La odisea de Chelo
El nombre de Chelo ya está inscrito en un Registro Civil, concretamente el de A Coruña, después de una pugna legal que ha durado más de seis años, los que tiene la niña que ha abierto la brecha para que la Dirección General del Registro y Notariado ordene dicha inscripción y permita, a partir de Mayo del 2006, que cualquier persona que desee inscribir dicho nombre pueda hacerlo.
BREVE HISTORIA DE
UN PULSO INTENSO
El tema comienza en Diciembre de 1999 con el nacimiento de
la menor en A Coruña. El padre, periodista y licenciado en derecho, y la madre,
periodista, acuden al Registro Civil de dicha ciudad. No se acepta el nombre de
Chelo y se inscribe como Consuelo-Mireia (Mireia en catalán, por el origen
paterno, cosa que también fue inicialmente discutida por los funcionarios
coruñeses...). Meses después se presenta un recurso ante el Registro y comienza
la vía administrativa, tal como regula la Ley y el Reglamento del Registro
Civil. Se deniega la inscripción en A Coruña, primero, y en la Dirección
General de Registros y Notariado, en Madrid, donde se había presentado un
recurso.
Tal como está legislado y reglamentado, existe la
posibilidad de acudir, entonces, a la vía judicial, cosa que hacen los padres.
Dicha via se inicia en Rubí (Barcelona) pues en aquel momento el domicilio
familiar estaba en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Hay una sentencia
desfavorable en primera instancia y se presenta recurso ante la Audiencia
Provincial de Barcelona, que finalmente falla a favor del cambio de nombre,
considerando que Chelo “ya ha adquirido sustantividad” y no debe ser
considerado un hipocorístico. A todo esto han pasado ya cinco años.
El Registro Civil de A Coruña niega la inscripción una vez
más, alegando por escrito dos barbaridades jurídicas: error al acudir a la Vía
Civil Ordinaria y falta de competencia de la Audiencia de Barcelona, cuyas
sentencias (se les dice a los padres) no afectan en Galicia.
Se presenta un nuevo recurso ante la Dirección General de
Registros y Notariado, al que se suma incluso el fiscal de A Coruña. Los
escritos mezclan la sorpresa, la indignación y la sorpresa ante la actitud de
práctica rebelión del registro coruñés, especialmente de la juez encargada
María Jesús Vicente Presas y la secretaria del
Registro Montserrat del Valle Prieto.
Finalmente el 21 de marzo del 2006 la Directora General
acepta el recurso, dice literalmente que no se ajustan a Derecho las
conclusiones de la juez encargada del Registro coruñés y ordena la inscripción
inmediata del nombre de Chelo.
Cabe destacar a lo largo de todo el proceso el trato desconsiderado e incluso en ocasiones vejatorio al que los padres han sido sometidos reiteradamente en sus visitas al Registro Civil de A Coruña. Casi nunca han conseguido hablar con el juez encargado. Los funcionarios han llegado a reírse en público y comentado entre ellos, de forma jocosa, incluso el fallo de la sentencia de la Audiencia de Barcelona. No han faltado comentarios públicos e irónicos sobre el origen catalán del padre de la menor y de los magistrados de la Audiencia de Barcelona. Nunca ha habido voluntad de diálogo y sí un obstruccionismo sistemático, burlas y escasa amabilidad, especialmente por parte de la secretaria Montserrat del Valle Prieto. Ello obligó a los padres, en un momento determinado, a denunciar los hechos a distintos medios de comunicación gallegos, madrileños y catalanes, que se hicieron eco de la situación.
Josep M. Martí Rigau
Barcelona, mayo 2006