MIGUEL DE GUZMÁN

Un divulgador humanista de las matemáticas

       KIKO ROSIQUE

 

“Las matemáticas, esa disciplina hermética, inaccesible para la mayoría de los niños y de los adultos con vocación de letras”. La vida y la obra de Miguel de Guzmán Ozámiz, que ha fallecido a los 68 años, parecen ha­ber sido expresamente diseñadas pa­ra acabar con un cliché tan dañino.

Desde muy joven, Guzmán Ozá­miz fue consciente de que su espe­cialidad no era una ciencia enrocada en sí misma,  y se interesó por los vínculos que la unen con otros ámbitos de la cultura. Así lo atestigua su do­ble formación, filosófica en Alema­nia y matemática en Madrid, que cul­minó con su doctorado en Chicago en 1968, tutelado por uno de los grandes matemáticos españoles del siglo, Al­berto P. Calderón. Su actividad divulgativa se inaugura en 1976 con la publicación de Mirar y ver. Nueve en­sayos de geometría intuitiva.

Catedrático de la Universidad Complu­tense, en junio de 1982 fue admitido como miembro numerario en la Real Academia de Ciencia. Su discurso de ingreso es una clara prueba de la amplitud de miras de este huma­nista de los números; se tituló Impactos del análisis armónico y dio repaso a la búsqueda secular, desde los pitagóricos, de una fórmula que ex­presara la armonía perfecta de las esferas del cosmos.

Su didactismo le llevó también a rechazar la enseñanza tradicional de las Matemáticas. Este planteamiento hizo de él la elección idónea cuando la Editorial Anaya se propuso renovar sus libros de texto sobre la materia en BUP y COU. Guzmán introdujo en ellos semblanzas biográficas de los grandes teóricos, juegos en los que aplicar los conceptos aprendidos y textos que ponían de manifiesto la integración de las matemáticas en la cultura.  Su innovación sentó prece­dente, y desde entonces todos los manuales han seguido el talante del pionero. Él reunió en 1984 algunos de sus inventos pedagógicos en el li­bro Cuentas con cuentos.

Otro de sus temas predilectos era la presencia de una lógica eminente­mente matemática en el funciona­miento del cerebro y en muchas actividades cotidianas. El trabajo para­digmático de esta vertiente de su obra es Para pensar mejor. Desarrollo de la creatividad a través de los procesos matemáticos, editado en 1991.

Convertido ya por entonces en una auto­ridad mundial en la pedagogía de la asig­natura, fue presidente de la Comisión Inter­nacional de Educa­ción Matemática entre 1991 y 1998. Era habi­tual su participación en los congresos ma­temáticos y en los ci­clos de conferencias organizados por la Real Academia de Ciencia y otras institucio­nes. Pero, gracias a su interdisciplinariedad, también publi­có artículos en revistas tan alejadas de su especialidad como Qué leer, Saber leer o Razón y fe.

Su último gran proyecto era la Es­cuela de Pensamiento Matemático de Torrelodones, para ofrecer una educación específica a niños de 12 y 13 años especialmente dotados para esta disciplina. El Ayuntamiento de la localidad madrileña ha anunciado ya que llevará su nombre.

 

Miguel de Guzmán Ozámiz. Matemático español. Nació en Cartagena el 12 de enero de 1936 y falleció en Getafe (Madrid) el 14 de abril de 2004.

Miguel de Guzmán fue miembro de Carrollia. Descanse en paz.

(Remitido por Mariano Nieto)