CONSULTORIO

 

 

¿Qué imposibilidad existe en la casi totalidad de gente que vive... en lo que es la península ibérica MENOS Portugal (así no herimos susceptibilidades...) para pronunciar correctamente: ATLETA, ATLETISMO, ATHLETIC de Bilbao, ATLANTICO...?  Todos, desde los periodistas de los informativos, los profesores, políticos y presidentes... junto con:  éSito, seSo, conceCto, excepción es tan raro cómo lo pronuncian que no puedo describirlo.

 

Hay normas claras de escritura, pero la pronunciación ya es otra cosa. Se conviene en que se pronuncia correctamente si uno se atiene a los usos de su región o localidad.

 

Así, aunque lo corriente es At-lán-ti-co, algunos pronuncian A-tlán-ti-co, especialmente en América. Hacerlo en España es considerado por muchos gramáticos como afectado.

 

Similarmente pude decirse del resto.

 

 

¿Os imagináis el galimatías que se puede organizar en los registros civiles si se generaliza la imposición de hipocorísticos? Un par de ejemplos: a lo largo de mis casi 30 años de docencia, me he encontrado con múltiples "hipos" para un solo nombre. Fernando: "Fernan", "Nando", "Fer" e incluso "Nan". Mª Jesús: "Mariaje", "Maije", "Machús", "Chus".

 

¿Habría que inscribir todos y cada uno de los "hipos" libremente? ¿Pepe y Pepa sí, pero Chus y Fer, no? ¿Dónde poner el límite? ¿Debería crearse un registro de hipocorísticos ampliamente aceptados? Yo sigo sin verlo nada claro... Ah, y después vendría el tema de la grafía, que se presta a similar casuística en el supuesto de que el Registro Civil cambie de parecer.

 

¿Por qué iba a ser un galimatías? Al hablar de los hipocorísticos, damos por sentado que Ferran = Nando = Fer = Nan = etc., y eso nos desconcierta. Aunque, ¿por qué deben existir 5000 nombres de pila y no 50.000? Quizá tenemos demasiado arraigada la idea de que tal nombre es “lo mismo” que cual otro. Si dos nombres son distintos, son distintos en todo: en forma gráfica y en consideración.

 

Claro que esto multiplicaría las grafías, pero nadie se queja de que haya 500.000 apellidos en España, y nos parece que los 5000 nombres actuales son ya muchos.

 

La libertad impositiva no se contradice con el hecho de que hay que salvar el decoro de los nombres, evitando formas estrafalarias, que perjudiquen a la persona. La solución, como en tantos casos similares, es una autoridad que decida sobre los nombres admisibles, pero no con los criterios actuales, que tanto se prestan a las arbitrariedades de algunos funcionarios.

 

Mis apellidos son P. L. y querría unirlos mediante un guión; no obstante me asaltan algunas dudas que ojalá pudiera usted resolver:

-¿Cuál sería mi segundo apellido?

-No quisiera que esto afectara a mis hijos, toda vez que mi mujer se opone ya que piensa que de esta manera el segundo apellido de los niños, a la sazón primero de ella, se iba a dejar de usar. ¿Es posible, entonces, que el padre se llame de una forma y los hijos de otra?

-¿Es factible realizar dicho proceso con la ley actual?

 

Deduzco, a partir de la aplicación de las leyes existentes, que si consigue la aprobación del guión, quedará Vd. en principio con un solo apellido, pero podrá solicitar la adopción de un “segundo”, siempre que sea de su propiedad (de un antepasado suyo) y lo demuestre.

 

Los hijos existentes, cuando sean mayores de edad, podrán optar entre hacer lo mismo, tomando como segundo apellido el de la madre, o continuar igual. Los que nacieren en el futuro tomarán como primer apellido el de Vd. (compuesto) y como segundo el de la madre.