Galería de Ingenieros
Egregios
XII.
Siglo XX-España-1
Nacidos
en el siglo XIX
Nombres:
Obras:
Diccionari general de la llengua
catalana
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José
Eugenio Ribera |
1864-1936
Ingeniero de caminos, es el más brillante constructor español del siglo XX, práctico introductor del hormigón armado en España. Fundó la Compañía de Construcciones Hidráulicas y Civiles, desde la que desarrolló actividad constructora en variados campos, con obras entre las que destacan sus puentes de hormigón armado, como el del río Lucus en la vía férrea de Tánger a Fez, o el de Amposta, sobre el Ebro.
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Puente colgante de Amposta |
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Manuel
Allendesalazar |
1856-1923
Ingeniero agrónomo, apenas ejerció
la profesión (aunque fue profesor en su Escuela), pues su norte era la
política. Empezó por el Congreso, y pronto fue alcalde de Madrid. Ministro de
Hacienda con el gabinete Azcárraga (1901) y de Instrucción Pública con Silvela.
Más tarde, con Maura, ministro de Agricultura (1903), desde donde impulsaría
los proyectos de regadío, ministro de Gobernación (1905) y ministro de Estado
(1908).
Aparte los cargos de Gobernador del Banco de España y Director de Tabacalera, en 1919 fue elegido presidente del Senado, y a fines del mismo año, Alfonso XIII le encargó la formación de gobierno, cargo en el que sólo duró unos meses. Pero, asesinado Dato, volvió en 1921, también de forma breve, pues el desastre de Annual (1921) truncó su trayectoria.

Mausoleo dedicado a las víctimas del
desastre de Annual
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Francesc
Macià i Llussà |
1859-1933
Cursó estudios en la Academia de
Ingenieros Militares de Guadalajara (1874). Asumió la Comandancia de Ingenieros
Militares de Lleida (1887) y fue ascendido a teniente coronel (1904). En el año
1907, candidato de Solidaritat Catalana, abandonó la carrera militar y se
dedicó de lleno a la política. Estuvo vinculado a la Lliga Regionalista hasta
1912, momento en que evolucionó hacia posiciones republicanas de izquierda,
cercanas a la Unió Catalanista. Ayudó a fundar la Joventut Catalanista (1919) y
la Federació Democrática Nacionalista. Durante la dictadura de Miguel Primo de
Rivera se exilió. Conspiró en el intento de invasión de Cataluña desde Prats de
Molló (1926). A su regreso fue el responsable de Esquerra Republicana de
Catalunya, convirtiéndose en símbolo de la Cataluña republicana, sobre todo a
partir de la proclamación de la República Catalana el 14 de abril de 1931, que
días más tarde pasó a ser el gobierno autónomo catalán bajo la tradicional
denominación de Generalitat. En agosto de 1931 un referéndum organizado por él
aprobó el Estatuto catalán ideado por las Cortes españolas, y poco después fue
elegido presidente de la Generalitat por cinco años.
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Generalitat de Catalunya |
1865-1957
Nacido en Estados Unidos y
habiendo cursado estudios en La Habana, se graduó en la Escuela de Ingenieros
de Caminos en Madrid (1891). Su carrera fue brillante; vuelto a Puerto Rico,
llegó a la más alta graduación de Inspector General y Presidente de la Sección
del Consejo de Obras Públicas, desempeñando la Jefatura de este organismo. A su
regreso a España (1898) tras el desastre colonial, ocupó varios cargos en las
delegaciones de Obras Públicas de Lugo y Pontevedra, siendo designado
“Ingeniero Director de la Junta de Obras del Puerto de Vigo” en 1909, y ocupándose desde el primer momento de la
construcción de un espacioso puerto (“Plan Cabello”). Presidió también el Club
Náutico local y otras sociedades, y fue nombrado Hijo Adoptivo de la ciudad en
1930.
