El teorema de los cuatro colores. Algo de historia y una anécdota.

El problema

El llamado «teorema de los cuatro colores» establece que bastan cuatro colores distintos para colorear un mapa cualquiera en un plano, de tal modo que cualesquiera dos regiones que compartan una frontera común ―una línea, el punto no cuenta― tengan asignados colores diferentes. La historia de esta conjetura, finalmente confirmada, es lo bastante alambicada como para merecer una breve reseña.

Este problema fue inicialmente conocido con el nombre de «problema de Guthrie», puesto que fue Francis Guthrie, a la sazón estudiante en el University College de Londres, quien primero lo dio a conocer, el año 1853. No satisfecho con las pruebas que trató de desarrollar, habló del problema a su hermano Frederick, el cual lo comunicó a su vez a su instructor, el famoso Augustus De Morgan. En una carta fechada el 23 de octubre de 1852, De Morgan mencionó el problema a Sir William Rowan Hamilton, el cual, entreviendo probablemente la extrema dificultad del mismo, le contestó que no tenía intención de considerarlo en un futuro próximo. Como es natural, De Morgan habló con frecuencia de este problema con otros matemáticos. De hecho, se cree que fue él mismo el autor de un artículo anónimo aparecido en el número del 14 de abril de 1860 de la revista Athenaeum y que trata del problema de los cuatro colores, siendo ésta la primera referencia publicada de dicha conjetura.

En la década de 1860 ya se tenía constancia del problema en Norteamérica, donde atrajo el interés del filósofo C. S. Pierce. El 13 de junio de 1878 el matemático Arthur Cayley preguntó si el problema había sido resuelto, y poco después publicó un artículo sobre el asunto, en el cual exponía las dificultades inherentes al mismo [A. Cayley, «On the colourings of maps», Proc. Royal Geog. Soc. 1 (1879), págs. 259-261].

El número del 17 de julio de 1879 de la revista Nature anunciaba que el problema de los cuatro colores había sido resuelto, en el sentido de confirmar la conjetura, por el abogado inglés Alfred Bray Kempe. Su solución apareció en un artículo publicado en el ejemplar de la revista American Journal of Mathematics de 1879. Así, el artículo de Kempe fue la primera pretendida demostración de que las regiones de un grafo plano cualquiera se pueden colorear con cuatro colores de forma que a regiones adyacentes correspondan colores distintos.

Durante la década que siguió a la publicación del artículo de Kempe el problema de los cuatro colores se consideró resuelto. Por ese supuesto logro, Kempe fue nombrado Fellow de la Royal Society, y presentó algunos perfeccionamientos de su prueba. Algo después, P. G. Tait, de la Universidad de Edimburgo, describió otra pretendida demostración. Lewis Carroll creó un juego para dos jugadores en el cual cada uno de ellos diseñaba un mapa, sujeto a ciertas restricciones, que su oponente debía colorear con cuatro colores, siendo ganador el que lo conseguía antes. En 1889, el Obispo de Londres, Frederick Temple, más tarde Arzobispo de Canterbury, publicó su propia solución del problema de los cuatro colores en la revista Journal of Education.

Pero en 1890 se comprobó que el problema era mucho más rebelde de lo que parecía. Percy John Heawood anunció haber descubierto un error en la demostración de Kempe, de tal gravedad que él mismo no fue capaz de corregirlo [P. J. Heawood, «Map-colour theorem», Quart. J. Math. 24 (1890), págs. 332-339]. En su artículo, Heawood proporcionó un ejemplo de un mapa que, a pesar de poderse colorear fácilmente con cuatro colores, dejaba claro que la técnica de la demostración de Kempe no tenía validez general. El mapa usado por Heawood tenía 18 regiones, que más tarde se comprobó que podían reducirse a 9. De pasada, Heawood utilizó la técnica de la demostración de Kempe para probar que cualquier mapa puede colorearse con cinco colores.

El problema de colorear mapas se generaliza a superficies no planas. Heawood obtuvo una fórmula que establecía el mínimo de colores necesarios para un mapa en una superficie cerrada cualquiera, con la excepción del caso de la botella de Klein, para la cual la fórmula de Heawood da el valor de siete, pero seis son bastantes para la tarea. Para una superficie cerrada con una característica de Euler igual a n (el problema de los cuatro colores es un problema de topología, en concreto de la teoría de grafos), Heawood calculó el número mínimo de colores en

 

 

En el caso de un toro, para el que n = 0, el número mínimo de colores es de 7. En el caso de la esfera es n = 0, de modo que el número mínimo de colores es de cuatro. No se sabe con seguridad si la fórmula de Heawood establece la cota inferior para el número de colores en todos los casos, dejando aparte el de la botella de Klein.

A principios de la segunda mitad del siglo XX fue posible demostrar que bastan seis colores para el caso de la clase a la que pertenece el plano, y este número se redujo también fácilmente a cinco, pero rebajar el número de colores a cuatro resultó ser un problema sumamente difícil.

 

El teorema

El 21 de junio de 1976 Kenneth Appel y Wolfgang Haken, de la Universidad de Illinois, anunciaron que, con la ayuda de John Koch, habían resuelto el problema de los cuatro colores. No sorprende que su pretensión fuera recibida con escepticismo, entre otras razones porque la solución propuesta requería cientos de horas de cálculos mediante computador. No obstante, dicha solución ha resistido el escrutinio y la prueba del tiempo.

