TRIANGULANDO TRIÁNGULOS

 

 

Se dice que en el frontis de la entrada a  una célebre y ajardinada Academia de la Grecia clásica  una leyenda bien visible vetaba el ingreso a los ignorantes de la Geometría.

 

Desgraciadamente hoy en día no habría problemas de aparcamiento frente a tan afamada institución, al ser norma general la ignorancia de la Geometría, cosa nada extraña dado que  su estudio, en la forma en que la conocimos, prácticamente ha sido eliminado de los planes de enseñanza. Así puede ocurrir que un penoso político que ejerce en Navarra  —tratando de mostrar lo inconveniente de que la enseñanza se imparta en euskera— pueda espetar  la aguda observación de que en tal lengua ni siquiera existen palabras autóctonas para expresar conceptos como “geometría”; “hipotenusa”; o “cateto”.

 

 Es sabido que los matemáticos profesionales hace mucho que dejaron de interesarse por objetos  tan triviales como triángulos y cosas parecidas, abandonando la exploración de esos  territorios a los simples aficionados... que desde hace dos siglos no hacen sino descubrir teoremas que curiosamente permanecían oficialmente ignorados. Si tiene, estimado amigo, la fortuna de descubrir o formular un teorema sobre Geometría clásica, que no aparece en los manuales oficiales, no se preocupe. Es perfectamente posible que sea realmente nuevo y pueda poner al final el clásico QED  (“quod erat demostrandum”). Y es igualmente posible que ya lo descubriera un respetable  médico rural de Baviera, aficionado a las Matemáticas, en 1737 o en 1909.

 

 

DIVISIÓN EN TRIÁNGULOS ISÓSCELES.

 

Hace poco tuve en mis manos un  encantador manual francés de Geometría  elemental de  finales del siglo XIX, con cuya lectura disfruté no poco. Entre los problemas propuestos me llamó la atención uno  aparentemente trivial pero que me hizo pensar. Venía a decir: dibuje el alumno  un triángulo isósceles que pueda dividirse en otros dos triángulos isósceles. Evidentemente el problema era sencillo, pero me llevó a plantearme el problema de forma algo más general. ¿Existiría un método  para dividir un triángulo cualquiera   en  dos triángulos isósceles?

Lo primero que constaté fue que no siempre parecía  posible dividir un triángulo de cualquier clase  en dos triángulos isósceles, y ello me invitó a indagar las condiciones de existencia de tal división.

 

Para definir tales condiciones basta una serie de sencillos razonamientos sobre las tres únicas formas en que, aparentemente,  parece posible dividir un triángulo en dos isósceles, o alternativamente en las tres únicas posiciones en que dos triángulos isósceles que comparten un lado pueden acoplarse formando una figura triangular. Se plantean una serie de ecuaciones lineales, que al limitarse a valores positivos, ofrecen unas soluciones que, en resumen, dicen que la    división  de un triángulo cualquiera en dos isósceles  solo será posible si se cumple en el triángulo base  una al menos de las siguientes sencillas  condiciones:

 

a)      El triángulo a dividir es rectángulo.

b)      Existe al menos una pareja de ángulos uno de los cuales es doble del otro

c)      Existe al menos una pareja de ángulos uno de los cuales es triple del otro

 

(En el caso especial de que el triángulo base sea también isósceles, como pedía el ejercicio citado, existen cuatro posibles combinaciones de ángulos que cumplen las condiciones señaladas, y que por tanto serán divisibles en dos triángulos también isósceles, cuyo cálculo dejaremos al lector.)

 

En definitiva, parece que si no se cumple alguna de las tres condiciones señaladas  no es posible la división de un triángulo de la clase que sea en dos triángulos isósceles. Yo al menos hasta aquí he llegado. Llama la atención que las condiciones sean  tan simples. Me parece absolutamente inverosímil que algo tan obvio no se haya tratado antes. ¿Alguien sabe algo de esto?

 

Por cierto: ¿será así de sencillo?;  ¿no habrá otros casos distintos a los tres señalados en que la división sea posible?; ¿existe algún triángulo que admita más de una descomposición en dos triángulos isósceles; o la división es unívoca?

 

 

ACOPLANDO TRIÁNGULOS

 

Si en determinadas  condiciones es posible dividir un triángulo en dos triángulos isósceles, también será cierto que, en determinados   casos, dos triángulos isósceles podrán acoplarse para formar una figura triangular,  sea o no isósceles.

 

Es claro que para que dos triángulos  puedan acoplarse  será preciso que tengan al menos un lado de igual longitud, y que sus ángulos tengan valores apropiados. No es difícil encontrar estas relaciones, lo que dejamos al lector, pero lo interesante es destacar que cualquier triángulo isósceles tiene tres triángulos isósceles asociados, es decir tres congéneres cuyo acoplamiento  origina una figura  triangular, no necesariamente isósceles. Esto quiere decir que existen conjuntos de cuatro triángulos isósceles asociados entre sí por medio del que podría llamarse “elemento común del conjunto”. O lo que es lo mismo, que existen conjuntos de tres triángulos divisibles en dos isósceles que tienen un, llamémosle así, “divisor común”, que es isósceles.

Por supuesto podríamos preguntarnos por la división de triángulos en tres o en cuatro, o en n triángulos isósceles. ¿Alguien tiene la paciencia de  determinar las condiciones para que un triángulo pueda dividirse en n triángulos isósceles? Una pista: dado un número n  finito, existe al menos un triángulo que permite su división en n triángulos isósceles. Es una consecuencia evidente de que, a través de acoplar sucesivamente triángulos isósceles, podemos construir un triángulo - no necesariamente isósceles - formado por la “soldadura” de tantos triángulos isósceles como queramos. El triángulo así formado será naturalmente divisible en n triángulos isósceles.

 

 Doy por supuesto que todo esto es conocidísimo desde hace siglos, si no milenios, y  el que yo no lo haya leído no significa otra cosa sino  que me queda  aún mucho que leer. Tampoco tengo la menor idea de si estas consideraciones carecen del menor  interés, que es lo más probable, o si pudiesen ser piezas de alguna teoría significativa sobre grupos de triángulos o de ángulos, o de números, ya que no olvidemos que, en definitiva los triángulos  son equivalentes a  ternas de números (lados o ángulos) que cumplen ciertas restricciones. Una terna números positivos tal que uno de lo números sea igual a la suma de los otros dos será equivalente a un triángulo rectángulo. Las ternas tales que tengan, al menos, una pareja en la que uno de los números sea doble o triple del otro, representan los otros dos casos de triángulos divisibles en dos isósceles.

 

 J. A. Echagüe