El código ZP
La seguridad con que José Luis Rodríguez
Zapatero afirmaba que iba a ganar las elecciones del 14 de marzo y que él sería
el sustituto de José María Aznar llevó a algunas
personas, incluso de su círculo más estrecho, a pensar que el optimismo del
candidato socialista se fundamentaba en algún tipo de predicción. Y es que ante
unas encuestas que, en el mejor de los casos para el PSOE, ofrecían un empate
con ligera ventaja en votos pero no en escaños, la fe en la victoria y en la
posibilidad de formar gobierno parecía surgida de un ejercicio cabalístico o
de un sortilegio.
Sin embargo, cuando hace cuatro años Rodríguez
Zapatero fue elegido secretario general del PSOE —contra pronóstico y por una
ventaja de apenas nueve votos sobre el presidente manchego José Bono—, algunas
voces ya pronosticaron que este nuevo líder socialista sí llegaría a la
presidencia del Gobierno, porque reunía una característica homóloga a la de
todos sus antecesores: la letra zeta en su apellido. Y es que, efectivamente,
todos los candidatos a la presidencia del Gobierno español que han ganado las
elecciones desde 1977 llevan dos o más zetas en sus apellidos: Adolfo Suárez
González, Felipe González Márquez y José María Aznar
López:
Paralelamente, quienes, como candidatos de
los partidos mayoritarios, han fracasado en el intento de llegar a la Moncloa a través de las urnas, carecen de esa letra
talismán. Es el caso de Landelino Lavilla Alsina —candidato de UCD en 1982—, Manuel Fraga Iribarne —presidenciable popular entre 1977 y 1986—,
Joaquín Almunia Amann —candidato del PSOE en el
2000— o Mariano Rajoy Brey,
el sucesor de Aznar al frente del PP.
De hecho, la presencia sistemática de la zeta
en los apellidos de los máximos dirigentes políticos españoles aparece vinculada
a la implantación del sistema democrático y se remonta al mismo instante en que
el sufragio universal comenzó a operar en España. Así, el primer presidente de
la Segunda República Española fue Niceto
Alcalá-Zamora y Torres, y el segundo, Manuel Azaña Díaz.
Es más, todos los presidentes republicanos en el exilio contaban con la letra
zeta en su apellido: Martínez Barrio, Jiménez de Asúa y Maldonado González. En
cambió, durante la dictadura franquista la letra zeta desapareció de los
apellidos de los presidentes del Gobierno: Franco Bahamonde,
Carrero Blanco o Arias Navarro.
Naturalmente, la
estadística siempre ayuda a desmontar las cábalas y sortilegios, y una simple
observación de los apellidos más frecuentes en España ofrece una explicación
inmediata sobre la abundancia de zetas en la cúspide del poder. No en vano, de
los veinte apellidos más corrientes, quince —un 75%— incluyen la letra zeta en
su grafía. Y lo que es más: de los ocho primeros, siete responden a ese perfil.
Son los típicos Fernández, González, López, Martínez o Rodríguez. Un fenómeno
que no tiene nada de sobrenatural, ya que la terminación "ez" constituye la propia de los patronímicos,
apellidos formados a partir del nombre del padre (Gonzalo, Rodrigo, etcétera),
que respondían a una práctica común durante la edad media en España.
Por el contrario, de los
diez apellidos menos frecuentes, sólo uno incluye la letra zeta. No debe
extrañar, por tanto, que de los 16 miembros que formarán el Gobierno de Zapatero,
nueve incluyan la letra zeta en alguno de sus apellidos. Quizás por ello Aznar no tuvo en cuenta ese eventual sortilegio a la hora
de elegir a su sucesor. Una vez descartó a Ruiz-Gallardón,
ya no tenía dónde escoger entre quienes figuraron como sus posibles delfines.
Además de Rajoy, ni Jaime Mayor Oreja ni Rodrigo Rato
Figaredo incluyen la letra zeta en sus apellidos.
Pero, por si acaso, Aznar jamás debió mofarse del logo ZP.
(La Vanguardia, 18.04.04)