Escribió un delicioso libro, crónica de aquellos azarosos años, Memoria de un Ingeniero del siglo XIX, que recoge su peripecia vital, cargada de anécdotas y observaciones técnicas.
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Puerto de Vigo (antiguo) |
Puerto de Vigo (moderno) |
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Pompeu
Fabra i Poch |
1868-1948
Ingeniero industrial, pronto derivó su vocación hacia la lingüística. Su principal aportación fue a normalización de la ortografía y la creación de un catalán standard, alejado de barbarismos y vulgarismos, obra presidida por su sentido lógico y estructural como ingeniero. Su autoridad se consagró con el Primer Congrés de la Llengua Catalana (1906), incorporándose al Institut d’Estudis Catalans, donde terminó la confección de su Diccionari general de la llengua catalana (1932). Tras la guerra civil, se exilió en el sur de Francia.
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Diccionari General de la llengua catalana |
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Rafael
Benjumea |
Rafael Benjumea Burín, conde de Guadalhorce
1876-1952
Nacido en noble cuna, cursó los
estudios de ingeniero de caminos y prestó servicios en la División Hidráulica
del Sur. En 1914 fundó la Sociedad del
Pantano del Chorro, empresa hidroeléctrica del río Guadalhorce, lo que le valió el título de conde de Guadalhorce,
otorgado por Alfonso XIII. Continuó su
tarea con el proyecto del embalse del Jándula y grandes reformas urbanas en
Málaga.
Durante la Dictadura de Primo de
Rivera, éste le confió la cartera de Fomento. Creó las Confederaciones
Hidrográficas, y la caída del dictador,
lo acompañó en su destierro, hasta que en 1933 marchó a Argentina, donde se
encargó de la planificación y construcción de Metropolitano de Buenos Aires.
Regresado a España en 1948, Franco le designó presidente de Renfe, título al que sumó otros de tipo honorario: presidente del Consejo de Obras públicas, académico de Ciencias Morales y Políticas, maestrante de Ronda.
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Presa del Chorro |
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Emilio
Herrera |
1879-1967
Siguió la especialidad de
ingeniero militares dentro del Ejército, y desde el primer momento se inclinó
hacia su vocación, el vuelo, en sus primeros momentos aerostático. Realizó
observaciones en globo del eclipse de sol de 1905, participó en el Gran Premio
de Globos de Francia, en el que obtuvo el segundo premio, y tras 70 ascensiones
libres obtuvo el título de piloto de dirigibles,
más tarde el de aeroplanos. Creado el Servicio de Aeronáutica Militar, fue
nombrado Jefe del Aeródromo de Cuatro Vientos. Fue el primero en cruzar en
avión el estrecho de Gibraltar (1914) al volar desde Tetuán a Sevilla para
llevar un mensaje al Rey. Creyendo en las posibilidades del dirigible, creó el
Laboratorio Aerodinámico de Cuatro Vientos (1922), con su famoso túnel
aerodinámico en circuito cerrado, y experimentó el autogiro creado por Juan de
la Cierva.
En 1932 fue nombrado miembro de
número de la Real Academia de Ciencias. Pasada la guerra civil, llegó a ser
presidente de la República Española en el exilio. Es considerado el padre de la
ingeniería aeronáutica española.
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Zepelín de la época |
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Esteve
Terradas |
1883-1950
Cursó en Barcelona las carreras de
ingeniero industrial, Ciencias Exactas y Ciencias Físicas, y en Madrid la de
ingeniero de caminos: a los 35 años tenía concluidas las cuatro. Tras una breve
estancia en Zaragoza obtuvo la cátedra de Acústica y Óptica en la Universidad
de Barcelona, donde fue elegido presidente de su Sociedad Astronómica. Fue el
primer divulgador en España de la teoría de los cuantos, aunque toda su vida se
desenvolvería alrededor de la actividad docente.
