La Corona de Aragón

 

Marcel Mañé

 

 

1. Un testamento extravagante, inusitado, desusado y nunca visto.

 

Alfonso I, el Batallador, de la dinastía Ximena, rey de Aragón y rey de Pamplona, no tenía descendencia y en su testamento de 1131 nombró como herederos y sucesores suyos al orden militar del Santo Sepulcro (de Jerusalén), al orden militar del Hospital de Jerusalén y al orden militar del Templo de Jerusalén, a tercios. A su muerte en 1134, los nobles aragoneses y el obispo navarro no quisieron cumplir el testamento y nombraron heredero del reino de Aragón al hermano del rey, Ramiro II, el Monje, y nombraron heredero del reino de Pamplona a García V, el Restaurador. En esta época, en el reino de Aragón se hablaba la lengua aragonesa; en el siglo XXI, esta lengua solamente es empleada por unas 10.000 personas en el Pirineo aragonés.

 

Por otra parte, Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona, nació en 1114. En 1131 heredó de su padre el condado de Barcelona (que incluía los antiguos condados de Barcelona, Girona, Osona, Besalú y Cerdanya; este último incluía un territorio que actualmente es francés); ejercía influencia sobre los condados de Empuries, Rosselló (en la actual Francia), Urgell, Pallars Sobirà y Pallars Jussà.

 

Ramiro II, el Monje, a pesar de ser eclesiástico, se casó y en 1136 tuvo una hija, Petronila. En 1137, este rey hizo donación del reino de Aragón a Ramon Berenguer IV, conde de Barcelona, y pactó que éste se casaría con Petronila (lo cual se cumplió en 1150), pactó que Ramiro II mantendría el título de rey de Aragón y pactó que Ramon Berenguer IV sería Príncep y Dominador del reino de Aragón y ejercería poder de rey. Alfonso VII de Castilla deseaba que la donación fuese para su hijo, pero los nobles aragoneses prefirieron a Ramon Berenguer IV. Ramiro II no fue nunca reconocido como rey por la Iglesia Romana de la cual el reino de Aragón era vasallo; Ramiro II nunca transmitió la soberanía a su hija Petronila. En 1137, el condado de Barcelona y el reino de Aragón no tenían fronteras comunes: entre ellos había el condado de Urgell, el reino taifa de Tortosa y el reino taifa de Lleida.

 

Ramon Berenguer IV regularizó los deseos testamentarios de Alfonso I mediante concordias con el orden militar del Santo Sepulcro y con el orden militar del Hospital de Jerusalén en 1140, y con el orden militar del Templo de Jerusalén en 1143; estas 3 órdenes renunciaron a sus derechos; y el Papa lo aprobó en 1158. En los 3 documentos de cesión, las 3 órdenes militares declararon escoger a dicho Ramon Berenguer debido a sus virtudes humanas y militares; también lo escogieron por la fuerza de su pueblo y a causa de la necesidad de ayuda del reino de Aragón, el cual estaba cerca de la derrota, acosado por el rey Alfonso VII de Castilla.

 

Ramon Berenguer IV respetó la legislación, los usos y las costumbres del reino de Aragón. Por razones desconocidas, no empleó (ni después de la pronta abdicación de Ramiro II al retirarse a su monasterio de Huesca) el título de rey de Aragón, sino los títulos de Príncep y Dominador del reino de Aragón. Ramon Berenguer IV y sus descendientes, y posteriormente la dinastía Trastámara, no fueron reyes de Aragón que gobernaron el reino de Aragón y el condado de Barcelona, sino que fueron condes de Barcelona que gobernaron el condado de Barcelona y, como reyes de Aragón, el reino de Aragón.

 

A la muerte de Ramon Berenguer IV, su hijo Alfons I, el Cast, (llamado Ramon al nacer) fue el primero de la casa de Barcelona en emplear el título de rey de Aragón.

