La alcoholometría y la prudencia

 

Muchos se han lamentado del reciente endurecimiento de la tasa de alcohol permitida en la sangre ara poder conducir. ¿Se está exagerando o realmente éstos son temas en los que toda precaución es poca?

Vamos a examinar numéricamente estas cuestiones, siguiendo el interesante libro Cuestiones curiosas de química, de Francisco Vinagre Arias, María Remedios Mulero y Juan Francisco Guerra. Por supuesto que las cifras que se darán son medias y aproximadas, por lo que tienen un margen de error.

Partiremos de unos hechos señalados por los autores:

 

 

Supongamos que una persona de 70 kg de peso se toma un dry martini (150 g), cuyo grado alcohólico es 30 %. Con poco error, supondremos la densidad de la bebida y la de la sangre iguales a la del agua, 1000 g/l.

 

Cada dry martini contiene 150 × 30/100 = 45 g

De éstos, el pasa a la sangre el 15 %, o sea 45 × 15/100 = 6,75 g

El adulto tiene una masa sanguínea: 70 × 8/100 = 5,6 kg (o sea 5,6 litros)

Por tanto, el índice de alcoholemia será:

 

i = 6,75/5,6 = 1,20 g/l

 

Obsérvese que tres martinis darían una concentración de 3,60 g/l, que técnicamente se considera “intoxicación”. Con las actuales tasas permitidas de alcoholometría, nuestro sujeto sobrepasa, con un solo martini, la tasa permitida. Resulta que ésta es, sobre el papel, muy rigurosa.

(¡Ojo! No se tomen estos cálculos como justificación para la bebida. Nos lavamos las manos de su utilización.).

 

                                                                        JMAiO, Torredembarra, abr 05