DISPOSICIONES SOBRE EL PEDO.

 

HISTORIA

 

Respetable público: Heme aquí, entre vosotros, dispuesto a defender una necesidad fisiológica, tan execrada injustamente por todos, o casi todos los humanos, sin recordar que, todos los humanos se peen, cuando nadie los oye, y se quedan tan satisfechos de peerse. Son gentes hipócritas, que se han empeñado en decir que el pedo es un ruido molesto e indecoroso, que ofende a quien lo escucha y denigra a quien lo expele. Señor mío: El peerse ha sido, es y será una fuente de hilaridad sanitaria, que produce efectos optimistas y muchas veces inevitables. Nadie, desde que el mundo es mundo, ha podido abstenerse varias veces al día, y en diferentes tonalidades. Se peían Cleopatra, la bella reina, antes, delante y detrás de Marco Antonio: se peyeron Nerón, La Pompadour, Voltaire, Napoleón antes y después de Santa Elena. La Chelito, La Pardo Bazán, El Greco, Bombita, Quincoces, Cantinflas, y cuantos señores elegidos disfrutaron de la victoria. Se peen    los  Magistrados,    Militares, Catedráticos,     Sacerdotes, Cirujanos, Tarraconenses y Gallegos, sin que nadie pueda evitarlo. Pues bien si esto de peerse en inevitable, y hasta sano... ¿por qué hemos de rebelarnos contra lo que la naturaleza nos impone? Seamos consecuentes, señores, y no condenemos una cosa que todos hacemos y que no tiene otra defensa que dejarse oír. No condenamos al pedo sin oírle. Hay pedos indignos, cierto, que no son tolerantes. Para ellos nuestra enemistad más violenta, pero para los pedos inocentes e hilarantes seamos benévolos.

 

PEDO HONRADOTE.-

Es el que se expele en una sola emisión de voz. Son silenciosos y cautos. Huelen mal. Se los suelen tiran los mozos de cuerda, los atletas de circo, y en general, las personas hercúleas.

 

 

PEDO TÓNICO.-

Es el que suena agudamente, sin trémolos. Se tumba uno de risa. El expelente se azora, por el ridículo papel de su pedo. Se los tiran los empleados de Banca, los comisionistas, peluqueros, botones de casino. Son casi siempre inofensivos.

 

PEDO CON RABO.-

Es el que empieza muy finito y termina en porra. Huele mal. Se lo tiran los carteros durante el reparto, los guardias de seguridad, los serenos, y las dueñas de las casas de huéspedes. Levantan airadas protestas en los radioescuchas, y no son admisibles.

 

PEDITOS.-

También llamados avellanas. Son pequeñitos, de escasa ración y salen en rastras, como los ajos. Se los tiran de cinco en cinco las mecanógrafas, las telefonistas, los guayabos, cuando se suben las medias, las cajeras de farmacia y las taquilleras del "metro". Por lo coloradas que se ponen las niñas, y la peste que se masca, se adivina enseguida donde está la emisora.

 

CUESCOS.-

Son pedos blanduchos y tienen un sonido ahogado. Casi siempre dejan nicotina en los calzoncillos. Vulgarmente se les llama, pedos con rebaba. Huelen indecentemente. Se los suelen tirar los que pasan muchas horas sentados al día, como notarios, abogados con pleitos, contables, médicos con laboratorio. Son una verdadera guarrada.

 

 

FOLLONES.-

También conocidos con el nombre de follidos o bufas. Son los más traidores que uno puede figurarse, porque no avisan, y cuando uno los percibe, ya se ha tragado la mitad. Dejan además una estela larguísima, y está uno oliendo mal un cuarto de hora. No son admisibles, y el que se los tira es un cerdo.

 

PEDO ACUÁTICO.-

Es el que nos tiramos dentro de la bañera Son simpatiquísimos porque apenas huelen y además hacen cua ... cua ... cua".

 

PEDO UNIVERSAL.-

Es de miedo. Es el pedo que nos solemos tirar en la cama, cuando estamos arropaditos. Cuando ya no nos acordamos de él y damos media vuelta, nos lo tragamos entero.

 

PEDO SENIL.-

Se lo tiran las viejas en la Iglesia, a primeras horas del día. Como están en ayunas, son horribles. Las viejas continúan impertérritas y tosen un poquito para despistar.

 

PEDO DE CINE.-

También son de alivio. Parece que vienen arrastrándose por el suelo y suben por las piernas del espectador, hasta que llegan a las narices. No hay defensa. Cuando se enciende la luz, todos miran con odio a sus vecinos de la fila anterior.

 

PEDO INFANTIL.-

Se les escapa a los niños en las visitas. La mamá suele regañarles mansamente a los bebés, mientras las visitadas dicen con sonrisa compasiva: "Pobrecito... eso le puede pasar a cualquiera".

 

PEDO ZAPATILLA.-

Es el que se nos escapa cuando intentamos atarnos el zapato, y hace que el pedo sea escandalosamente ruidoso. Se suele mirar rápidamente hacia atrás, y si no viene nadie, se suspira con satisfacción.

 

PEDO MARCIAL.

Son lo que se tiran los soldados cuando van en fila. Cuando la tropa desfila, después del  rancho, y éste ha sido de judías, estos pedos son tóxicos. Las bajas que oficialmente han producido los pedos marciales han sido numerosas. Cuando el que se pee es el jefe que va a caballo... no hay quien los esquive.

 

PEDO CONSCIENTE.-

Termino esta clasificación con el pedo que es diferente a los demás. Es el pedo que no se escapa, sino que lo tiramos voluntariamente, para ello aprovechamos un momento en que estamos solos. Levantamos una nalga... y... ¡zas! Como yo acabo de demostrar. Después se caga más a gusto.

 

(Remitido por Arturo Aguinaga)