EL ASTRONAUTA Y SU SUEGRA

 

A la memoria de D. Eladio Precioso y Precioso, profesor en la Escuela de Ingenieros de Caminos de Madrid en los años 60.

 

Recuerdo con especial cariño un problema un tanto surrealista que nos impuso nuestro profesor de Física en la Escuela de Ingenieros de Caminos, en aquellos ya lejanos años de los primeros sputniks: "Un astronauta se enfada con su suegra, la arroja a un pozo sin fondo (que atraviesa toda la Tierra) e inmediatamente monta en su cápsula espacial para orbitar nuestro planeta. ¿Volverá a ver a su madre política?"

El problema, tal como fue resuelto en [C-50], no ofrece muchas dificultades. Consideraremos lo allí expuesto como la “primera aproximación” al mismo.

 

PRIMERA APROXIMACIÓN

Constantes utilizadas:

·         Aceleración de la gravedad g0 = 9,806 m/s2

·         Constante de la gravitación G = 6,673 ´ 10-11 N×m2/kg2

·         Radio medio de la Tierra: R = 6.371 km

·         Masa de la Tierra: M = 5,977 ´ 1024 kg

Empecemos estudiando la caída de la suegra en el pozo perforante. La fuerza de la gravedad varía en razón  inversa a la distancia al centro de la Tierra. Es decir:

 

 

Siendo x la distancia de la suegra al centro de la Tierra, R el radio de ésta y go la aceleración de la gravedad a nivel del mar. Por tanto la ecuación del movimiento será:

 

 

Es decir, que la fuerza atractora sobre la suegra, que ocasiona su caída hacia el interior de la Tierra, es proporcional a la elongación, lo que corresponde a un movimiento vibratorio armónico de ecuación r = R sen wt, originado por la ecuación dinámica F = -kx. Su pulsación vale , es decir:

 

 

Por tanto, el período de vibración vale:

 

 

Consideraciones similares llevan a que la “velocidad de orbitado a altura cero”, vo, es también igual a la velocidad que lleva la suegra en el centro de la Tierra, y vale  m/s.

Pasemos ahora al estudio del movimiento del astronauta. Éste orbita la Tierra (a altura cero) a una velocidad v0, que llamaremos “velocidad de orbitado a altura cero”, y la fuerza centrífuga generada en la trayectoria circular deberá compensar su peso, esto es:

 

               (1)

 

De donde , y por tanto , que coincide con el valor anterior.

Es decir, ambos períodos coinciden. ¡El astronauta verá dos veces a su suegra en cada revolución alrededor de la tierra!

Este singular resultado nos induce una serie de reflexiones. ¿Realmente es tan "casual" que ambos períodos coincidan? No, pues el movimiento circular del astronauta corresponde en realidad a la superposición de dos movimientos vibratorios armónicos en cuadratura iguales al de la suegra. El conjunto de ambos equivale un movimiento circular, naturalmente del mismo período.

Claro es que hemos asumido implícitamente que el satélite artificial orbita la Tierra de forma rasante, hecho que nunca se da. Si se supone que va a una cierta altura no despreciable, las igualdades anteriores se alteran y el período de revolución del astronauta es siempre superior al de oscilación de la suegra, incluso suplementando los vaivenes de ésta con trayectos por el aire hasta alcanzar al satélite para saludar a su poco cariñoso yerno.[1]

 

SEGUNDA APROXIMACIÓN

Como se ha dicho, la resolución anterior del problema es imperfecta en aras de la simplicidad. En efecto, un satélite artificial no puede orbitar a altitud cero.

Vamos a intentar una segunda aproximación más real. Sea h la altura de la órbita del astronauta. La ecuación (1) deberá tener en cuenta la atracción gravitatoria de la Tierra a la altura h de orbitado, quedando así:

 

 

Observemos que para altitud cero es , por lo que también podemos escribirla:

 

 

De donde:

 

 

Si referimos h al radio terrestre, haciendo , podremos escribir la ecuación anterior:

 

 

Lo que relaciona muy fácilmente la velocidad de orbitado a una altura relativa b con la correspondiente a nivel del mar. También podemos calcular el correspondiente período, y referirlo al anteriormente calculado:

 

         (2)

 

Esto modifica el problema. Desde luego, este período es siempre superior a T, pero el enunciado del problema puede respetarse si consideramos que, para determinadas alturas, el astronauta y la suegra coincidirán cada na vueltas del primero y ns oscilaciones de la segunda. Es decir, cuando naT = nsT0. Unos cálculos fáciles llevan a:

 

 

Para todos estos valores, astronauta y suegra seguirán coincidiendo.

