Galería de Ingenieros Egregios
X.
Siglo XIX-España
Nombres:
Obras:
Betancourt, Agustín
Larramendi, JoséAgustín de
Subercase,
Marcoartú, Agustín de
Valle, Lucio del
Monturiol, Narcís
Cerdà,
Elduayen, José de
Sagasta,
Cardenal, Domingo
Rodríguez Benedicto,
Saavedra, Eduardo
Echegaray,
Soria, Arturo
Cortázar, Daniel
Bosch,
Tartiere, José
Torres-Quevedo,
Escuela
Picadero
Orihuela
Subercase
Puerta del Sol, reforma
Ictíneo, submarino
Barcelona
Sanhurst, academia
Cuba
Montclar
Numancia antigua
Uxama,
Canal de Isabel II,
Ciudad Lineal
Mapa geológico de España
Epidemia de cólera de 1885
Hidroeléctrica del Cantábrico
Transbordador sobre el Niágara
Jugador de ajedrez
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Agustín
de Betancourt y Molina |
Agustín de
Betancourt y Molina
1758-1824
Nacido en Santa Cruz de Tenerife, estudió en
la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, marchando a París, donde
cursó Enginéur de Ponts et Chausées. A su
regreso a Madrid, creó el Real Gabinete de Máquinas. Cultivó los estudios
aerostáticos. Tras nuevos viajes a Londres y París instaló la línea telegráfica
Madrid-Cádiz.
A la fundación del Cuerpo de Ingenieros de
Caminos (1801) fue encargado de hacerse cargo de su organización. Fundó la Escuela de Ingenieros de Caminos en
1801.
Escribió el Ensayo sobre la composición de las máquinas, que sería muchos años
libro de texto. Fue acusado ante la Inquisición de hereje.
Hallándose en París el 2 de mayo, ofreció sus
servicios al zar Alejandro I, creando en San Petersburgo el Instituto de
Ingenieros de Vías de Comunicación. Su labor fue inmensa: modernizó la fábrica
de armas de Tula, proyectó la draga de
En la última parte de su vida fue acosado por
intrigas y depuesto de su cargo de Director General de Vías de Comunicación.
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Antigua
Escuela de Ingenieros de Caminos (Parque del Retiro, Madrid, construida en
1886-87) |
Cubierta
del Picadero de Moscú, de 40 m de luz (1817) |
José Agustín de Larramendi
h 1765-1840
En 1799 fue nombrado Ingeniero de Caminos de
la recién creada Inspección de Caminos, lo que lo convierte en el primer
Ingeniero de Caminos español. Tras una etapa juvenil pródiga en proyectos
descabellados (comunicación Záncara-Júcar), en línea con las conexiones mediterráneo-atlánticas
francesas de la época, formó parte de la Comisión
de Caminos y Canales (1820), encargada del estudio de las vías de
comunicación peninsulares. Fue director
de la II Escuela de Caminos en 1821, tras la reapertura de ésta en el Trienio
Liberal y más tarde Director Facultativo de Caminos y Canales (1829). Aunque
entre sus trabajos importantes se halle la reconstrucción del puente de Andújar, los terremotos de Orihuela de 1829 le dieron ocasión de ocuparse del desarrollo urbano de la población. El
esquema propuesto por Larramendi ha sido la base del
desarrollo posterior.
A la nueva reapertura de la Escuela, fue
también su nuevo Director (1834), y tuvo que luchar con importantes problemas
del relajamiento de la disciplina en la entidad.

