HISTORIA DE LOS TRES REYES

 

La población de Fitero se halla enclavada muy cerca del límite de las actuales provincias de Logroño, Navarra y Zaragoza, límites que correspondían, en la Edad Media, con los de los reinos de Castilla, Navarra y Aragón, respectivamente. Era por ello lugar apropiado para reuniones internacionales.

Por ruego del papa Celestino III, se reunieron en 1196 en ese lugar Alfonso VIII de Castilla, Alfonso II el Casto de la Corona de Aragón y Sancho VII el Fuerte de Navarra, para impulsar la unidad de los reinos cristianos peninsulares y hacer más eficaz la lucha contra los musulmanes.

La leyenda ha adornado de detalles esta histórica reunión, que habría tenido lugar alrededor de una mesa redonda, estando los tres reyes juntos y cada uno en su territorio. En ella se habría celebrado un banquete, en el que Navarra puso el vino, Castilla los cabritos y Aragón las patatas y condimentos. Los tres reyes estaban de acuerdo en la unión de fuerzas y sentaron las bases de la unidad: establecer alianzas matrimoniales para unir las tres familias reales y llegar a un solo reino y un solo rey, con unas únicas Cortes y el respeto a las peculiaridades de cada reino. Mientras no se llegara a esta meta, establecerían en este punto de reunión la sede de unas Cortes formadas por representantes de las de los tres reinos y un triunvirato formado por los tres reyes.

Sancho VII de Navarra dijo que estaba de acuerdo, pero antes tenía que devolverle Castilla las tierras que le había usurpado: La Rioja, Álava y la Bureba. Alfonso VIII de Castilla dijo que si iban a unirse daba lo mismo. El rey navarro dijo que ante Dios y ante la historia esas tierras eran de Navarra. El castellano se negó a devolverlas. El aragonés intentó mediar y apaciguarlos, diciendo que por lo menos se devolviera La Rioja en prenda de buena voluntad, pero el navarro quería las tres y el castellano no devolvía nada. El rey de Navarra, tras agradecer al aragonés la mediación, se levantó y abandonó la reunión, se trasladó a Cintruénigo y al amanecer regresó a Pamplona.

El Papa Celestino III pidió al rey de Castilla, reiteradamente, que por lo menos devolviera La Rioja a Navarra para volver a reanudar la reunión de la unidad y expulsar a los musulmanes. Pero nunca más se volvieron a celebrar reuniones en este lugar histórico.

Quien más perjudicado salió de esta retirada fue Navarra, que acabaría siendo una víctima de sus vecinos, especialmente de Castilla. Ambos trataron en numerosas ocasiones de anexionarse la Ribera navarra, sin conseguirlo, pero Castilla le arrebató Guipúzcoa (1200) y Vizcaya (1379). Además se celebraron diversos pactos infructuosos entre Castilla y Aragón para repartirse Navarra, y finalmente, en 1512, la Navarra española entera sería ocupada por Aragón, e incorporada más tarde a Castilla.

El punto triple citado se halla en la actual carretera de Madrid a Irún a unos 3 km de Valverde. Todavía un mojón, muy maltratado por el tiempo, señala los límites de los tres antiguos reinos (actualmente, de las comunidades de Navarra, La Rioja y Aragón, representadas por las provincias antes nombradas).

No parece probable que los reyes se molestaran en comer en lo que era y sigue siendo un despoblado, sino que el detalle pintoresco de la mesa en el punto triple exacto sería añadido con el tiempo. No olvidemos que en la Edad Media las fronteras no eran concebidas, como hoy, como una línea geométrica, sino como una tierra de nadie (recordemos las poblaciones de Jerez de la Frontera y Arcos de la Frontera, últimas cristianas en su tiempo). Tampoco es probable que el rey navarro se marchara, despechado: al fin y al cabo era el anfitrión, pues Fitero pertenecía a Navarra. En todo caso, el fracaso de la reunión no impidió a los reyes colaborar, dieciséis años más tarde, en la histórica batalla de las Navas de Tolosa (por la Corona de Aragón acudió Pedro el Católico; su padre Alfonso II había fallecido el mismo año del histórico encuentro).

No hay nada que recuerde la reunión de los tres reyes, pero en Pamplona un hotel de 4* lleva su nombre (Hotel de los Tres Reyes), y en Valverde otro de 2* (Hotel El Mojón de los Tres Reyes).

 

 

 

 

                                                                                  Josep M. Albaigès i Olivart

                                                                                  Barcelona, marzo 2005