Promovió la visita de Einstein a Barcelona en 1923 para
impartir un curso; en esta ocasión, el creador de la Relatividad manifestó que
sólo Terradas y alguno más habían entendido realmente su teoría. En el campo de
la ingeniería, se ocupó del proyecto de la red telefónica en Cataluña y del
proyecto de la red de ferrocarriles secundarios en Cataluña. En 1923 asumió la
dirección de obras del Metropolitano Transversal de Barcelona, viajó a
Sudamérica para impartir conferencias y fue nombrado director de la Compañía
Telefónica Nacional, con lo que trasladó su residencia a Madrid, donde se hizo
cargo además de la cátedra de Ecuaciones Diferenciales.
Desposeído de algunas de sus
cátedras por la República, fue elegido en contraste miembro numerario de a
Academia de Ciencias. Tras varias vicisitudes en la guerra civil, se trasladó a
Buenos Aires, donde intervino en el proyecto del Aeropuerto de La Plata.
Regresó a España, llamado por el general Vigón, para ocupar la cátedra de
Física Matemática en la Universidad de Madrid. Presidió el recién creado
Instituto Nacional de Técnica Aeronáutica, y fue también promotor de la Escuela
de Ingenieros Aeronáuticos de Madrid. Miembro de la Real Academia de Ciencias,
desempeñó en campos variadísimos una actividad infatigable. Siempre se mostró
conciliador entre ciencia y técnica, defendiendo que el ingeniero debía poseer
un auténtico espíritu científico y universitario, siendo al mismo tiempo
artesano y artista.
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Einstein en Barcelona. A su
derecha, Esteve Terradas |
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Salvador
de Madariaga |
1886-1978
He aquí uno de los casos más
ilustres de técnico humanista. Ingeniero de minas por la Escuela Superior de
Minas en París (1911), su trabajo técnico en Caminos de Hierro del Norte de
España nunca le entusiasmó, lo que le llevaría a explorar nuevos horizontes.
Inició colaboraciones con el famoso diario londinense The Times, después en la Secretaría de la Sociedad de Naciones,
hasta que aceptó la cátedra de Literatura Española que le ofrecía la
Universidad de Oxford. De allí pasó a embajador en Washington de la reciente
República Española. En el mismo año vería la luz su obra más conocida: España, ensayo de historia contemporánea.
Reclamado por la misma República, ostentó la cartera de Instrucción Publica, incluso la de Justicia. Al estallar la guerra civil se exilió: Londres, Oxford, vieron la aparición de renombradas obras de investigación sobre la realidad antropológica de los españoles: Vida de Hernán Cortés, El auge y el ocaso del imperio español, Vida de Bolívar… Fue nombrado, entre otros, miembro de la Academia de Ciencias Morales y Políticas de Francia, y doctor honoris causa por las universidades de Poitiers, Princeton y Oxford. Obtuvo el Premio Carlomagno, y fue presidente de la Internacional Liberal, no aceptando nunca la dictadura franquista. Retornó a España en 1976, muerto el dictador, y la Real Academia Española le abrió por fin las puertas. Fruto de su ardiente europeísmo fue la creación de la IUEE, Instituto Universitario de Estudios Europeos.

José Antonio de Artigas y Sanz
1887-1977
Ingeniero industrial, políglota y de sólida cultura. Alfonso XIII le nombró director del recién creado Laboratorio de Investigaciones Industriales para la fabricación de vidrios científicos como reconocimiento a sus estudios sobre la luminiscencia y sus descubrimientos sobre la producción de luz fría por los gases nobles. Fue admitido como miembro en la Academia de Ciencias, y tras él llovieron los cargos: Procurador en Cortes, Presidente y Socio de Honor del Instituto de Ingenieros Civiles, vicepresidente de la Real Sociedad de Física y Química… Presidente de la Asociación Nacional de Ingenieros Industriales (después Federación de Asociaciones de Ingenieros Industriales de España, FAIIE). Vicepresidente de la Unión Internacional de Química.
