Nuevas aplicaciones del teorema de Pitágoras
Una revista titulada Universidad trae en su número del 17.10.05 un artículo sin desperdicio. Bajo el prometedor título “Los arquitectos romanos utilizaban el teorema
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de Pitágoras para planificar las ciudades” nos da cuenta del hallazgo de todo un equipo de “arqueólogos granadinos y mallorquines”, coordinados nada menos que por una profesora de la Universidad de Granada, que resuelve el problema de “cómo se las ingeniaban los romanos para diseñar el trazado de sus urbes de forma regular, ya que no disponían de brújula”. Hay que ver. Siglos de geometría trillada por egipcios y griegos, y no había forma, de trazar las calles de forma regular, porque para eso, ¡oh impensada carencia!, hace falta brújula por lo visto.
Prosiguen las investigaciones, y ésta con una intervención más. Un arquitecto de la ciudad mallorquina de Pollentia va a permitir resolver por fin el gran misterio. Se supone que se refiere a Pollença, que se alza cerca de la romana Pollentia.
A través de las confusas explicaciones del periodista se entrevé que la ciudad romana se configuraba en torno a dos ejes perpendiculares, el “kardo” (o sea el cardo) y el “decamanus” (por decumanus), orientados, respectivamente, en los sentidos E-W y N-S (en realidad eran simplemente perpendiculares, y la orientación podía variar).
Siguen luego los pies romanos, a los que adjudica una medida de 296 m, o sea mil veces el valor real, y para el final reserva el gran descubrimiento: el teorema de Pitágoras establece que la suma de los cuadrados de los catetos es igual a la raíz cuadrada de la hipotenusa. Una nueva geometría, vamos.
En fin, a qué seguir. Este artículo, por desgracia, podría figurar en alguna revista del corazón o de cualquier otra parte de la anatomía, pero hallamos sorprendente su presencia en una destinada por lo visto a los universitarios.
JMAiO, BCN, nov 05