 

 

2. Denominaciones iniciales.

 

La denominación “Corona d’Aragó” para el conjunto del condado de Barcelona y el reino de Aragón no se utilizó hasta el reinado de Jaume II, el Just, a finales del siglo XIII, aunque la denominación más extendida era “Casal d’Aragó”. En las Cortes de Monzón de 1289, se llamó “Corona Reial”, “Patrimoni Reial” y “Corona d’Aragó i de Catalunya”. A partir del siglo XIV, se simplificó a “Corona d’Aragó”, “Regne d’Aragó” o “Aragó”, tal como si se desease ocultar que el gobierno era catalán o como si se desease hacer desaparecer Cataluña de la historia.

 

“Corona” significa “dignidad del rey”, “reino” y “monarquía”; por tanto, “Corona de Aragón” debería significar “dignidad del rey de Aragón”, “reino de Aragón” o “monarquía de Aragón”. La primera acepción no parece adecuada porque no indica un territorio o un Estado; la segunda acepción no parece adecuada porque indica solamente una parte del conjunto del condado de Barcelona y el reino de Aragón; la tercera acepción no parece adecuada porque el monarca era de la monarquía de Barcelona. Así pues, no debería haberse empleado el nombre “corona”.

 

 

3. Organización del gobierno.

 

Ramon Berenguer IV creó un nuevo Estado al extender su poder sobre el reino de Aragón. No fue la lengua aragonesa sino la lengua catalana la que empleó este monarca, sus almirantes, sus diplomáticos y sus funcionarios, todos los cuales eran conocidos con el nombre de “catalans” fuera de sus territorios. Ramon Berenguer IV y sus sucesores no perdieron su nacionalidad catalana; fueron los soberanos de Cataluña que, sin dejar de serlo, gobernaron el reino de Aragón; fuera de Cataluña, los condes de Barcelona eran considerados extranjeros; fuera del reino de Aragón, los reyes de Aragón no tenían ninguna autoridad como reyes de Aragón.

 

En las Cortes Aragonesas de 1282, Pere II, el Gran, dispuso que el Justicia de Aragón juzgase todos los pleitos del reino de Aragón, como jurisdicción distinta del resto de territorios.

 

Las Ordenaciones de Pere III, el Cerimoniós, estaban escritas en catalán y no se hizo ninguna traducción oficial al aragonés ni al castellano, ni siquiera en la época de la dinastía Trastámara (que tenía el castellano como lengua materna). La primera traducción oficial al castellano fue la que pidió en 1562 el príncipe Carlos (hijo de Felipe II) al protonotario del Consell Suprem d’Aragó.

 

 

4. Los nombres Cataluña y catalán.

 

Liber maiolichinus” es un poema en latín medieval que narra la expedición de pisanos (de Pisa) y catalanes contra los musulmanes de Ibiza y Mallorca entre 1114 y 1115. Es el documento más antiguo que contiene los nombres Catalania, catalanenses, catalanensis, catalanicus; se escribió alrededor de 1117.

 

 

5. Soberanos de Cataluña desde 1131.

 

Casal de Barcelona:

1131-1162: Ramon Berenguer IV.

1162-1196: Alfons I, el Cast.

1196-1213: Pere I, el Catòlic, II de Aragón.

1213-1276: Jaume I, el Conqueridor. Conquistó el territorio de Valencia; no añadió Valencia a su Estado como una provincia, sino como reino de Valencia, con una constitución política, unas libertades, unos fueros y unos privilegios específicos. De modo semejante, al conquistar el reino de Mallorca, el reino de Sicilia y el reino de Nápoles, éstos no perdieron su autonomía nacional y jurídica ni sus propias leyes. Todos estos reinos no estaban anexionados al condado de Barcelona ni al reino de Aragón, sino que estaban unidos a ellos por tener el mismo monarca. La lengua de Estado era el aragonés en el reino de Aragón y el catalán en el resto de territorios. En contraposición, los reyes de Castilla aplicaban la legislación de Castilla a los territorios conquistados y los anexionaban a Castilla. Desde Jaume I, el nombramiento de los cónsules era una prerrogativa del Consell de Barcelona; los consulados fueron una institución básica para las relaciones internacionales. Más tarde, entre 1707 y 1716, Aragón, Valencia, Mallorca y Cataluña perdieron sus fueros y privilegios por las armas y pasó a regirles la legislación de Castilla.

