La siesta en el mundo
Entresacamos algunos de los párrafos que la Wikipedia dedica a la siesta, y añadimos alguno de nuestra
cosecha:
La siesta es una costumbre
presente en algunas partes de Latinoamérica
y España,
pero también en China,
Taiwan,
Filipinas,
India,
Grecia,
Oriente Medio
y África del Norte.
Consiste en, después de haber
ingerido el almuerzo,
descansar algunos minutos (entre veinte y treinta, por lo
general) entablando un corto sueño con el propósito de reunir energías
para el resto de la jornada. Esta palabra viene de la expresión latina hora
sexta, que designa al lapso del día comprendido entre las
12 y las 15 horas, momento en el cual se hacía una pausa de las labores
cotidianas para descansar y reponer fuerzas.
No se trata tanto de una
costumbre española, aunque fue la lengua española la que creó el término, sino
de una consecuencia natural del descenso de la sangre después de la comida
desde el sistema nervioso al sistema
digestivo, lo que provocaba una consiguiente somnolencia, habida cuenta de lo pesadas que
suelen ser las comidas españolas frente a otras rutinas y regímenes
alimenticios europeos que distribuyen las comidas abundantes más hacia el
principio de la jornada. Por otra parte, en los trópicos,
lugares colonizados por España, y en la misma España, situada al sur de Europa,
en ese lapso de tiempo es cuando hace más calor, e incluso los animales
retornan a sus guaridas para descansar.
Está demostrado científicamente que una siesta de no más de cuarenta minutos (más tiempo puede trastocar el reloj biológico natural y causar insomnio por la noche) mejora la salud en general y la circulación sanguínea y previene el agobio, la presión o el estrés. Además, favorece la memoria y los mecanismos de aprendizaje y proporciona la facultad de prolongar la jornada de trabajo al poderse resistir sin sueño hasta altas horas de la noche con poca fatiga acumulada. Personajes como Albert Einstein cantaron sus alabanzas y Winston Churchill, que aprendió la costumbre en Cuba, fue un entusiasta cultivador de la misma, con la consecuencia inesperada de que sus colaboradores quedaban rendidos cuando le veían a él tan fresco a las dos de la madrugada y con ganas de trabajar más, durante los días de la II Guerra mundial.
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La hamaca, por Gustave
Courbet |
De la importancia de la siesta en la cultura hispánica da idea que en algunas regiones de Argentina como la de Santiago del Estero, es llamada “sagrada”.
Algunos estudios recientes sugieren que el período de siesta es una “recarga” del organismo que complementa la de la noche. Esto es especialmente cierto en algunas localidades de Andalucía (v. gr., Écija, su “sartén”, donde se efectúa la vida de noche).
En el Sudeste de Asia se combina la siesta con un ligero masaje y untado con aceite de mostaza, o una comida ligera. En Bangladesh es conocida como bhat-gum, ‘cabezada tras el arroz’. En China es llamada wushui y es especialmente generosa (dos a tres horas). En Taiwan es xiuxi, es allí un derecho recogido en la Constituicón. En Japón se anima a los trabajadores a descansar durante este período. En algunos países árabes se instalan en las oficinas divanes o sofás para que los trabajadores puedan disfrutarla cómodamente.