UN
SISTEMA GRIEGO DE VOTACIÓN
En su deliciosa obra Historia de los griegos, Indro
Montanelli narra el sistema que éstos tenían para elegir el primer premio en
los concursos teatrales, que se asignaba “por diez jueces, elegidos entre los
espectadores. Cada uno de ellos, al final de la obra, escribe su juicio sobre
una tablilla y las tablillas se van recogiendo en una urna. Después, el arconte
saca cinco al azar y lee el resultado. Así no se logra saber cuáles son, de los
diez jueces, los cinco que han asignado los premios”.
En lenguaje actual diríamos
que entre el público se elegían diez compromisarios, y de entre éstos, cinco
subcompromisarios anónimos, cuyos juicios se leen. ¿Hasta qué punto esta
segunda representatividad es fidedigna del sentimiento de los diez? Vamos a
examinarlo matemáticamente.
Habiendo 10 jueces y cinco
muestreos, y tratándose de 2 obras, pueden registrarse las posibilidades
siguientes:
236 veces gana A
252 veces hay empate
236 veces gana B
Naturalmente, los empates no
serán reflejados en el muestreo de cinco jueces, puesto que en un número impar
no puede darse en éste. Pero las 236 veces que gana A se corresponderán con 252
veces en que este diagnóstico coincidirá con el de los cinco jueces elegidos al
azar. Es decir, que el índice de certeza por tal método es de:
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¿Qué ocurriría con tres
obras? El número de posibilidades empieza a ser ya grande, 310 =
59049. ¿Algún carrollista se anima a investigar el problema con un ordenador
por el método de Monte-carlo?
JMAiO,
ago 98