Chistes sobre Franco agonizante

 

Muchos españoles echan de menos el humor con que, en plena era franquista, se capeaba la amarga situación política mediante chistes que tenían como objetivo satírico el dictador, su familia, los ministros y en general todo personaje afecto al régimen.

 

Sería demasiado extenso recopilar los miles y miles de ocurrencias que circularon en esos tiempos (sorprendentemente, contrastan con los pocos sobre nuestra clase política actual). Por supuesto que el rey Juan Carlos, su hija y su nuera han sido blanco de algunos en los últimos tiempos, pero no puede no compararse el ingenio que despliegan con la fertilidad de aquellos tiempos, de los que, si algo puede añorarse, eran los buenos ratos que se pasaban con ese humor político. No hay duda, las penas con risa son menos.

 

Nos centraremos hoy en un aspecto, que recoge la tan conocida vertiente necrófila de los españoles. Estando Franco agonizante en octubre-noviembre de 1975, la prolongación de su agonía mediante un encarnizamiento terapéutico que ha hecho historia hizo posible la creación de multitud de chistes macabros sobre su estado y su aparente inmortalidad. Me dediqué, en aquella ocasión, a recopilar los que oí. Doy mi palabra de que no me he inventado ninguno.

 

Seguro que serán una sorpresa para las generaciones más jóvenes, desconocedoras de esa fértil faceta del humor hispano. Dado el tiempo transcurrido, muchos de ellos necesitarán comentarios para su inteligibilidad.

 

Advierto finalmente que algunos son de bastante mal gusto. Los transcribo en aras de la autenticidad histórica. Que los investigadores del futuro tengan material.

 

***

 

—Franco ha cedido sus poderes a Juan Carlos… con una condición.

—¿Cuál?...

—Que se los devuelva cuando le llegue a él la hora.

 

Han fabricado para Franco una cama más larga de lo habitual… para que pueda estirar cómodamente la pata.

 

Último parte de la enfermedad de Franco: “Seis médicos fallecidos. Sigo normal. Firmado, F. F.”

 

Juan Carlos al dictador:

—Este año no vas a tener panellets.

Y responde Franco:

—Pero tú tendrás muchas castañas[1].

 

—¿En qué se parecen Perú, Gina Lollobrigida y Carmen Collares[2]?

—Perú tiene el Machu-Pichu, Gina tiene mucho pecho, y doña Carmen, el macho pocho.

 

Han degradado a Franco a soldado raso… porque pronto entrará en caja[3].

 

Franco agoniza, y va diciendo:

—…mmmgfrr… gsff… eta”.

—No sufra —dice uno de sus ministros—, esa organización ya está sofocada.

—No —dice doña Carmen—, dice que se va el próximo fin de semana, y pide que le traigan la caña de pescar y la escopeta.

—Excelencia —le dice Juan Carlos—, los ministros han venido a despedirese de V. E.

—¿Ah, sí? —responde Franco—, ¿Dónde se van?

 

Le llamaban “el Rexona”… porque nunca nos abandona[4].

 

Lo llevan a Lourdes. Lo sumergen en la piscina, e inmediatamente estira a pata. Y todos gritan:

—¡Milagro!

 

—Excelencia —le pregunta Juan Carlos—, ¿qué traje debo ponerme para su entierro?

—El de primera comunión, hijo… porque recibirás muchas hostias.

 

Franco recibe la extremaunción. Y le dice el cura:

—Excelencia, levante las palmas.

Y responde Franco, semiinconsciente:

—Ponga una X.

 

Circuló esta adivinanza: ¿En qué día va a morir Franco?

La guerra empezó:                     18 –  7 - 1936

Terminó:                                      1 -   4 - 1939

Sumando:                                  19 – 11- 1975[5]

 

La avenida del Palacio en el pueblo de El Pardo, la llaman La Feria… porque al final está el tiovivo.

 

Hay que despertar a Juan Carlos para notificarle la noticia de la muerte de Franco, pero nadie se atreve a hacerlo. Sofía le dice cariñosamente:

—Despierta, rey mío.

Contesta Juan Carlos, medio dormido:

—¿Ha muerto ya Franco?

 

No hay manera de saber cuándo fallecerá Franco. Pero no hay que apurarse, él mismo lo anunciará en el Discurso de Fin de Año.

 

Va de médicos:

—¿Cuál es la enfermedad del príncipe?

—La misma de Franco: insuficiencia coronaria.

 

Último parte: “Franco acaba de superar satisfactoriamente su autopsia. Firmado: “El equipo médico habitual”.

 

Un médico egipcio dice que le han hecho muy bien la cura, el tratamiento y las intervenciones quirúrgicas… pero lo han embalsamado pésimamente.

 

—Papá, ¿van a darnos dos días de fiesta cuando muera Franco? —pregunta a su padre el príncipe Felipito.

—Sí, hijo mío.

—¿Y dos más cuando te coronen?

—Sí.

—¿Y dos más cuando te destronen?

—Ejem… pues… sí, claro.

—¡Uy, qué semana tan buena!

 

Deliberan los ministros.

—¿Dónde lo enterraremos? —dice uno.

—En Jerusalén —sugiere otro.

—¡No, que en tres días resucita!

 

Franco despierta en el quirófano. Al ver tantas batas blancas, se le escapa inconscientemente:

—¡Hala, Madrid![6]

 

—Sabes dónde es la medicina más barata?

—En París, porque por un franco tienes veinte médicos.

 

El crucifijo de su habitación se tapaba con una mano la nariz.

 

Tuvieron que atar la cama… por que los gusanos se la llevaban.

 

Franco llega al cielo y encuentra allí a Carrero.

—¡Chico, qué bien te conservas! ¡Y con corona y todo! —le dice.

—No —responde Carrero—, es el volante; todavía no he podido quitármelo[7].

 

—Hay que ver, chico —dice Carrero—, ¡cuánto has tardado!

—Sí —responde Franco —, pero tú llegaste en coche.

 

Entra en la habitación de Franco una mujer desnuda.

—¿Quién es usted? ¿Qué quiere?

—Soy la Virgen del Pilar, y quiero que me devuelvan mi manto[8].

 

(Anónimo)

 

 

 

 

 

 



[1] Los panellets son unos dulces típicos de Cataluña por Todos os Santos (1 de noviembre). De la misma época son las castañas; nadie apostaba entonces por la continuidad del régimen del futuro monarca Juan Carlos.

[2] Gina Lollobrigida, actriz cinematográfica italiana, símbolo sexual del momento. Carmen Collares, sobrenombre de Carmen Polo, esposa de Franco, por su afición a lucirlos.

[3] “Entrar en caja”: expresión con la que se indicaba que los mozos eran sometidos a sorteo de destino para su servicio militar.

[4] Rexona, un desodorante que se anunciaba diciendo: “Rexona nunca le abandona”.

[5] Llegó a comentarse que se le habrí alargado artificialmente la vida en los últimos momentos. Con ello se conseguía que no se cumpliera la macabra profecía y a la vez coincider la fecha de su muerte con la de José Antonio, 20 de noviembre.

[6] Variante: Franco pregunta: “¿A quién hay que dar la Copa?”

[7] Recordemos que el presidente del gobierno Carrero Blanco había sido asesinado dos años antes a bordo de su coche, con una bomba.

[8] Corrió la voz que habían llevado el manto de la Virgen del Pilar a la habitación de Franco para que colaborara milagrosamente en su curación.