Orihuela
(en negro, el trazado de Larramendi)
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Juan Subercase |
Juan Subercase Krets
1783-1856
Formó parte de la tercera promoción de la
recién creada Escuela de Ingenieros de Caminos (1804). Sorprendido por la
invasión napoleónica en Villarta, donde ejercía, pasó
los años de guerra en Madrid ocupado con diversos trabajos, entre ellos dando
clases en la Escuela, y, depurado en 1814, asumió nuevos destinos. En
camaleónica actuación, fue diputado en las Cortes de 1820, y capeó nuevamente
el temporal durante la Ominosa Década.
Fue finalmente Director de las Escuela (1837). Nombrado Director General de
Obras Públicas, y Académico de Ciencias, fueron muy sonadas sus rencillas con
Pedro Miranda, a lo que contribuía su fuerte carácter. Este mismo carácter
acabaría llevándole a una rebelión de los alumnos en 1848, de resultas de la
cual tuvo que dimitir. En ellas se distinguió el que sería un nuevo ingeniero
de caminos y político: Sagasta.
Quizá su trabajo profesional más destacado
fue el Informe Subercase
(1844), en el que se sentaron las bases para el establecimiento de
ferrocarriles en la Península, estableciendo el ancho actual, por razones de
estabilidad frente a una orografía difícil y no militares, como se ha
pretendido insistentemente. El fruto fue la red de ferrocarriles que, un siglo
más tarde, sería nacionalizada para formar la RENFE.

Compañías
ferroviarias en 1941
Agustín de Marcoartú
1796-1859
Ingeniero de Caminos español de
vida novelesca. Sus primeros trabajos fueron unos reconocimientos del Tajo y
del Duero por tierra, en línea con los estudios de
navegabilidad tan en boga en aquella época, que provocarían sus enérgicas
protestas posteriores al ser transferido el trabajo a otros colegas. Conspiró
en el abortado pronunciamiento militar de 1831, y reemprendió sus trabajos tras
la muerte de Fernando VII. Mandado a presidir la carretera de Vigo a Orense,
sus propios subordinados reclamaron su cese, por lo que fue trasladado a
Valladolid. Ante nuevas pretericiones de las que creyó ser objeto, promovió
otras reclamaciones, iniciándose una época de inestabilidad y traslados. Hombre
pendenciero y difícil, acabó siendo motivo de un expediente en relación con la
inspección del FC Sevilla-Cádiz. En toda su vida se echa de ver una gran
preocupación por su honor decimonónico y unas grandes dotes de pleiteador, pero
a la vez una firme conciencia y profesionalidad.
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Lucio
del Valle |
Lucio del Valle
1815-1874
Ingeniero de Caminos y arquitecto,
desarrolló una de las labores más fecundas en su siglo en ambos campos.
Destinado a Valencia, trabajó en diversas cuestiones hidráulicas como la
reparación de la acequia de Murviedro y los planos
del puerto de Cullera. Regresado a Madrid, intervino
en la carretera de las Cabrillas y el poblado del Portillo, aunque la obra que
más prestigio le dio fue el puente sobre el Cabriel
por las cuestas de Contreras. Requerido para las obras del Canal de Isabel II,
destacó en la construcción del sifón de Bodonal, y más tarde la presa del
Pontón de la Oliva.
Nombrado director del Canal,
acometió también la reforma de la Puerta
del Sol, su obra más conocida tras la cual fue nombrado inspector del
Distrito. Se ocupó también de temas ferroviarios y diseñó diversos puentes
metálicos, faros y otras obras.
De resulta de todo ello, fue nombrado Académico en la Academia de Ciencias Exactas, y más adelante Director de la ETSICCPM[1], donde, tras la revolución de 1868, se realizaron grandes cambios en la programación.

