EROSIONES
MATEMÁTICAS
Es un hecho bien observado que la
naturaleza erosiona cualquier piedra arrastrada por un río hasta reducirla a un
canto rodado cuya forma recuerda a la inicial, pero sin cantos agudos. Este
proceso de redondeo se produce mediante rebajes de sus aristas y vértices,
tanto más intensos cuanto más agudos son éstos.
Podemos efectuar matemáticamente una
imitación bidimensional de este proceso con la ayuda del ordenador. Partiendo
de un polígono dado, un criterio plausible sería ir doblando el número de sus
lados mediante achaflanamientos de sus vértices, cada uno de los cuales será
sustituido por un nuevo lado (fig. 1). El proceso se realizará de forma que la
relación entre la porción de lado suprimida junto a cada vértice sea una fracción
fija del lado, que llamaremos "factor de achaflanamiento", f = c/L.
Obviamente, sólo podrá hablarse de verdadero achaflanamiento si es f < 1/2.
Empecemos estudiando precisamente
este caso extremo, f = 1/2. Fácil es ver que se obtiene en el primer paso un
polígono del mismo número de lados que el primitivo, pero más redondeado, pues
cada ángulo del nuevo es la semisuma de los adyacentes del antiguo, como es
fácil deducir. Como la regla sigue valiendo en las sucesivas iteraciones, acaba
llegándose a un polígono equiángulo, aunque no regular, y su tamaño tiende a
cero.
Para el caso general, f < 1/2, el número de lados aumenta
sin cesar, y el polígono tiende a una curva límite, a la que llamaremos su
"canto rodado". No habrá zonas rectas en ésta, pues la porción
central remanente de un lado cuyos vértices contiguos han sido sometidos a n
truncaduras es (1-f)n, con lo que su longitud tiende a cero.
Podría pensarse que partiendo de un
polígono regular se llegará a una circunferencia, pero no es así. En efecto, de
la figura 3 se concluye que el factor f vale:

Como era de esperar,
este factor tiende rápidamente a 1/4, valor que podríamos considerar como
fronterizo entre los erosionamientos intensos y los débiles.
En efecto, un factor f £ 1/4 redondea con
lentitud al producir unas zonas centrales del lado más largas. El resultado
final es una curva que recuerda bastante el polígono inicial, tanto más cuanto
menor sea f.
En cambio, con factores f francamente mayores de 1/4, el polígono
redondea sus vértices con rapidez, y la curva final tiende a asemejarse más a
su primer "truncado" de valor f
= 1/2.
Para valores de f algo por encima de 1/4 se obtendrán los redondeos más armónicos.
Partiendo de polígonos regulares, nos acercaremos bastante a una
circunferencia, sin alcanzarla empero, ya que para ello el factor de
apuntamiento debería variar en cada iteración.
Comprobemos lo dicho
partiendo de un cuadrado. El factor f
inicial en un proceso que lo convertiría en octógono, vale f = 1 - Ö2/2 = 0,293, aunque en
la segunda truncadura disminuye, tendiendo al valor 0,25. Si mantenemos el
primer valor en las sucesivas truncaduras, se obtiene una curva todavía
bastante distinta de una circunferencia.

Se han hecho pruebas
también para valores de f igual a 1/5, 1/4 y 1/3. Los resultados están a la
vista: la curva pasa de tener un aspecto bastante cuadradoide a asemejarse a un
rombo. El mejor valor "circunferenciante" está alrededor de 0,30,
aunque en ningún caso la conversión alcanzará esta curva exactamente.

JMAiO, oct 93