LORENZ.
LA TEORÍA DEL CAOS Y LOS FRACTALES
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Hace unos días falleció
el meteorólogo y matemático estadounidense Edward Norton Lorenz (23-5-1917 / 16-4-2008) al
que se debe el concepto de atractor extraño y del efecto mariposa,
claves en el desarrollo de la llamada Teoría
del Caos. Llegó a estos conceptos estudiando modelos matemáticos
simuladores de desarrollos atmosféricos
a partir de condiciones iniciales.
Lorenz estudió las soluciones a estos modelos, o mejor dicho el espacio de
fases de las soluciones, percatándose
que alteraciones mínimas, casi imperceptibles, en los valores iniciales
de las variables involucradas, incluso con pocos grados de libertad, podían
derivar en soluciones amplia y
sorprendentemente divergentes, aunque de alguna manera comprendidas en ciertas
regiones del espacio de fases, que denominó atractor extraño. Es decir
las soluciones en el espacio de fases no convergían hacia un punto, sino que
quedaban como “atrapadas” en una región del espacio de fases cuya estructura
interna podía ser extraordinariamente compleja y no fácilmente describible con
los conceptos geométricos o topológicos usuales. Posteriormente se comprobó que
esos sorprendentes atractores
extraños eran objetos fractales,
nuevos objetos matemáticos, con dimensiones espaciales fraccionarias, extraños, bellos y casi
fantásticos, cuya teoría desarrollaría
brillantemente Benoît Mandelbrot uniendo los estudios de Lorenz con los
anteriores de Gaston Julia.
Es de estricta justicia
certificar que quien primero dio
noticia de estos especiales objetos matemáticos fue Henri Poincaré en su
famosísimo trabajo sobre el problema
de los tres cuerpos, presentado como
contribución a la competición matemática instituida por el Rey Óscar II de Suecia, con motivo de su 60º
cumpleaños (1888). La conclusión principal de Poincaré establecía que la
evolución de un sistema como el de las órbitas de tres cuerpos bajo las leyes
gravitatorias era extremadamente caótica, en el sentido que una pequeña
perturbación en el estado inicial (como por ejemplo una mínima variación en la
posición inicial de un cuerpo, o una ligera modificación de la masa o la
posición de uno de ellos, etc.) conducía
eventualmente a un estado radicalmente diferente. Estudió el problema
mediante un enfoque nuevo y original, estudiando las llamadas desde entonces “secciones
de Poincaré”, que son realmente atractores extraños, los primeros objetos
fractales estudiados matemáticamente. Cuando Lorenz, y luego Mandelbrot, y
tantos otros matemáticos analizaron los sistemas caóticos deterministas, el
mundo matemático se dio cuenta de que Poincaré ya había entrevisto ese
fascinante mundo matemático enteramente
nuevo, esa hasta entonces terra incógnita. Hoy tiene aplicación desde
los modelos de predicción meteorológica hasta
las oscilaciones de los mercados financieros, o las crisis económicas,
pasando por multitud de importantes fenómenos físicos; químicos, biológicos,
demográficos y hasta sociales.
Sirvan estas líneas de homenaje a un gran matemático y una gran persona que fue Edward
Norton Lorenz

José Antonio de Echagüe