Reforma de la Puerta del Sol
(Madrid) por Lucio del Valle
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Narcís Monturiol |
Narcís Monturiol i Estarriol
1819-1885
Se funden en esta persona el
inventor, el abogado, el ingeniero amateur y, sobre todo, el romántico social,
dispuesto a cambiar el mundo mediante la aplicación de las doctrinas más
avanzadas. Su actividad recorre todas las facetas imaginables: pintor,
contable, pequeño empresario, inventor de productos tan heterogéneos como un
jabón en polvo y un fusil. Pero, fundamentalmente, la transformación social,
con la publicación de numerosos opúsculos renovadores que le valieron numerosas
multas e incluso la cárcel.
Pronto fue obsesionado por la idea de la navegación submarina, y con un pequeño capital prestado por amigos concibió su primer Ictíneo, movido por la fuerza humana, que efectuó sus pruebas en el puerto de Barcelona en 1859, ante la indiferencia de las autoridades. El segundo Ictíneo era ya propulsado por un motor de 6 CV cuyo combustible era un sólido consistente en una mezcla de óxidos metálicos y metales en polvo. Logró con él una inmersión hasta 30 m de profundidad, pero los problemas del sobrecalentamiento dieron al traste con su proyecto, y la nave acabó embargada y desmontada.

Submarino Ictíneo (maqueta)
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Indefons Cerdà |
Ildefons Cerdà
i Suñer
1816-1876
Ingeniero de Caminos y arquitecto, ejerció su
profesión en Teruel (sin perjuicio de lo cual fue nombrado inspector de las
obras de conducción de aguas a Valencia), Tarragona, Gerona y Barcelona.
Excedente del cuerpo (1849), se dedicó a sus estudios de urbanismo, formulando
la idea: “Las formas y funciones de una ciudad vienen determinadas por el tipo
de transporte predominante”.
Pronto tendría ocasión de poner en práctica
sus ideas. Comenzado el derribo de murallas de Barcelona, Cerdà recibió el encargo de
estudiar su ensanche, lo que realizó
concretándolo en una “red democrática”, formada por una cuadrícula provista de
chaflanes, que tan útil ha resultado después. Surgió una dura pugna al ser
aprobado por el Gobierno su proyecto frente al del arquitecto Antonio Rovira y
Trías, lo que provocó una fuerte oposición ciudadana, concretada en la llamada
“batalla del Ensanche”. No obstante, el proyecto siguió adelante, aunque sus
ideas sobre el volumen de edificación se revelaron ingenuas, al ser el
alcanzado finalmente varias veces superior al propuesto.
Con su carácter radicalizado a consecuencia
del tema, publicó su Teoría General de la
Urbanización, que sigue siendo un punto de referencia inexcusable un siglo
y medio después.

Ensanche Cerdà (Barcelona)
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José
de Elduayen (monumento
en Vigo) |
José de Elduayen
Gorriti
1823-1898
Su primer trabajo es la dirección de las
obras del FC de Langreo, más adelante, en
1855, fue destinado a Pontevedra, donde se ocupó de la construcción de
carreteras y obras públicas; en 1860 fue Jefe de Construcciones Civiles del
Ministerio de la Gobernación, ocupándose también del proyecto de ferrocarril de
Orense a Vigo. Amigo de Cánovas del Castillo, es ascendido a Jefe de Construcciones
Civiles en el Ministerio de la Gobernación. Diputado por Vigo, para
luego serlo repetidamente por Pontevedra, es subsecretario de Cánovas, y pasó a
Consejero de Estado. En 1864, siendo Cánovas
Ministro de la Gobernación en el Gabinete de Mon, se
le nombró Subsecretario de tal Departamento; en 1866, por O'Donnell,
se le nombró Consejero de Estado. Fue también Gobernador Civil de Madrid. Como
Ministro de Hacienda entró el 26 de mayo de 1872 (y sólo permaneciendo hasta el
13 de junio siguiente) en el Gobierno que presidía Sagasta con permiso de Cánovas. Más adelante, en 1878, fue Ministro de
Ultramar, siéndolo otra vez en tres ocasiones distintas, ostentando las
carteras de Estado y de Gobernación.
Por encargo de Cánovas,
en la misión más trascendente de su vida, visitó la academia británica de Sandhurst, donde
cursaba estudios militares el infante Alfonso, hijo de la destronada Isabel II,
y volvió con el muchacho, quien sería enseguida proclamado rey. Fue después
Gobernador civil de Madrid, incidente de Adela Borghi
incluido (amante del rey; la puso en la frontera), ministro de Ultramar (firmó
la paz de Zanjón) y senador vitalicio (ministro nueve veces). Gobernador del
Banco de España y del Banco Hipotecario. Sobrevivió sólo un año a su amigo Cánovas.