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Ingenieros Industriales |
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Alfonso Peña
Boeuf |
1888-1966
El ingeniero de caminos y académico Alfonso Peña es conocido especialmente por su famoso Plan de Obras Públicas (que llegó a ser conocido como “Plan Peña”). En plena guerra civil septiembre de 1937) se creó en la zona nacionalista un Comité Directivo de Obras Públicas, al que se encargó dicho Plan, que debía comprender todo tipo de obras excepto ferrocarriles. Presidido por Peña, fue concluido en junio de 1938, y aprobado mediante Ley ya concluida la guerra. El Plan demostró su efectividad al prolongarse muchos años después de la postguerra. Una revisión efectuada hacia 1980 llegó a la conclusión de que se había realizado en su totalidad y que curiosamente eran las obras del cuarto grupo, relegadas a un estudio posterior, las que habían alcanzado un mayor grado de cumplimiento.
Fue presidente de la Academia hasta su fallecimiento en 1966.
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Carles
Pi i Sunyer |
1888-1971
Ingeniero agrónomo de profesión, proyectó su actividad técnica en la dirección de la Escola Superior d’Agricultura de la Mancomunitat Catalana, pero enseguida se orientó hacia la política. Pasó a Esquerra Republicana (1932), en una línea política moderada. Conseller de Finances de la restablecida Generalitat catalana (1932-33), conseller delegat de la Generalitat, ministro de Treball (1933) y alcalde de Barcelona (1934), cargo del que fue desposeído tras los hechos del Seis de Octubre de 1934. En junio de 1937, en plena guerra civil, fue nombrado ministro de Cultura de la Generalitat. Exiliado (1939), presidiría en Londres el Consell Nacional de Catalunya (1941-45). Más tarde se trasladó a Caracas. Entre sus obras destaca L’aptitud econòmica de Catalunya (1927-29).
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Consell Nacional de Catalunya |
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Juan
Antonio Suanzes |
Juan Antonio Suanzes Fernández
1891-1977
Perteneciente a una familia de
marinos, tras diversas prácticas militares estudió ingeniería naval, formando
parte de su primera promoción. Pasó a ingeniero supernumerario para ejercer en
la Sociedad Española de Construcción Naval. Al poco fue nombrado director del
Astillero y Factoría de Cartagena. En 1929 fue designado director de la
Factoría del Ferrol, donde se construían los cruceros tipo Baleares y Canarias.
Pasó después a la empresa
Boetticher y Navarro, lo que le valió la cárcel por una algarada obrera. Pudo
escapar de milagro en la guerra civil. En pleno conflicto, Franco le nombró
ministro de Industria y Comercio, y en 1939 fue destinado al Consejo Ordenador
de Construcciones Navales, como director de Construcciones e Industrias Navales
Militares.
La obra cumbre de su vida fue la gestación y presidencia del Instituto Nacional de Industria (INI) en 1941, que transformó la vida económica y técnica de España, aunque al precio de un excesivo dirigismo y tráfico de influencias. Desde él se crearon monopolios estatales como Campsa, Renfe, Endesa o la Tabacalera, y productos genuinamente españoles como la fábrica de automóviles Pegaso, partiendo de la extinta Hispano Suiza.
Nuevamente se ocupó de la cartera de Industria y Comercio, donde tuvo que lidiar con fuertes problemas derivados del estado de devastación en que había quedado España por la guerra. Regresado en 1951 al INI, ocupó numeroso cargos honoríficos en la última etapa de su vida: Inspector del Cuerpo de Ingenieros Navales de la Armada, procurador de Cortes, presidente de la Escuela de Organización Industrial. Culminó su trayectoria con el título de marqués de Suanzes que le otorgó Franco en 1963.
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Publicidad francesa del automóvil Pegaso |
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Juan de la Cierva |
1895-1936
Hijo de un
presidente de gobierno español, cursó la carrera de ingeniero de caminos.
