The Ladies’ Diary or Woman’s Almanack.   

 

Recientemente mi amigo Francisco Javier García Capitán, profesor de matemáticas, que mantiene en Internet una interesante “web” titulada Bella Geometría, me hizo llegar algunos curiosos problemas redactados en un difícil inglés antiguo. Provienen de unos tomos que mi amigo tuvo la suerte de encontrar en una librería de viejo granadina. El título de esta obra es “The mathematical questions proposed in the Ladies' Diary, and their original answers, together with some new solutions, from its commencement in the year 1704 to 1816” por Thomas Leybourn, Londres, 1817.  Este título hace referencia a otra publicación, “The Ladies’ Diary” subtitulada con el nombre de “The Woman’s Almanack”, a la que me referiré en adelante con las siglas WA.

La singularidad de esta publicación se debe a su antigüedad, luego a su contenido y finalmente al público a quien iba dirigida.

Title page from A Ladies Diary bookWA se editaba anualmente y es evidente que iba dirigida a las “ladies” o “women” o, como aparece en la portada de la edición de 1723 adjunta , al “fair-sex”, bello sexo, al que pretendía deleitar y entretener con temas de interés general para la mujer como recetas de cocina, salud, educación, jardinería, etc. amén del clásico contenido de un calendario con datos astronómicos y meteorológicos.

WA inició su andadura en el año 1704 y, sorteando diversas vicisitudes a lo largo de su casi siglo y medio de vida, logró llegar a 1841.

Lo curioso es que  el temario inicial del WA fue evolucionando con el tiempo y, tras unos años, se fue reemplazando por problemas y puzzles de matemática (geometría, aritmética, álgebra...), y de física (dinámica, óptica, hidrostática, navegación...), entre los que había algunos realmente dificultosos. Sorprende esta evolución del contenido, dado que en el S XVIII, tanto la alfabetización como la “matematización” de  mujeres y hombres del país era escasa; su formación matemática, tras el paso por la escuela, no iba más allá de las cuatro reglas, los quebrados y la regla de tres. No obstante el desarrollo de la imprenta y la disponibilidad de libros más baratos fueron factores que facilitaron el acceso a las matemáticas y tal vez el mantenimiento de la publicación. Las lectoras y lectores proponían problemas o enviaban sus soluciones al editor, y las correctas recibían el correspondiente premio. En un principio la redacción de algunos de los  problemas y sus soluciones se hacía en verso, aunque con el tiempo se abandonó esta práctica en aras de una mayor claridad. Aunque se trataba de una publicación para mujeres, sin duda era también leída por hombres. Thomas Leybourn, estudioso de esta publicación, cuantificó el número de contribuyentes a la propuesta y resolución de problemas en 913 personas de las cuales sólo 32 eran mujeres.

Me pregunto si por aquella época era concebible una publicación de ese tipo en nuestro país.

 

He aquí, como muestra, algunos problemas planteados en The Ladies’ Diary:

 

Question 391, por Maria Atkinson.

Five times seven an seven times three

Add to my age, the sum will be

As many above six nines and four

As twice my years exceed a score:

From hence, sweet Sir, my age explore.

 

Nota: en ingles antiguo score equivale a 20

 

Question 392, por Sylvius.

A ball, descending by the force of gravity from the top of a tower, was observed to fall half the way in the last second of time: required the tower height, and the whole time of descent.

 

Question 394, por Mr. W. Kingston.

The distance of the centers of two circles, whose diameters are 50 each, being given = 30; ’tis required to find the side of the square inscribed in the intersection, or space common to both circles.

 

Question 1180.

 A circular vessel, whose top and bottom diameter are 70 and 92, and perpendicular depth 60 inches, is so elevated on side that the other becomes perpendicular to the horizon; required what quantity of liquor, ale measure, will just cover the bottom when in that position.

 

Nota: La figura no aparecía en el original.           

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mariano Nieto Viejobueno.

Madrid, febrero, 2007.