Academia de Sanhurst
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Práxedes Sagasta |
Práxedes Mateo Sagasta y Escobar
1825-1903
Práxedes Mateo Sagasta
(1825-1903) simboliza, junto con el malagueño Antonio Cánovas
del Castillo (1828-1897), la restauración española, un período en que el país
trata de olvidar las viejas luchas y la descomposición interna para
modernizarse abandonando a la vez los odios cerriles que habían ensangrentado
España en el siglo XIX.
Sagasta (es usual designarlo por el
segundo apellido) fue el número 1 en su promoción de Ingenieros de Caminos, y
participó en el espíritu liberal y modernizador del cuerpo. De su personalidad
da fe una anécdota casi increíble en su época. Destinado a Zamora, se enamora
de una niña de dieciséis años, a quien su padre, horrorizado por el talante
liberal del joven ingeniero, casa a la fuerza con un capitán del Ejército.
Pero, puestos previamente de acuerdo, la desposada huye con Práxedes valiéndose
de un ardid nada más terminar la ceremonia: el problema no acabará de
resolverse hasta treinta años de convivencia, gracias a una bula de Pío IX.
Sagasta combate en las barricadas, hace
política en las Cortes, es ministro de la Gobernación e interviene como una de
las figuras señeras del Pacto del Pardo.
En el quinquenio 1885-1890, inmediato a la muerte de Alfonso XIII, se
promulgarán, de su mano, la mayoría de las libertados políticas de España: el
sufragio universal, la abolición del patronato y de la esclavitud en Cuba, la
ley del Jurado, el matrimonio civil, la ley de asociaciones, las de libertad de
prensa, el Código Civil, etc.
Sagasta recibe la adecuada réplica por
parte de Antonio Cánovas del Castillo. Los dos
políticos se alternaron en el poder mediante la poco ortodoxa práctica de los
pucherazos y las cacicadas, aunque ellos entendían que no era posible otra
forma de gobierno en la convulsa España de aquella época. Ambos cometieron un
grave error: no saber darse cuenta del proceso imparable de la emancipación de Cuba, que no pudieron
evitar. Cánovas fue asesinado por un anarquista en el
balneario de Santa Águeda (Guipúzcoa) en 1897, a tiempo de no ver la escisión
de las provincias ultramarinas tras el episodio del Maine. De ello la opinión pública
hizo responsable a Sagasta, que le había sustituido
en el poder ya sin fuerzas. El ilustre ingeniero-político acabó su vida pocos
años después.

Guerra de
Cuba
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Domingo Cardenal |
Domingo Cardenal Gandasegui
1825-1901
Aunque se conserva, de su paso por
Valencia, un proyecto de la Acequia de Sollana (1847),
l a obra de su vida fue el Canal
d’Urgell. Nombrado jefe de las obras desde el inicio de los trabajos
(1853), vivió la mayor proeza técnica realizada hasta el momento en la
construcción de un canal, con el viaducto del Sió y
sobre todo el difícil túnel de Montclar, en su día récord mundial de longitud en
túneles de canal (5 km). Nombrado después director de la compañía Sociedad Anónima del Canal de Urgel, encargada de la explotación, vivió de cerca y en
propia piel el conflicto entre el capital barcelonés invertido en la obra y la
propiedad del trabajo y la tierra, representado por el Sindicato General de
Regantes. Cardenal tuvo que lidiar con la acusaciones de los agricultores del
país, que acusaban a la compañía “de haber resuelto un problema técnico, pero
no uno agrícola”, y vivió los enfrentamientos, que culminaron en 1887 con su apartamiento de la empresa y con la rebelión de los
regantes, que realizaron una gran manifestación en Mollerussa
(1888) para protestar contra las condiciones de la explotación.

