LEONARDO TORRES QUEVEDO
En los comienzos del s. XX1, en que James Auger, del Laboratorio de Medios de Irlanda, filial europea del MIT de Massachusetts, nos sorprende con su muela-teléfono móvil, en la que los mensajes viajan en forma de vibraciones, por medio de los huesos de la mandíbula y la NASA nos presenta al MARS ROVER, mezcla de autómata y vehículo todoterreno, cuya principal misión será la búsqueda de restos de agua y formas de vida primitiva en el planeta rojo, quedan ya muy lejos otros inventos como el “ajedrecista”, primitiva máquina de jugar el ajedrez, o el "telekino", que valiéndose de las ondas hertzianas, hacía evolucionar un barco desde tierra, y que fue presentado a la Academia de Ciencias de París en 1904. Inventos ambos del genial Leonardo Torres Quevedo.
El 28/12/02 se cumplieron 150 años del nacimiento de este santanderino de pro, Ingeniero de Caminos de formación, dirigió junto a su hijo la construcción del transbordador del Niágara, en Canadá, inaugurado el 10/2/16.
Fue el primer director del Laboratorio de Mecánica Aplicada, creado el 22/2/07, que posteriormente recibió el nombre de Laboratorio de Automática y que fue el germen del actual Instituto Torres Quevedo, perteneciente al CSIC
Entre las múltiples creaciones de Don Leonardo cabe citar también la Máquina Algebraica, para resolver ecuaciones de cualquier grado, en 1893.
Torres Quevedo fue miembro de casi tantas academias como inventos había imaginado, desde la de Ciencias de Paris, hasta la de la Lengua Española.
Don Leonardo muere en Madrid en 1936 y lega mucho a la ciencia española del pasado siglo, que siempre habrá de estarle agradecida.
L. Rodríguez Alcaide en su obra "Torres Quevedo y la cibernética", recuerda que dirigidos por don Leonardo, en el citado Laboratorio de Automática se construyeron el magnetógrafo, microrradiógrafo y cinematógrafo de Gonzalo Brañas; comprobador de termómetros de Blas Cabrera; espectrógrafo de Rayos X y depósito de mediciones de magnetoquímica de Cabrero y Costa; oxímetro de Juan Calatat; comparador espectrográfico de Ángel del Campo; planímetro tangencial de Ruiz del Castillo; micrótomo y panmicrótomo de Ramón y Cajal; aparato de vibraciones y electroimán de Terradas y el fototaquímetro de J. María Torroja, entre otros.
Hubiera sido sin duda un buen carrollista Don Leonardo.
Francisco Rosillo Donado-Mazarrón
Enero 2003.