete Colinas para conocer su
nombre del derecho y vivirlo del revés en compañía de la loba o del lobo del
Capitolio personal.