Salida del
túnel de Montclar
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Gabriel Rodríguez Benedicto |
Gabriel Rodríguez Benedicto
1829-1901
Ingeniero de Caminos decimonónico,
destacable no tanto por sus obras (que fueron muchas) sino por el maestrazgo e
influjo moral sobre los grandes hombres de su generación. Tras breves destinos
en Barcelona y Tarragona, fundó en 1853 la Revista
de Obras Públicas. Estudió Derecho y participó en las actividades del Ateneo
Científico, Literario y Artístico de Madrid. Marchó a Palencia a dirigir la
construcción del FC del Noroeste, especializándose desde entonces en la
problemática administrativa de los asuntos ferroviarios, especialmente el Plan
de Ferrocarriles, en la que intervino de 1864 a 1865.
En la revolución septembrina
colaboró con el ministro Figuerola, pero por falta de
sintonía acabó dimitiendo. Vicepresidente en las Cortes Constituyentes de 1869,
intervino en la ley de abolición de la esclavitud, y rechazó una cartera
ministerial durante la República. Como abogado, fue colaborador de Joaquín
Costa. Fue músico y musicólogo.
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Eduardo
Saavedra |
Eduardo Saavedra Moragas
1829-1912
Polígrafo, políglota, ingeniero de caminos (número 1 de su promoción) y arquitecto eminente, nada hubo fuera del alcance de este monstruo. Obras de juventud: carretera de Cudillero a Cornellana, faros de Chipiona y Trafalgar.
Fue un hecho decisivo en su vida
el destino desde sus primeros momentos a Soria, que continuó después con
veraneos, para poder investigar cómodamente sobre la localización exacta
de la antigua Numancia. Su Memoria sobre la vía romana de Uxama a Augustóbriga le valió el ingreso en la Academia de
Historia, ¡a los 32 años!
Simultaneando las clases en la Escuela
de Ingenieros de Caminos de Madrid con la práctica de la profesión, se dedicó a
los ferrocarriles, construyendo los tramos Palencia-León y León-Astorga, en los
que destacaban los puentes sobre el Bernesga y el Cea. Sus conocimientos en lenguas (árabe, griego, latín,
incluso algo de hebreo y sánscrito) y su actividad, tanto docente como
científica, le valieron seguidamente el ingreso en la Real Academia de
Ciencias. Y de ahí pasó a la política: Echegaray, ministro
de Fomento, le nombró en 1869 director general de Obras Públicas; frutos de su
gestión son la carretera del puerto de Cudillero y
del puerto de Navacerrada.
¡Y nuevo ingreso en academias, esta vez la de la Lengua! Constituyó y fue presidente de la Real Sociedad Geográfica, inspector general del Cuerpo de Ingenieros de Caminos. Pasó a la historia de la profesión como el más culto, políglota, prolífico, y, cosa extraordinaria., de una modestia a toda prueba.
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Plano de Numancia
antigua |
Epigrafía de Uxama |
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José Echegaray |
José Echegaray Eizaguirre
1832-1916
Polifacético personaje, que destaca en tres
campos:
·
Ingeniero de caminos y científico
·
Político y hacendista
·
Dramaturgo
Terminados los estudios de Ingeniero de
Caminos en 1853, tras ejercer fugazmente en Granada y Almería, regresó a Madrid
de profesor de la Escuela de Caminos de la capital, ejerciendo pronto de
secretario y publicando memorias sobre el Cálculo
de Variaciones, Tratado elemental de
Termodinámica, Teoría de las
funciones elípticas y muchas más: Rey Pastor diría de él que había
introducido las matemáticas modernas en España. Cooperó en un fantástico
proyecto de un túnel en el Canal de la Mancha y reprodujo totalmente de memoria
la maquinaria de la perforación del túnel del Mont Cenis, en cuya visita se le había prohibido tomar apuntes.
Por esas actividades, a los 32 años ingresó
en la Real Academia de Ciencias. Tras la Gloriosa,
el ministro de Fomento, Ruiz Zorrilla, le nombró Director General de Obras
Públicas a los 36 años, y a los 38 era ministro de Fomento. Tras un segundo
ministerio tuvo que huir a París, donde aprovechó para escribir la primera de
sus obras teatrales, a las que seguirían más, de un total de 66. Destaca entre
ellas El gran galeoto.
Serrano le hizo volver para nombrarle
ministro de Hacienda, cargo en el que fundó el Banco de España. Repetiría
ministerio y seguiría estrenando sus obras dramáticas, por las que recibió
finalmente el recién creado Premio Nobel de Literatura en 1904.
En su vejez elaboró un sonado informe sobre
el derrumbamiento del tercer depósito
del Canal de Isabel II (1905), que causó 24 muertos y 60 heridos. El
epitafio que le dedicó Mariano de Cavia fue: Aquí yace el siglo XIX.