Observemos, de paso, que la expresión (1) nos permite resolver otros problemas, como la altura del satélite en órbita geoestacionaria o el del período de traslación de la Luna.

 

TERCERA APROXIMACIÓN

Pasemos ahora al caso totalmente general. Supondremos que el astronauta suelta a su suegra desde la misma altura h en la que va a orbitar. Tras un recorrido vertical aéreo, la suegra entra en el pozo, lo atraviesa, sale por el otro extremo elevándose allí nuevamente hasta la altura h, y se repite el proceso indefinidamente.

Llamaremos:

Te: Tiempo invertido por la suegra en su “trayecto externo”, es decir, desde el punto inicial hasta la superficie de la Tierra.

Ti: Id. en el “trayecto interno”, desde la superficie de la Tierra hasta su centro.

Cuando la suegra se mueve fuera de la Tierra partiendo con velocidad nula desde un punto situado a una distancia del centro de la Tierra (naturalmente, a = R + h), la velocidad viene regida por la ley de gravitación universal. Por consideraciones de potencial, fácilmente se deduce:

 

                 (3)

 

Que puede escribirse:

 

              (4)

 

Para resolver esta ecuación diferencial tomaremos la variable adimensional x = x/a, que corresponde a la elongación referida a la distancia inicial a. Resulta:

 

Seguidamente haremos el cambio , de donde , y por tanto:

 

 

Determinada la constante C con la condición de que x(0) = 1, resulta:

 

             (5)

 

Observemos que la integral, extendida hasta infinito, nos da el tiempo invertido en llegar al centro de la Tierra, que es finito y vale T = pa/2RÖ2g0.

La función inversa, x = x(t), nos da el espacio recorrido en función del tiempo.

Una simple aplicación de esta fórmula nos dará el “tiempo externo” de la suegra. Haciendo x = R, y recordando además que GM = g0R2, resulta:

                  (6)

 

Terminado el recorrido aéreo de la suegra, regido por la ecuación (5), ésta continuará por el interior del pozo de acuerdo con el movimiento vibratorio armónico indicado, si bien con la velocidad inicial v’ alcanzada al llegar a la superficie de la Tierra, es decir, según la ecuación (4):

 

 

Esta fórmula nos indica que para una altura infinita,  m/s, la famosa “velocidad de escape” de los astronautas.

 

El recorrido subterráneo equivale a una parte de un movimiento vibratorio armónico de amplitud R’ mayor que el anterior, pero con la misma pulsación (pues ésta depende sólo de g0 y R). Si es r la elongación en un momento dado y R’ la amplitud, la ley que rige este movimiento será:

 

 

Si es j la fase del movimiento en el momento en que la suegra inicia su recorrido subterráneo, se cumple:

 

 

De donde resulta:

 

 

Y como wTi = j, resulta el tiempo interno:

 

 

Por tanto, el período total de oscilación de la suegra es finalmente:

 

Ts = 4(Te + Ti)

 

Con ayuda del ordenador podemos representar las gráficas Ts(a/R), y Ta(a/R), que resultan ser las adjuntas. En ellas se observa que el período del astronauta, Ta, es siempre superior al de la suegra, Ts, por lo que éstos jamás se encontrarán.

Otra cosa es la programación de encuentros tras m vueltas de uno y n de la otra. En este caso existirán infinitas soluciones, pero siempre para valores algo complicados de la relación Ta/Ts, ya que el conciente entre ambos períodos, cuando a/R tiende a infinito, tiende a Ö2.

 

a/R

a (km)

Te (s)

v' (m/s)

Ti (s)

Ts (s)

Ta

1

6371

0

0

1266

5065

5065

1,2

7645

594

4563

844

5754

6657

1,4

8919

959

5975

744

6813

8389

1,6

10194

1319

6845

691

8038

10250

1,8

11468

1688

7452

657

9381

12231

2

12742

2072

7904

633

10821

14325

2,2

14016

2471

8256

616

12348

16526

2,4

15290

2887

8537

602

13954

18830

2,6

16565

3317

8769

591

15635

21232

2,8

17839

3764

8962

583

17385

23729

3

19113

4225

9127

575

19203

26316

3,2

20387

4702

9268

569

21084

28991

3,4

21661

5193

9391

564

23027

31751

3,6

22936

5698

9499

559

25029

34593

3,8

24210

6217

9595

555

27089

37516


 

Josep M. Albaigès i Olivart

Barcelona, enero 2000



[1] El período coincide también con el del llamado “péndulo de Schuler”, que tuviera por longitud el radio de la Tierra. Tiene notables propiedades giroscópicas, que lo hacen útil en navegación.