CHEPAS
DE PATINAJE
En los parque
públicos se ha hecho frecuente la construcción de obras de fábrica del tipo de
la figura, que sirven para que los patinadores, animados de una velocidad
inicial vo, los escalen en virtud de su propia inercia para bajar
por el otro lado.

Supondremos que
una de estas “chepas de patinaje” como la llamaremos, consta, en sección
longitudinal, como tres arcos de circunferencia de radio r: dos extremos,
cóncavos, con ángulo a, y el central,
convexo, con ángulo 2a. Su dimensionado
plantea algunos interesantes problemas para conseguir un funcionamiento
correcto, pues la velocidad a que llega a ellas el patinador debe cumplir unas
condiciones algo estrictas. Concretamente:
Vamos a
traducir estas condiciones matemáticamente.
Por simples
consideraciones de cambio de energía cinética a potencial, deberá ser vo2
³ 2gh, siendo h
= 2r(1 - cos a). De aquí
resulta:
vo2/gr
³ 4(1 - cos a)
Si es v la
velocidad residual con que el patinador llega al punto genérico P de la
zona convexa, definido por un ángulo
ψ, ésta genera una fuerza centrífuga según el radio de la chepa, de valor
F = mv2/r, siendo v2 = vo2 - 2gh’ = vo2
- 2gr(1 - 2 cos a + cos y). Este valor deberá ser
inferior a la componente normal del peso del patinador, o sea N = mg cos y. Componiendo la
desigualdad, se llega a:
vo2/gr £ 2(1 - 2 cos a + 2 cos y)
En particular,
para el vértice V de la chepa es y = 0, y se
cumple:
vo2/gr £ 2(3 - 2 cos a)
Y para el punto
de inflexión C, será:
vo2/gr £ 2
En los puntos intermedios entre C y V la
velocidad disminuye, y con ella la fuerza centrífuga, pero disminuye también la
componente normal. El balance va resultando progresivamente favorable a la
adherencia del patinador, como puede verse en las fórmulas anteriores.
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