Prefería ser denominado ingeniero antes que inventor, pues “cualquier ingeniero
con base matemática podría serlo”. Su interés se centró siempre en la
Aeronáutica, estudiando a fondo el peligro de la pérdida de velocidad, que
hacía manejables los aeroplanos sólo por pilotos profesionales. Sus estudios
culminaron con la invención de autogiro,
en el que las hélices mantienen el movimiento relativo del aparato sin
necesidad de estar conectadas con el motor. Obtenida la primera patente en
1920, pronto empezó la fabricación de estos aparatos en Inglaterra, aunque la
aparición del helicóptero la relegó al museo de curiosidades. Pereció en un
accidente aéreo, en plena actividad.
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El autogiro |
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Alejandro Goicoechea |
1895-1984
Nacido en el
País Vasco, fue regido desde su niñez por una pasión por el ferrocarril, que le
impulsaría a los estudios de ingeniero militar de Armamento y Construcción.
Destinado al Regimiento de Ferrocarriles de Madrid, se colocó en la Compañía
del FC de La Robla, y durante la guerra fue uno de los artífices del Cinturón
de Hierro de Bilbao. Se pasó al ejército franquista aportándole los planos del
Cinturón, lo que influiría positivamente en su carrera posterior.
Poseído de la idea del tren articulado, la expuso al financiero José Luis de Oriol y a su hijo José María. El primero se mostró escéptico, pero el segundo apoyaría el proyecto pese al escepticismo de los técnicos extranjeros consultados. En 1942 se constituía Patentes Talgo, quedando así bautizado el nuevo tren por las siglas de “Tren Articulado Ligero Goicoechea Oriol”. Éste empezó a funcionar en el mismo año, alcanzando poco después enlaces con París y Ginebra gracias a un sistema de acoplamientos de los distintos anchos de vía, y aunque no ha conseguido imponerse en otros países, sigue en activo en España.

Tren Talgo
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José
María Aguirre Gonzalo |
1897-1988
Ingeniero de caminos,
constituyó la histórica empresa constructora Agromán con su amigo San Román, en 1927. Fue de ella fundador, copropietario,
gerente y presidente. Desde el primer momento se vio ésta favorecida con
importantes obras: el dique de las Arenas (Getxo), y diversos trabajos en la
Ciudad Universitaria de Madrid. Tras los altibajos de la República y de la
guerra civil, en los que llegó a estar encarcelado, reemprendió la tarea,
promocionando varias sociedades: Siemens Española, Empresa Nacional Hidroeléctrica
del Ribagorzana, Acerinox, Nestlé… Fundador y presidente del Instituto Eduardo
Torroja de la Construcción y del Cemento, y profesor de Materiales de
Construcción y Organización de Empresas en la ETSICCPM (Escuela Técnica
Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de Madrid).
Su faceta más conocida fue la de bancario: Consejero, Vicepresidente y al fin Presidente del Banco Español de Crédito. Además, gobernador de la Fundación Europea de la Cultura, Decano del CICCP, Miembro de Honor del Instituto de Ingenieros Civiles.
Han pasado a la historia sus lapidarias frases: “Si uno tiene la cabeza en el horno y los pies en la nevera, la estadística le dirá que en promedio está cómodo”, “El dinero sirve para no pensar en él”.

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José Entrecanales |
1899-1989
El bilbaíno José Entrecanales Ibarra,
ingeniero de caminos, fundó en 1931, con Manuel Távora, la histórica empresa
Entrecanales y Távora, predecesora de la actual Acciona, tras la fusión con Cubiertas MZOV. La nueva entidad empezó
con obras ya de cierta importancia como los cajones de la cimentación del
puente de San Telmo, en Sevilla, para pasar al que sería, durante mucho tiempo,
su trabajo más importante: el dique seco de nuestra Señora del Rosario, en
Cádiz. Data de entonces su especialización en cimentaciones y trabajos
difíciles bajo el agua. Seguirían las de la Base Naval de Cartagena y el puente
de Sampaio, en La Coruña. En la posguerra, en múltiples tareas de
reconstrucción de la España arrasada, quedó consagrada como una de las pocas
empresas punteras del país.