1276-1285: Pere II, el Gran, III de Aragón, I de Valencia.

1285-1291: Alfons II, el Franc, III de Aragón, I de Valencia, I de Mallorca.

1291-1328: Jaume II, el Just, III de Mallorca. Su correspondencia diplomática está casi toda en latín; nada en aragonés; hay respuestas en catalán desde Sicilia, Nápoles y Calabria.

1327-1336: Alfons III, el Benigne, IV de Aragón, II de Valencia.

1336-1387: Pere III, el Cerimoniós, IV de Aragón, II de Valencia, I de Mallorca. Firmaba como Pere Terç; es la numeración que empleaba en los documentos oficiales; es la empleada por la historiografía catalana y la no catalana antigua; pero los cronistas de Ferran II, el Catòlic, lo consignan como Pere IV porque han preferido no emplear la numeración del condado de Barcelona ni la del reino de Valencia ni la del reino de Mallorca. Las Cortes de Monzón de 1362-1363 acordaron dar a Pere III, el Cerimoniós, para defensa: 150.000 libras barcelonesas (15.000 de Mallorca, 53.000 de Valencia, 60.000 de Aragón, 122.000 de Cataluña). Las crónicas de Pere III, el Cerimoniós, y Jaume I, el Conqueridor, fueron las únicas escritas por los soberanos hasta entonces; fueron escritas en catalán. Pere III, el Cerimoniós, convirtió el Monasterio de Poblet (provincia de Tarragona) en panteón real; y durante los siglos XIV y XV, los soberanos y muchos de sus familiares fueron enterrados en él. Todo el gobierno radicaba en Cataluña: canciller (mayor funcionario después del soberano), vicecanciller, protonotario, oidores, promovedores, secretarios, enderezadores de conciencia, confesor del rey, limosneros, capellán del rey, correos, maestre racional (mayor funcionario de carácter económico), tesorero, escribano de ración, comprador.

1387-1396: Joan I, el Caçador.

1396-1410: Martí I, l’Humà, que murió sin tener descendencia.

 

Dinastía Trastámara:

1412-1416: Ferran I, el d’Antequera.

1416-1458: Alfons IV, el Magnànim.

1458-1479: Joan II, el Gran.

 

Durante la guerra contra Joan II, el Gran, reinaron (excepto en el reino de Valencia en que continuó reinando Joan II, el Gran):

1462-1463: Enric I, l’Impotent, IV de Castilla y León.

1463-1466: Pere IV, el Conestable de Portugal, V de Aragón.

1466-1472: Renat I de Provença, el Bo.

 

Dinastía Trastámara:

1479-1516: Ferran II, el Catòlic, rey de Aragón, de Valencia, de Mallorca, de Sicilia, de Nápoles, de Cerdeña y Córcega, conde de Barcelona, duque de Atenas y Neopatria, conde de Rosellón y Cerdaña, marqués de Oristán y Gociano (ambas en Cerdeña).

 

Dinastía Habsgurg (o casa de Austria):

1516-1556: Carlos I Habsburg (casa de Austria), rey de España, rey de las Indias islas y tierra firme del Mar Oceano, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico; llamado también Karl V Habsburg (Haus Österreich), Kaiser des Heilingen Römischen Reiches; llamado también Carlo IV Habsburg, rey de Sicilia; llamado también Karel II Habsburg, duque de Brabant; llamado también Karel III Habsburg, conde de Flandes; nacido en Gante (Flandes Oriental); con unos 30 títulos más; de lengua materna francesa, hablando flamenco desde la infancia; las Cortes de Castilla de 9 de febrero de 1518 le pidieron que aprendiese el castellano.

1556-1598: Felipe II Habsburg (rey de España, rey de Portugal, rey de Nápoles, rey de Sicilia, rey de Cerdeña, rey de las Indias Occidentales, duque de Milán, duque titular de Borgoña y soberano de los Países Bajos); con unos 30 títulos más. Las Cortes de Monzón de 1599 acordaron dar al soberano 210.000 libras por parte de Aragón y 1.100.000 libras por parte de Cataluña.