Depósito
“Islas Filipinas” del Canal de Isabel II
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Arturo Soria |
Arturo Soria y Mata
1844-1920
No pudo cursar la ingeniería por falta de medios económicos, e ingresó en Telégrafos y el Instituto Geográfico. Destacado en Puerto Rico, volvió, y, habiendo al fin terminado sus estudios, dedicóse a la actividad política, consiguiendo ser diputado, y votando la República.
Inauguró el primer tranvía urbano de Madrid (1875). En unos momentos en que los hacinamientos obreros imponían nuevas y originales soluciones urbanísticas, Arturo Soria lanzó su idea de la Ciudad Lineal, ya posible gracias al moderno transporte y las canalizaciones de electricidad y gas, que quedaban así racionalizadas y minimizadas en coste. Aunque el experimento fue desbordado por el crecimiento imparable de la capital, queda como uno de los intentos urbanísticos más destacados de la época.

Plano de
la Ciudad Lineal
Daniel Cortázar Larrubia
1845-1927
De precocidad increíble, ingresó
en las escuelas de Ingenieros de Minas y de Montes a los 15 años de edad.
Trabajando en Almadén se especializó en Geología, y
fue nombrado director de la Comisión del Mapa
Geológico e Ingeniero Consultor del Ministerio de Hacienda.
Se caracterizó por su polifacetismo. Por un lado publicó, en colaboración con Gil
y Mestre, su Historia
descriptiva y crítica de los sistemas empleados en el alumbrado de las
excavaciones subterráneas, por otro figuró como jurado en las Exposiciones
Universales de Filadelfia (1876) y París (1878), e incluso se introdujo en
política, ejerciendo como senador en cuatro legislaturas, y como Consejero de
Instrucción Pública. Más tarde fue nombrado presidente del Consejo de Minería y
presidente de la Sociedad Española de Historia Natural. Coronó tantas
actividades entrando como miembro de número de la Real Academia Española
(1897), donde desempeñó una labor lingüística ímproba, limpiando el idioma de
extranjerismos.

Mapa geológico de España
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Alberto
Bosch |
Alberto Bosch y Fustegueras
1848-1900
Nació en Tortosa y murió en Madrid. Hombre de brillantes estudios —Ciencias Exactas, ingeniero de Caminos, doctor en Derecho—, que inició su actuación política hacia 1873; se afilió después al partido liberal-conservador presidido por Cánovas del Castillo; perteneció al grupo llamado de los «Húsares», que dirigía Romero Robledo; fue a los 40 años alcalde de Madrid (en una ocasión célebre para el Ayuntamiento, pues formaban parte de él hombres como Pi y Margall, Vega de Armijo, Sagasta, Martos, Becerra, Figuerola, etc.). Destacó su actuación con motivo de la epidemia de cólera que en aquellos años azotó Madrid. Punto crucial fue la creación del hospital de Vallehermoso.
En el Gobierno presidido por Cánovas en 1895 ocupó la cartera de Fomento, aunque una campaña pública en favor de la moralidad administrativa, con manifestaciones memorables en Recoletos y en el Prado, no tardó en privarle del ministerio. Después de asesinado Cánovas, se separó de Romero Robledo, y si bien ingresó en el grupo del duque de Tetuán, se dedicó desde entonces básicamente al estudio. Se le deben algunas publicaciones de divulgación científica (Manual de Astronomía popular, La agricultura española en el siglo XIX, etc.).

