CRITICA DE LIBROS DE LEWIS CARROLL
LETTRES A SES AMIES-ENFANTS/LETTERS TO HIS CHILD-FRIENDS
Lewis Carroll
Aubier-Flammarion, Paris, l977
En esta edición bilingüe, que apreciarán
por igual los estudiosos de Carroll franceses e ingleses, se exponen las cartas
que éste escribió a sus niñas-amigas a lo largo de su vida, con algunas
excepciones: ¡la más importante es la de Alice Liddell! Pero no hay que culpar
a Jean-Jacques Mayoux, su paciente recopilador, pues esas misivas que tanto nos
gustaría leer fueron destruidas por la madre de Alice.
Como en todas las recopilaciones de cartas, hallará el
lector impertinentes digresiones, más de Dodgson que de Carroll, sobre temas
que difícilmente pueden interesar, como los regalos que se intercambiaban sus
autores, felicitaciones de cumpleaños, recuerdos de momentos vividos en la
playa el pasado verano, y así sucesivamente. De entre la ganga destacan sin
embargo cosas apreciables para los fans carrollianos, como ciertos comentarios
sobre The Hunting of the Snark o Sylvie and Bruno. Culmina el libro una
serie de poemas carrollianos, como Phantasmagoria
y otros más.
ALICE IN PUZZLE-LAND
Raymond Smullyan
William Morrow and Co., New
York, 1982
Este libro reúne todos los triunfos para hacerse
acreedor a esta sección. ¡Ahí es nada, un libro de problemas y sobre Alicia! Y
sin embargo el resultado queda bastante por debajo de las expectativas. La
razón será fácil de comprender para quienes conozcan a Smullyan, autor
ciertamente ingenioso y ameno, pero que se empeña en escribir a lo largo de
centenares de páginas lo que debería estar en media docena tan sólo. Quienes
conozcan ¿La dama o el tigre? o ¿Cómo se llama este libro? (ambos en la
Colección Teorema, de Ediciones Cátedra, Madrid), entenderán lo que decimos.
Una cosa es proponer un par de problemas sobre los venerables Vales y Trolas (o
Verdaderos y Mentirosos), y otra muy distinta llenar un libro sobre ellos.
Alice in
Puzzle-Land sigue este tic de su autor. Enhebrados entre la Reina,
Humpty-Dumpty, el Sobrerero, Tweedledum, Tweedledee y el resto de personajes de
las obras carrollianas, desfilan a lo largo del libro innumerables problemas,
pero todos del mismo aire: "Si yo digo que él dice que miento, y quien
miente no es quien dice que mintió, entonces..." Muy poca novedad aporta
esta obra ni a los carrollistas ni a los aficionados a la Matemática o a la
Lógica Recreativa. Se nos hace difícil recomendarlo, ni siquiera por sus
numerosas ilustraciones, casi todas variaciones ingenuas de los dibujos de las
Alicias originales hechos por Tenniel, quien sale victorioso por K. O. de la
comparación.
Josep Maria
Albaigès
Barcelona,
abril 1987