Estampas del verano: ¡Pedazo de siesta!
Nuestro sesudo premio Nobel Camilo José Cela manifestó una
vez una de sus inspiraciones, que se puso de moda en reuniones de ejecutivos o
ejecutivillos: "Yo soy de los que duerme la siesta con pijama,
Padrenuestro y orinal".
Un servidor modestamente levanta la mano y discrepa, más ahora en verano. La siesta es un supremo estado de relajación, es como alguien dijo acertadamente el yoga a la española, una situación de sopor y ensueño de lo más reconfortante.
Como las películas, pueden ser de cortometraje, mediometraje o largometraje. La siesta de cortometraje es la denominada cabezá, es aquella que se pega casi siempre al mediodía y en lugar público, verbigracia en el asiento de un autobús o en el vestíbulo de un hotel fresquito sentado esperando a alguien. Dura el tiempo exacto de que se le quede a uno la cabeza colgando con el repentino despertar e inmediata comprobación de que nadie se ha dado cuenta, para comprobar violentamente que sí, porque siempre hay algún alma caritativa que nos mira dibujando una beatífica sonrisa.
Después tenemos la siesta de mediometraje o lo que ha venido en llamar quedarse traspuesto, o estroncaíto es una especie de repentina pérdida del conocimiento. Ésta se suele producir antes del almuerzo, caso en que se denomina siesta del cura o del borrego o inmediatamente después del mismo. Siempre se echa sentado, en butaca playera, o sillón de oreja y lejos de la comprensión beatifica de la cabezá, conlleva implícita la recriminación de la parienta, por la dejación de nuestras obligaciones previas o posteriores a la comida, véase ayudar a poner la mesa o quitarla.
Por último, la siesta de largometraje o el me voy a echar un ratito, en ella se busca la posición horizontal, en tumbona, hamaca, sofá o cama, en esta última siempre se acaba uno echando encima de la colcha que por lo general acaba arrugadísima .Uno se levanta de ella en un estado de sonambulismo y desorientación y generalmente regresa al mundo real emitiendo una de estas dos frases, ¿Hay una poquita de agua fresca por ahí? o ¿Habéis hecho café? Esta última se pronuncia en la parcela o chalet del cuñao, donde se esta pasando el domingo.
Uno no busca entregarse a las brazos de Morfeo, sino descansá
un poquito de una mala noche de calor o de las fatiguitas de una calurosa
mañana de trabajo, porque tras un pedazo de siesta, la verdad es que uno se
levanta nuevo ¿o no?
Julio
Domínguez Arjona
(Tomado de ElRedCuadro,
http://www.antonioburgos.com/galeria/varios/arjona/verano/071499siesta.html)
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