UN SIGLO CON DOROTHY
Una revista como la nuestra no puede pasar
por alto los cien años de la publicación de The
Wizard of Oz, la obra de Frank Baum que tantas analogías guarda con nuestra
Alicia.

Frank Baum (1856-1919) era un novelista que había probado,
sin excesivo éxito, con la literatura llamada “seria” hasta que en 1900 tuvo el
acierto de publicar la que sería la primera de una serie en torno a las
aventuras de Dorothy por la maravillosa tierra de Oz. Se inicia la primera con
un formidable ciclón que arrastra por los aires la casita de Kansas donde la
niña y su perrito Toto viven con sus tíos, con tanta fortuna que cae en el país
de Oz sobre la Bruja Mala, librando a los Munchkins de su nefasta tiranía. En
busca de un camino para volver a su casa, Dorothy y Toto acuden hacia la Ciudad
Esmeralda, donde vive el Mago de Oz, de quien se espera que resuelva su
problema. Por el camino se les van uniendo una serie de extraños personajes: el
Espantapájaros, el Hombre de Hojalata y el León Cobarde, cada uno de ellos
inteligentes metáforas de la búsqueda de la felicidad. El Espantapájaros
lamenta no tener cerebro y busca adquirir uno gracias al Mago, el Hombre de
Hojalata echa de menos un corazón, y el León Cobarde desea tener valor.
El camino de los cinco amigos está lleno de episodios que recuerdan los de Alicia. Empezando por la presencia del Hombre de Hojalata, réplica del Caballero Blanco. La travesía por el espeso bosque, el llanto de Dorothy, el paso por el campo de flores... Las dificultades que vencen los van transformando poco a poco.
El éxito de The Wizard of Oz indujo a Baum a una primera continuación, The Marvellous Land of Oz, y otras
muchas más, escritas incluso después de su muerte, hasta un total de catorce.
Tienen especial interés para nosotros, aficionados a las matemáticas, los relativas a a Ozma, una provincia que sirvió de motivo
para la formulación de “Problema de Ozma”: hallar un método para distinguir la
derecha de la izquierda en nuestro universo, sobre la solución del cual se
sigue discutiendo todavía.
JMAiO,
jul 00