La Implexión

 

La implexión es la concurrencia en la ascendencia de una persona de antepasados vinculados a su vez entre sí por lazos de consanguinidad. En una palabra, es la medida del grado de endogamia entre los ascendientes de una persona. Podría considerarse también una medida de “heterodoxia social”, toda vez que en la gran mayoría de las sociedades, junto al tabú del incesto y complementándolo, encontramos el de la exogamia, que proporciona alianzas entre clanes distintos mediante el recíproco suministro de “rehenes” femeninos.

En principio una línea de antepasados sin mezclas debería contener dos padres, cuatro abuelos, ocho bisabuelos, dieciséis tatarabuelos, etc. En la vigésima generación ascendente habría 220 personas, o sea 1.048.576. Es casi imposible que no se hayan  producido en ese intervalo cruces entre personas vinculadas con algún grado de parentesco, de modo que en la práctica esa multitud será mucho menor.

Se llama “grado de implexión” en la ascendencia de una persona al porcentaje de “intrusiones” de la misma generación en la ascendencia. Matemáticamente: el número de ascendientes endogámicos en una determinada generación dividido por el teórico.

Un ejemplo sencillo: si dos primos contraen matrimonio, resulta que ambos comparten un abuelo y una abuela común, conque la generación de los bisabuelos de los hijos que vayan a nacer de ese matrimonio no está formada por ocho personas, sino solamente por seis. Así, el grado de implexión será 2/8 = 0,25 = 25 %.

Pueden imaginarse casos más complejos. El hijo de un matrimonio entre hermanos consanguíneos, al estilo del antiguo Egipto, tendría un grado de implexión del 50 % (tendría dos abuelos en vez de cuatro). Casi todas las sociedades han prohibido este tipo de matrimonios, por remotas normas de propagación y alianza entre clanes distintos Se ha intentado reforzar el precepto dándole un carácter higiénico (degeneración de la estirpe), aunque la experiencia obtenida en los cruces entre animales no apoya esta suposición. Es más, en matrimonios relativamente sencillos y no prohibidos se dan grados de implexión de este orden o mayores.

Por ejemplo, el mismo grado del 50 % se daría en el hijo de dos progenitores procedentes de sendos matrimonios de dos hermanos con dos hermanas (tendría cuatro bisabuelos en vez de ocho). Este caso se dio, por ejemplo, con el famoso príncipe don Carlos, hijo del rey Felipe II, casado con su prima por partida doble María Manuela de Portugal (los bisabuelos de Carlos, los Reyes Católicos, eran a su vez parientes entre sí, aunque sólo en quinto grado).

La cosa se complica cuando los matrimonios acontecen entre individuos de dos generaciones distintas, contadas desde el ascendiente común. Por ejemplo, en el caso de un matrimonio de tío con sobrina (caso de Fernando VII con su sobrina carnal, María Cristina. Es obvio que la implexión estará entre la de dos hermanos (50 %) y la de dos primos (25 %), sin que pueda llegarse a una cifra basándose en la definición dada a menos que se añadan nuevas precisiones en el modo de contar.

La implexión puede llegar a  valores mucho mayores a lo largo de generaciones estudiadas. Por ejemplo, el rey Alfonso XIII de España tenía 111 abuelos novenos distintos en lugar de los 1024 que le correspondían. Es decir, que su implexión era:

 

I = 1 – 111/1024 = 0,8916 = 89,16 %

 

Venía a ser como si fuera el descendiente de matrimonios casados hermanos con hermanos durante tres generaciones seguidas (87,5 %).

Naturalmente, sólo será posible calcular la implexión cuando se disponga de una tabla total de ascendientes, lo que sólo suele ser factible en linajes reales. Aun así queda la posibilidad de vinculaciones desconocidas entre los más remotos antepasados, lo que aumentaría todavía el valor.

Y es que de hecho el estudio teórico de la implexión tiene sentido solamente cuando se consideran generaciones no excesivamente remotas, pues, retrocediendo todavía más, forzosamente aparecerían implexiones entre los la de la última generación calculada.

Por ejemplo. Supongamos una comunidad aislada y endogámica formada por unas 1024 personas, cuyo número no varía en las distintas generaciones. Un sujeto puede tener una implexión como máximo de 1 si consideramos las 10 generaciones anteriores (hasta 1024 ascendientes). Pero si nos remontamos una generación más, en realidad la implexión es el 50 %, pues los antepasados teóricos son 2048, y  los reales siguen siendo 1024. Y cuantas más nos remontemos, más subirá la implexión, conque en el límite, ésta sería del 100 %... ¡todos descendemos de Adán y Eva!

 

                                                                                     Josep M. Albaigès, Barna, dic 99

 

Nota: Este artículo corrige y amplía el publicado en el no 64 de la revista Carrollia, pág. 26, con el mismo título.

 

Parentescos: En nuestra sociedad, el límite del parentesco suele considerarse los hijos de primos (parientes en 8º grado), Pero todavía, en un grado inferior, se utilizan diversos circunloquios para designar al hijo del primo. En Cataluña se le llama “sobrino valenciano”, en Francia, “sobrino a la moda de Bretaña”. Valen también las denominaciones inversas: “tío valenciano”, etc.