 

El aragonés Jerónimo Zurita y Castro fue un prestigioso historiador (su padre fue médico de Ferran II, el Catòlic, y de Carlos I) que escribió “Anales de la Corona de Aragón” entre 1562 y 1580 en tiempos de Felipe II Habsburg. A pesar de emplear una expresión inadecuada en el título de su libro, dejó escrito (tomo I, libro IV, capítulo 40):

 

“I en esto usó el rei (sic) de la gratificación que debía a la nación catalana, porque nunca Príncipe fue mejor servido de sus súbditos que lo fue el Rey de los catalanes en la conquista de Sicilia y de las provincias de Calabria y Pulla y del Principado de Capua por mar y por tierra, a quien se debe principalmente la gloria de la conquista de aquel reino.”

 

Y también dejó escrito (tomo II, libro VII, capítulo 16):

 

“Por los catalanes tenian (sic) los reyes de Aragón el dominio y la posesión del mar.”

 

Las coronaciones de los condes de Barcelona como reyes de Aragón se celebraban en Zaragoza y se efectuaban en catalán, no en aragonés.

 

Pere III, el Cerimoniós, y Ferran II, el Catòlic, tenían, entre otros títulos, los de rey de Aragón, rey de Valencia y rey de Sicilia; la Confederación Catalana ha sido llamada “Reino de Aragón”, pero nadie la ha llamado nunca “Reino de Valencia” ni “Reino de Sicilia”. Aclarar el motivo queda en manos del lector.

 

 

6. Fueros de Aragón.

 

En el 6 de enero de 1247, Jaume I, el Conqueridor, promulgó los primeros Fueros de Aragón; fueron escritos en catalán; alrededor de 1300, el Justicia de Aragón, Ximén Pérez de Salanova, los tradujo al latín. En muchas referencias históricas no se indica que inicialmente fueron escritos en catalán, sino en romance (que no es una sola lengua, sino el nombre genérico de varias).

 

 

7. Archivos.

 

Desde finales del siglo IX y hasta el siglo XVII, los documentos oficiales se guardaron en Barcelona; primeramente en el Arxiu Comtal que en 1318 empezó a llamarse Arxiu Reial de Barcelona; en las antiguas Ordinaciones Marítimas de Pere III, el Cerimoniós, consta en su traducción al castellano como “Archivo Real y General de la Corona de Aragón”. La Real Cédula de Fernando III del 7 de febrero de 1754 (con el reglamento sobre los trabajos que deberían llevarse a cabo en el archivo) designó oficialmente a partir de entonces el Arxiu Reial de Barcelona con el nombre de Archivo de la Corona de Aragón (ver caja VI de la Colección Histórica del Archivo en dicho archivo), nombre que, traducido al catalán, tiene actualmente. Con el paso del tiempo, se le han añadido otros archivos históricos.

 

Los documentos históricos de Cataluña están actualmente en el Arxiu de la Corona d’Aragó (Barcelona), El Escorial, la Biblioteca Nacional, la Biblioteca de Palacio, el Archivo Histórico Nacional y la Real Academia de Historia; casi todos los documentos están escritos en catalán (los más antiguos, en latín, como en el resto de territorios que tienen lenguas románicas) lo cual muestra que la lengua oficial de la monarquía y del Estado era el catalán.

 

La versión en castellano del Estatuto de Autonomía de Cataluña de 2006 dice en la Disposición adicional decimotercera (Fondos propios y comunes con otros territorios): “Los fondos propios de Cataluña situados en el Archivo de la Corona de Aragón y en el Archivo Real de Barcelona se integran en el sistema de archivos de Cataluña. Para la gestión eficaz del resto de fondos comunes con otros territorios de la Corona de Aragón, la Generalitat debe colaborar con el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón, con las demás Comunidades Autonómicas que tienen fondos compartidos en el mismo y con el Estado a través de los mecanismos que se establezcan de mutuo acuerdo.”

