Ancho de vía en los FFCC españoles
En el número 72, marzo 02, de la revista Carrollia se publica un divertido
artículo en el que se muestra la estrecha relación que existe entre el ancho de
vía de los ferrocarriles norteamericanos: 4 pies y 8,5 pulgadas, con el ancho
de la grupa de los équidos o, dicho de una manera más basta, con el ancho del
culo de los caballos.
La creencia de que nuestro ancho
de vía obedece a razones estratégicas está realmente muy difundida. Veamos, si
no, lo que dice al respecto la Enciclopedia
Larousse bajo el epígrafe Ferrocarril: "Una Real Orden de 31 de
diciembre de 1844 establecía que el ancho de vía fuese en España de 6 pies castellanos (1,67 m.); este
ancho, superior al europeo, fue escogido
por consideraciones militares (dificultar una posible invasión por vía
férrea)".
Las opiniones están pues divididas entre la
técnica y la estrategia. ¿Quién tiene razón? He intentado aclarar este asunto y
he aquí las conclusiones.
El primer ferrocarril funcionó en Inglaterra
en 1830 para el transporte de mercancías y en 1836 para pasajeros.
En España, la primera línea de ferrocarril,
que unía Barcelona y Mataró, funcionó en 1848.
Entre 1848 y 1855 se construyeron en nuestro
país escasamente 500 km. de líneas férreas. En 1865 había ya 4.826 km.
impulsados por las nuevas leyes promulgadas durante el Bienio Liberal
(1854-1856) que dotaban de privilegios a las compañías concesionarias.
En la década de los 40 del siglo
XIX se acumularon las solicitudes de licencias para la construcción de líneas
ferroviarias en España, cada solicitante especificaba las características de
"su" línea, por lo que los organismos rectores decidieron poner orden
en el asunto, dando origen a la primera disposición legal al respecto, la Real Orden de 31 de diciembre de 1844
mencionada más arriba.
Tengo ante mi
la Gaceta de Madrid del 19 de enero
de 1845 en que aparece publicada dicha Real Orden. En su artículo 6º se
especifica simple y lacónicamente: "Anchura de la vía ó sea distancia
entre los bordes interiores de las barras, 6
pies". Con esto no salimos de dudas.
Como cosa curiosa hago notar
que, en la misma Gaceta, junto a la Real Orden citada, aparece un Real Decreto
por el que "se indulta al mariscal de campo D. Juan Prim, conde de Reus, de la pena a que fue sentenciado por
el consejo de guerra de oficiales generales".
Está claro que la Real Orden no
se la sacó de la manga el Gobierno. Previamente acudió a la Dirección
General de Caminos que nombró una comisión de expertos asesores. Esta
comisión estaba integrada por diferentes miembros de la Escuela de Ingenieros y
presidida por el director dicha escuela Juan Subercase. La comisión emitió a
finales de 1844 un informe conocido como Informe
Subercase.
Así pues la solución de nuestro
enigma radica en dicho Informe Subercase.
En el número 190 de la Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, que edita
la Universidad de Barcelona, encuentro lo siguiente: "Cabe la posibilidad
de que, en la determinación del ancho de vía español, existiese implícita una
estrategia destinada a obstaculizar una hipotética invasión militar ante el
reciente e ingrato recuerdo de la Guerra de la Independencia. Sin embargo no
parece que la Comisión redactora del informe adoptara esta medida por razones
de estrategia, pues no menciona en
ningún momento la cuestión militar y parece que lo que prima en el informe
es el factor determinante del relieve de nuestro país ante el cual se necesitan
locomotoras de mayor potencia: Para este efecto conviene
aumentar el ancho de las vías". A renglón seguido, el informe proporciona
múltiples ejemplos de anchos de vía en diferentes países, concluyendo con la
adopción del ancho de 6 pies "porque sin aumentar considerablemente los
gastos permite locomotoras de dimensiones suficientes para producir en un
tiempo dado la cantidad de vapor bastante para obtener una velocidad mayor que
la que podía conseguirse con las vías de 4,25 pies, propuesta por una de las
empresas que ha hecho proposiciones al Gobierno, y mayor también de la que
podría emplearse con las de 5,17 pies que más frecuentemente se han usado hasta
ahora; consiguiéndose, además, que, sin disminuir la estabilidad, se puede
hacer mayor el diámetro de las ruedas, lo
que conduce a aumentar la velocidad".
La velocidad del FC de Barcelona a Mataró
debía andar por aquel año de 1848 en torno a los 30 km/h
Así pues, lo más significativo del Informe
Subercase es que admitía el ancho de 6 pies castellanos (1,67 m) por razones
técnicas, dándose la coincidencia de que era el ancho especificado en el pliego
de condiciones del proyecto de ferrocarril Madrid-Cádiz, elaborado por el
francés Jucqueau Galbrun que era su concesionario.
El ancho de vía español se impuso también en Portugal, Argentina, Chile y en la
red principal de los ferrocarriles de la India,
pese a que entonces era colonia inglesa. El ancho de vía ruso, aunque distinto
del europeo, es de 1,524 m, algo inferior al español.
Creo que, con lo expuesto, se puede concluir
que nuestro ancho de vía de 6 pies, equivalentes a 2 varas, obedece exclusivamente a razones técnicas.
Aristogeronte,
Madrid. Abril 2002