 

La singularidad del teorema

Debido a que parte de la prueba consiste en un análisis exhaustivo de muchos casos discretos mediante computador, algunos matemáticos no aceptan esta prueba como una demostración rigurosa. Esta actitud hostil hacia teoremas cuya demostración descansa en parte en una comprobación por computador se ha relajado posteriormente entre los matemáticos, y actualmente se considera que el algoritmo del programa de cálculo puede considerarse válido como parte de la prueba. El siguiente teorema que se apoya en comprobaciones por computador es el correspondiente a la conjetura de Kepler para el empaquetamiento de esferas, cuya demostración fue anunciada por Hales y Ferguson en agosto de 1998.

 

Otras demostraciones

Una prueba potencialmente independiente del teorema de los cuatro colores ha sido construida recientemente por Robertson y otros  (Robertson, Sanders, Seymour y Thomas, desarrollada en 1996 y publicada en 1997).

En un encuentro científico que tuvo lugar en Francia en diciembre de 2004, G. Gonthier de Microsoft Research de Cambridge, Inglaterra, en un trabajo realizado conjuntamente con B. Werner de INRIA, Francia, anunció la verificación de la demostración de Robertson y otros, formulando el problema mediante el programa Coq de ecuaciones de tipo lógico, y confirmaron la validez de cada uno de sus pasos (Devlin 2005, Knight 2005).

Una demostración sospechosamente concisa, ya que consta solamente de 12 páginas, y que no ha sido verificada fue propuesta por Cahit en el año 2004.

 

Figura 1

 

La anécdota: la broma de «April Fool» de Martin Gardner

 

Martin Gardner, editor durante muchos años de la columna «Mathematical Games» de la revista Scientific American, gastó en el número de abril de 1975 una broma de «April Fool» (equivalente a nuestro día de los Santos Inocentes) pretendiendo que se había demostrado que el mapa de 110 regiones ilustrado en la figura 1 requería necesariamente cinco colores, constituyendo así un contraejemplo que invalidaba la por entonces todavía conjetura de los cuatro colores. Sin embargo, el coloreado reproducido más abajo y debido a Wagon (1998; 1999, pp. 535-536) muestra claramente que este mapa puede colorearse con cuatro colores.

 

 

El propio Gardner, en el número de agosto de 1998 de Scientific American, hace un recuento de 25 años de colaboración con la revista, titulado «A Quarter-Century of Recreational Mathematics (1956-1981)», y dedica un recuerdo especial a la broma de abril de 1975. Además de proponer seriamente el mapa que pretendidamente se había demostrado que necesitaba de cinco colores, Gardner hacía tambalearse parte de la ciencia: su artículo incluía una refutación de la teoría de la relatividad, la revelación de que Leonardo había inventado el retrete que se limpia con el agua de su cisterna, el supuestamente reciente descubrimiento de que el movimiento de apertura de peón a cuatro torre de rey en ajedrez ganaba indefectiblemente la partida, y que la base de los logaritmos naturales, el número e, elevado a la potencia , da como resultado un número entero,  262 537 412 640 768 744. Cuenta el famoso editor de la columna «Mathematical Games» que no le cabía duda de que todos los lectores reconocerían la broma de «April Fool» en su aportación de ese mes, pero que para pasmo suyo recibió centenares de cartas con el mapa coloreado con cuatro colores, tarea que muchos lectores confesaban que les había llevado varios días.

 

Más sobre la cuestión

En Carrollia- 65 Miguel Ángel Lerma trata la extensión del teorema a grafos con un número infinito de regiones.

 

Nota acerca del April Fool’s Day

El día 1 de abril, conocido en los países de habla inglesa como April Fool’s Day, equivale a nuestro día de los Santos Inocentes del 28 de diciembre, y existe la misma costumbre de gastar bromas. El origen de dicha costumbre parece ser muy antiguo y sus raíces no son claras.  Aunque no parece muy fundada, una idea lo sitúa en Francia y lo atribuye a los tiempos de la reforma gregoriana del calendario, que trasladó el comienzo del año del día 1 de abril, hasta ese momento el tradicional, al primero de enero; según dicha idea, los que se resistieron a adoptar la nueva consigna eran tildados de tontos y objeto de todo tipo de bromas.

Y a todo esto, ¿qué fue de Francis Guthrie?

El autor del problema que comentamos se trasladó a Sudáfrica, en donde ejerció como profesor de matemáticas en el South African College de Ciudad del Cabo (más tarde convertido en la Universidad de Ciudad del Cabo). Fue también un botánico aficionado, un hobby recompensado por la abundancia de flora indígena en la región. Tres raras especies de flores tienen su nombre en recuerdo de Guthrie; las tres crecen en el área de Bredarsdom, y son:

a) Cyrtanthus guthrieae, también llamada Amaryllidaceae. Florece en marzo, antes de que aparezcan sus hojas.

b) Gladiolous guthriei, conocida también con el nombre de Iridaceae. Florece en invierno (junio y julio). Tiene un intenso aroma y es común en la zona de Pearly Beach.

c) Homoglossum guthriei. Florece en primavera (agosto-septiembre). Carece de aroma y se encuentra con dificultad.

 

P. Crespo, mayo 2005