Epidemia de cólera de 1885 en España
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Monumento
a José Tartiere en Oviedo |
José Tartiere Lenegre
1848-1927
Bilbaíno descendiente de franceses, pero cursó Ingeniero Industrial en Barcelona. Se dirigió inmediatamente a Asturias, donde montó una fábrica de explosivos en Cayés, fundó la Sociedad Sana Bárbara y se integró en Unión Española de Explosivos como consejero. Poseído de un afán creador de industrias, montó en 1888 la Industrial Asturiana Santa Bárbara, e hizo realidad el FC de Asturias a través de la Sociedad del Ferrocarril Vasco-Asturiano. Le siguió la Vasco-Andaluza-Asturiana de Bonanza (Cádiz), dedicada a la dinamita, la Refinería de Petróleos de Gijón, la Compañía Asturiana de Navegación, la Sociedad General de Industria y Comercio, la Compañía de Navegación Vasco-Asturiana, la Compañía de Seguros La Estrella y la Sociedad de Agua de Somiedo, más tarde Hidroeléctrica del Cantábrico. Y así muchas más, consiguiendo que Asturias se convirtiera en un precedente de los polos de desarrollo. Recibió el premio de manos de Alfonso XIII en forma de título de conde de Santa Bárbara de Lugones. Sin duda fue el asturiano más importante desde Gaspar Melchor de Jovellanos.

Edificio
de Hidroeléctrica
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Leonardo
Torres-Quevedo |
Leonardo Torres-Quevedo
1852-1936
Hijo de Ingeniero de Caminos, a los 23 años
habría terminado la misma carrera. Sus variados viajes le permitieron aumentar
sus conocimientos y adquirir una visión original e investigadora que le llevó a
los descubrimientos más originales.
Torres Quevedo es el arquetipo de inventor que trabaja solo y con escasos medios. Desde su casa de Molledo empezó diseñando diversos sistemas de transbordadores, que culminarían en el de las cataratas del Niágara mediante un funicular de 540 m de longitud que unía las dos orillas (1916). En esa misma línea montó el transbordador aéreo del Monte Ulía, experimentando con el mando a distancia, y construyó un dirigible.
Su actividad más innovadora se dio
en el campo de la Automática, por lo que es apodado como padre de la
Cibernética. Mediante la aplicación de principios analógicos desarrolló
máquinas de cálculo que resolvían sistemas de ecuaciones por aplicación de
sistemas físicos equivalentes. Por su Memoria sobre las
máquinas algebraicas, sobre este trema, y otras investigaciones, pasó a la
Real Academia de Ciencias; más tarde fue doctor honoris causa de las universidades de París y Coimbra
Trabajó en el campo del radiocontrol, culminando sus investigaciones en el Telekino, un aparato que podía ejecutar acciones como el gobierno de aviones dirigido por radio. Su invento más llamativo fue con todo el jugador ajedrecista, capaz de conducir las piezas hacia el mate en determinados finales. Esto constituía una aplicación de los sistemas algorítmicos al ajedrez, y constituyó un avance sonado en las técnicas computacionales que hoy se han hecho corrientes.
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Transbordador sobre el Niágara
(sigue en uso) |
Jugador ajedrecista (Gonzalo, hijo
de Leonardo, mostrándosela a Norbert Wiener) |