MÁS SOBRE EL SÍMBOLO @
Una
comunicación de Xavi Burgués amplía detalles sobre el símbolo @ mediante el
artículo Què hi fa la @ en un document
del segle XVII?, de Josep Matas Balaguer, que gentilmente me ha remitido mi
comunicante (revista Turissa 1, abril
2004).
De
hecho, el uso del símbolo como representativo de “arroba” no es tan, tan obsoleto.
Yo mismo recuerdo haber resuelto en mi infancia problemas aritméticos en los
que abundaba profusamente, y en mi pueblo las transacciones se hacían casi
siempre en arrobas, quintales, libras, onzas, etc. Parece que la palabra “arroba”
deriva del árabe ar’ba, que significa
‘cuatro’, y equivalía tradicionalmente a 26 libras, o sea 10,400 kg, con
abundantes variaciones comarcales.
Como
ya se dijo, el símbolo proviene de la fusión de las letras a y d en que se descomponía
a palabra latina ad, muy utilizado en
el mundo anglosajón, y que fue adoptado en nuestras latitudes para representar
la arroba, palabra que ha resultado práctica para nominar el símbolo sin
confusionismos (que de todos modos existen: una secretaria mía lo llamaba “algarroba”).
Precisamente
por su no tanta antigüedad había sido incorporado a
los teclados de las máquinas de escribir en el mundo anglosajón. Ray Tomlinson,
un ingeniero de BBN Technologies, en
el año 1971, cuando estaba vigente ARPANET, la red de usos militares precedente
de Internet, diseñó un programa, con 200 líneas de código, que perfeccionaba el
software existente hasta el momento creando un buzón electrónico similar a los
que conocemos actualmente. Llegado el día de ponerlo a prueba, para escribir el
destinatario, Tomlinson tecleó su propio nombre (ya que pensaba enviárselo a sí
mismo), y buscando en el teclado de la máquina un símbolo para separarlo del
nombre del servidor que lo acogía, se fijó en aquella @ tan poco utilizada.
¿Qué cosa más práctica que utilizar precisamente ad, o sea ‘en, en casa de’ para representarlo? Y así nació la
difusión universal del símbolo.
JMAiO, may 04