¿DONDE ESTA EL CENTRO DE GRAVEDAD DE
IBERIA?
Es tradicional decir que el centro geográfico (esto es,
el centro de gravedad) de la península Ibérica se halla en el Cerro de los
Angeles, unos km al sur de Madrid. Y siempre me ha sorprendido no tropezarme con
ningún artículo serio que estudie a fondo la creencia, bien para confirmarla o
refutarla. Mi pasmo ha aumentado en los últimos años, cuando los medios
informáticos parecen hacer mucho más fácil esta comprobación.
Sin embargo, una reflexión a fondo sobre el tema arroja
muchos interrogantes, que demuestran que no es tan simple como parece. Se me
ocurren una serie de objeciones y definiciones que habría que hacer antes de
empezar el trabajo.
La primera: al hablar de “centro” de una región, damos
por supuesto que éste se halla en el interior de ésta. Pero esto no es cierto
en el plano, menos lo será en una superficie esférica. Así, la “zona” de la
Tierra comprendida entre el Trópico de Cáncer y el Círculo Polar Ártico (Zona
Templada Norte), tendría su CDG bajo el Polo Norte. Imaginando un país un país
como Chile, de unos 4500 km de longitud y 150 km de ancho promedio, extendido a
lo largo del paralelo 41o (latitud de Barcelona), su CDG estaría
situado unos 30 km al norte de su frontera norte. Sin más que observar un
mapamundi, veremos que algunos países geográficamente conexos tienen su CDG fuera
(obsérvense Panamá y Noruega).
La
segunda: en un terreno de las dimensiones de la Península Ibérica (unos 580.000
km2), pese a que su forma es relativamente compacta, tampoco es
posible mantener la simplificación de ignorar que se halla sobre una superficie
esférica (una línea recta entre los cabos de Creus y de San Vicente, distantes
unos 1.000 km, pasaría unos 20 km por debajo de Aranjuez). El centro de
gravedad de esa superficie esférica sería un punto situado a unos 10 km de
profundidad.
Parece natural adoptar como "representante" de
ese punto la intersección del radio terrestre que pasa por él con la
superficie. Lo llamaremos "centro de gravedad ficticio" (CDGF). En el caso de la Península Ibérica, y para
evaluar el orden de magnitud del error, podemos hacer las mediciones para un
trapecio esférico limitado por los paralelos 37o N y 43o
N, y los meridianos 9o W y 1o E. El área comprendida,
supuesta la tierra esférica y su radio de 6372 km, es de unos 550.520 km2.
Su CDGF está situado en la mediana del trapecio, y su distancia al paralelo 37o
("base" del trapecio) es 328,74 km. Substituido ese trapecio por el
correspondiente a la proyección cilíndrica de la misma área terrestre (dos
arcos de circunferencia como bases y dos rectas como lados laterales), el área
correspondiente es 568.215 km2 (lo que supone un error de alguna
consideración, el 3 %), y la distancia de su CDG a la base mayor es de 332,73
km, es decir, que los dos "centros de gravedad" están alejados unos 4
km. No es mucho, pero sí lo suficiente para poner en duda la precisión de
considerar el Cerro de los Angeles como el punto buscado.
Este problema, como vemos, no es baladí. Pero todavía hay
otro más grave: ¿Qué es realmente la
Península Ibérica? Desde un punto de vista geográfico, no tiene por qué
coincidir con el conjunto España-Portugal-Andorra-Gibraltar, por más Pirineos y
fronteras políticas que existan. Parece natural considerar que una península
empieza en el punto de máxima estrechez del istmo, con lo cual invadimos nada
menos que unos 40.000 km2 de Francia (la distancia Irún-Portbou es
de unos 415 km por la geodésica, mientras que la Capbreton-Gruissan es sólo de
365 km). O sea que restablecemos el primitivo reino visigodo.
Asumir arbitrariamente que la Península Ibérica empieza
en los Pirineos es un paso de cuya legitimidad geográfica no estoy nada seguro.
Y aun en este caso habrá que tener en cuenta que la frontera política entre
España y Francia es sumamente quebrada y no sigue siempre la divisoria de
vierteaguas (el Valle de Arán, en la vertiente francesa, es un ejemplo). ¿Qué
hacer entonces? ¿Tomar una geodésica entre Irún y Portbou? Esto quita
justificación a la arbitrariedad de haber escogido los Pirineos. ¿O considerar
a rajatabla la frontera política? ¿Qué hacemos entonces con Andorra, que el
sentido común considera "dentro" de la Península Ibérica?
Todavía quedan otras pequeñas dificultades, que nos
limitaremos a enumerar. La primera, que la Tierra no es una esfera perfecta. La
segunda, que España no es una porción estricta de esa superficie, sino que
tiene relieves (¿tomaremos su proyección sobre el geoide a nivel de mar?). Otra
más, qué línea de costa tomamos. ¿Pleamar o bajamar? ¿O quizás una media
aritmética anual entre ambas? ¿Afectará ésta a los tómbolos que pierden
contacto con la tierra firme en las mareas bajas?
Las islas e islotes presentan otro pequeño problema.
Habrá acuerdo en suprimir las Chafarinas, las Columbretes o las Medas, pero, ¿y
la isla de Buda? Por “suerte”, parece que ésta casi ha desaparecido como tal,
por embarramiento de uno de los brazos del Ebro que la limitan en su
desembocadura. Pero, ¿y la isla da Toxa, unida a tierra firme por un puente? ¿Y
cómo fijamos la divisoria mar-tierra en los ríos que terminan en ría?
Todo lo dicho nos recuerda un poco el añejo tema de la
vertical en la Tierra, que hace un tiempo ocupó las páginas de [C]: un análisis
a fondo hace emerger dificultades inesperadas en un tema dado tradicionalmente
como conocido. Me gustaría que los carrollistas prosiguieran con el análisis. Y
que alguno comprobara lo del Cerro de los Angeles, indicando el criterio con
que lo ha hecho.
JMAiO, octubre 93