PALABRAS AUTOCONTRADICTORIAS

 

Se ha propuesto este calificativo para las palabras que pueden significar tanto una cosa como la opuesta; la distinción sólo será posible por el contexto o el tono, aunque, forzando éste, casi cualquier palabra puede ser autocontradictoria. Si decimos “Es un hombre muy honrado” con determinado retintín, podemos dar a entender que “Es un malhechor”. Este tipo de ironía produce contidad de oxímorones, como el clásico de “Inteligencia militar son términos contradictorios”.

No hay que confundirlas con las palabras homógrafas, que sólo por accidente han pasado a tener una misma expresión ortográfica. Por ejemplo, escatología, definida así por el diccionario:

escatología1 (Del gr. eschatos, último, y –logía) f. Conjunto de creencias y doctrinas refererentes a la vida de ultratumba.

escatología2. (Del gr. skaor, skatós, excremento, y –logía) f. Tratado de cosas excrementicias.

La razón de esta concidencia no es otra que las reglas ortográficas del español. Podría evitarse escribiendo, respectivamente, “eschatología” y “skatología”.

De hecho, la mayor parte de las palabras autocontradictorias tienen como origen el lenguaje irónico o figurado. Ya cuando Aníbal invadió Italia (218 aJC), los romanos decían que “tenemos huéspedes (hospitis)”, con  lo cual esta palabra pasó a significar lo contrario, y ha derivado en la actual “hostil”. De manera simnilar, el cliente era, en Roma, el que obedece, el servidor, y hoy significa lo contrario: el que encarga, el que pide, en definitiva, el que manda.

Hemos espigado en el DRAE estas palabras, hallando las siguientes. De entre las diversas acepciones de cada una, hemos elegido las más contradictorias.

 

álgido. Muy frío. Pero se usa como “culminante”, incluso en el sentido de “muy caliente”.

alquilar. Dar a otro algo en alquiler, especialmente tratándose de fincas urbanas. Tomar de otro una cosa en alquiler.

apogeo. Es el momento en que la Luna está lo más lejos posible de la Tierra. Sin embargo, el apogeo es el momento de máximo esplendor en las cosas o las personas.

arrendar. Ceder o adquirir por precio el goce o aprovechamiento temporal de cosas, obras o servicios (es decir, con el mismo doble uso que alquilar).

bagatela. Cosa de poca sustancia y valor. Sufre la misma aplicación irónica que friolera.

bebedizo. Es "que se puede beber, potable", pero hoy designa un veneno.

bochornoso. Es "que da calor sofocante" (lat. vulturnus, un viento cálido), pero hoy se toma como "que da vergüenza" (por el calor que se siente en un avergonzamiento).

cliente. Era, en Roma, ‘el que obedece, el servidor’, y hoy significa (o debiera significar) lo contrario.

de plano (decidir). Decidir sobre una cosa de forma ligera, tras un análisis somero. Decidir sobre ella de forma enérgica, totalmente.

enervar. Debilitar la fuerza de algo. Pero también se usa en el sentido de “dar fuerzas a algo o alguien”.

escorrozo. Regodeo, deleite o complacencia. Disgusto, indignación.

friolera. Cosa de poca monta o de poca importancia. Gran cantidad de algo, especialmente de dinero.

huésped. Persona alojada en una casa ajena. Persona que hospeda en su casa a uno.

inculpado. Según el DRAE es "inocente, sin culpa", y hoy se aplica al que tiene culpa o es acusado de tal.

Invitar. Era, en los primeros tiempos de Roma, ‘hacer violencia’; a partir de Cicerón fue tomando el sentido moderno y cortés.

leve/grave/agudo. En lenguaje ordinario, leve es lo contrario de grave. En música, grave es lo contrario de agudo. En medicina, leve es lo contrario de agudo.

lívido. Es ‘amoratado’, pero hoy tiende a usarse como ‘muy pálido’.

maduro. Significa hoy ‘en sazón’, pero en su origen fue maturus, ‘matinal, temprano’.

nimio. Excesivo, exagerado. Insignificante, sin importancia.

novio. Persona próxima a casarse. Persona recién casada.

pelón. Sin pelo. En algunos países hispanoamenricanos, “de pelo abundante”.

petar significa, sobre todo en catalán, “marchar bien” (hablando de una máquina), y también “romperse, descacharrarse”.

 

Podríamos añadir una serie de palabras de argot, como joder, palabra-comodín que lo mismo puede significar “disfrutar” con el acto sexual que “estropear una cosa”; se ha señalado la oposición entre los términos “estar jodiendo” y “estar jodido”. Las palabras prisión y cárcel, prácticamente sinónimas, derivan en dos contrarias: prisionero y carcelero.

Señalemos también la doble negación, frecuente en español: “No quiero nada” equivale a “Quiero nada”. Otras locuciones son usadas con acepciones opuestas: “dar clase” puede significar tanto “impartirla” como “recibirla”.

 

Agradeceremos nuevas aportaciones.

 

JMAiO, BCN, mar 08