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Eduardo Torroja |
1899-1961
Quizá nadie
haya entendido tan a fondo el comportamiento de las estructuras a partir de los
materiales que las forman, en particular del hormigón, como el ingeniero de
caminos Eduardo Torroja, figura legendaria en la ingeniería civil. Tras un
breve paso por la empresa privada, montó en Madrid su propia oficina (1927),
desde la que desarrolló numerosos proyectos. Entre ellos destacan la cubierta del mercado de Algeciras, la
urbanización y saneamiento general de la Ciudad Universitaria de Madrid, el
saneamiento de Palma de Mallorca, el puente de Tortosa sobre el río Ebro, la
edificación de varias facultades en la Ciudad Universitaria de Madrid, el
Hospital Clínico, el frontón Recoletos de Madrid e infinidad más.
Fundó la
revista Hormigón y Acero, y tras la
guerra civil acometió el viaducto del
Esla, con 209 m de luz, récord mundial durante un año. Recibió premios en
concursos internacionales. Fue elegido miembro de la Academia de Ciencias
(1943). En 1946 el Instituto Técnico de la Construcción y la Edificación,
fundado también por él, se integró en el CSIC como Instituto de la Construcción
y el Cemento, del que fue primer director.
Dejó escritas sus clarísimas ideas en una verdadera biblia del hormigón, Razón de ser de los tipos estructurales.
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Mercado de Algeciras |
Viaducto del Esla |
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Ramón
Iribarren |
1900-1967
Ingeniero de caminos. Tras breves
cometidos en sus destinos de Girona y Guipúzcoa, pronto empezó su interés,
incluso verdadera obsesión, por las acciones marinas sobre los puertos,
malecones y playas. Estudiando con paciente tenacidad la evolución de la línea de la costa en función de los
temporales en Ondarribia, pronto elaboró unos principios en un campo como el de
la construcción de puertos, hasta el momento totalmente empírico. La aplicación
de sus conclusiones hizo renacer las playas de Ondarribia, Hendaya, Orio, Zumaya (figuras) y Deva. Su prestigio
internacional le hizo ser solicitado en proyectos en Loanda (Angola), Cartagena
de Indias (Colombia) y La Guaira (Venezuela).
Desempeñó el cargo de Consejero de Obras Públicas, fue miembro electo de la Real Academia de Ciencias, profesor de puertos en la ETSICCPM[1]. Participó en numerosos congresos de navegación en todo el mundo. Falleció en extrañas circunstancias en Madrid.
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Playa de Zumaya, antes |
Playa de Zumaya, después |
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Victorià
Muñoz i Oms |
1900-2000
Ingeniero de caminos de prolífica y dilatada vida. Tras intervenir en determinadas obras de interés en su juventud, como el tren del Noguera Palleresa en los años, 20, sus trabajos fundamentales fueron la redacción del Pla d’Obres Públiques de Catalunya (1935), y la promoción de la regulación hidroeléctrica integral del río Noguera Ribagozana, obra que tuteló desde sus inicios, consiguiendo su financiación a través del INI e impulsando la creación de la empresa ENHER (Empresa Nacional Hidroelèctrica de la Ribagorçana, 1946), con la finalidad de poner en marcha dicha explotación. Se construyeron diez centrales hidroeléctricas en once años (entre ellas, las de Escales y Canelles), así como sus infraestructuras complementarias: conducciones y tuberías forzadas, red de carreteras y caminos, la fábrica de cemento de Serrallo… Su nombre va unido a la obra pública catalana.
Durante la guerra civil formó parte del Comité Directivo de Obras Públicas, presidido por Alfonso Peña Boeuf. Muñoz, presidente de la ponencia de Caminos, es el autor de la numeración de carreteras, todavía vigente, con las letras N o C (nacionales o locales) seguidas de tres dígitos (los dos primeros relativos al sector al que pertenecían).
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Presa de Canelles |