 

 

8. Definiciones.

 

Se emplean a continuación las 4 definiciones siguientes:

Estado es el conjunto de instituciones que tienen autoridad de legislar, gobernar y juzgar en uno o varios territorios distintos. Imperio es un Estado que tiene autoridad en varios territorios distintos. Confederación es la unión de varios Estados que conservan un notable grado de autonomía y que está regida en algunas materias por un gobierno central. Federación es la unión de varios Estados que conservan un moderado grado de autonomía y que está regida en algunas materias por un gobierno central.

 

Ejemplos de Estado (con sus nombres oficiales):

Reino de España. République française. Principat d’Andorra. Bundesrepublik Deutschland.

 

Lista de imperios:

I Imperio Alemán. I Imperio Mexicano. II Imperio Alemán. II Imperio Mexicano. III Imperio Alemán. Imperio Accadio. Imperio Almohade. Imperio Armenio. Imperio Asirio. Imperio Austrohúngaro. Imperio Azteca. Imperio Bizantino. Imperio Británico. Imperio Caldeo. Imperio del Califato Abasí. Imperio del Califato Fatimí. Imperio del Califato Omeya. Imperio Catalán. Imperio Chino. Imperio Egipcio. Imperio Griego. Imperio Español. Imperio Francés. Imperio Holandés. Imperio Inca. Imperio Italiano. Imperio Japonés. Imperio Jemer. Imperio Maurya. Imperio Maya. Imperio Medo. Imperio Mogol. Imperio Mongol. Imperio Otomano. Imperio Persa. Imperio Portugués. Imperio Parto. Imperio Romano. Imperio Romano de Occidente. Imperio Ruso. Imperio Sasánida. Imperio Sueco.

 

Ejemplo de confederación:

Confederació Catalana.

 

Ejemplo de federación:

United States of America.

 

 

9. Primer documento en castellano.

 

El primer documento importante oficial en castellano del Imperio Catalán fue la Sentencia Arbitral de Guadalupe de Ferran II, el Catòlic, en 1486. Después fue traducido al catalán en las Constitucions i Altres Drets de Catalunya.

 

 

10. La venganza catalana.

 

En 1305, cuando el Imperio Catalán incluía parte de la actual Grecia, Roger de Flor (general catalán de los soldados almogávares) y sus mandos fueron asesinados en un banquete en el palacio griego con un complot urdido por Xor Migal Paiòleg (hijo del emperador bizantino Andrònic II Paleòleg) y por Girgon (comandante en jefe de la Compañía de Mercenarios Alanos). Los soldados almogávares se vengaron arrasando Tracia y Macedonia. Los nativos lo han llamado “la venganza catalana”, no “la venganza aragonesa”.

 

 

11. Conclusiones.

 

Los historiadores no deberían haber llamado en castellano “Corona de Aragón” la unión (bajo la soberanía de Ramon Berenguer IV) del reino de Aragón al condado de Barcelona; es preferible llamarla “Confederación Catalana”.

 

Los historiadores no deberían haber llamado en castellano “Corona de Aragón” la unión suplementaria con el reino de Valencia; es preferible llamarla “Imperio Catalán”, especialmente al ir añadiéndose los territorios del mapa adjunto.

 

El actual Arxiu de la Corona d’Aragó debería llamarse Arxiu Reial de Barcelona.

 

A la vista de todo lo anterior, nada se opone a que más de una persona opine que los historiadores que han empleado otras denominaciones en documentos en castellano (que no sean “Confederación Catalana”, “Imperio Catalán” o “Arxiu Reial de Barcelona”) quedan desacreditados; y hace reflexionar el hecho de que Caius Parellada i Cardellach haya dejado escrito que Aragón ha usurpado la gloria ajena y (sigue la traducción en castellano): “Porque la negación de la realidad estatal de Cataluña ha estado el fundamento de la opresión de nuestra nación, la cual negación surgió cautelosamente en el siglo XVI como pieza necesaria del Estado que se iba construyendo, y ha continuado hasta hoy con el mismo carácter. Ya que, si Cataluña no estaba, si no había existido nunca en el terreno político internacional, su apartamiento no era nada, no era ninguna injusticia que pudiese dar pie a ninguna reivindicación.”