PERLAS DE LA SECCIÓN
FEMENINA
La vida de toda mujer, a pesar de cuanto ella quiera simular —o disimular— no es más que un eterno deseo de encontrar a quien someterse. La dependencia voluntaria, la ofrenda de todos los minutos, de todos los deseos y las ilusiones, es el estado más hermoso, porque es la absorción de todos los malos gérmenes —vanidad, egoísmo, frivolidades— por el amor.
Medina, revista de la Sección Femenina, 13.08.44

¡Viva
Franco, arriba España, aúpa Pilar!
Las mujeres nunca descubren nada; les falta, desde luego, el talento creador, reservado por Dios para inteligencias varoniles; nosotras no podemos hacer nada más que interpretar, mejor o peor, lo que los hombres nos dan hecho.
Pilar Primo de Rivera, 1942
Cuando
estéis casadas, pondréis en la tarjeta vuestro nombre propio, vuestro primer
apellido y después la partícula “de”, seguida del apellido de vuestro marido.
Así: Carmen García de Marín. En España se dice señora de Durán o de Peláez.
Esta fórmula es agradable, puesto que no perdemos la personalidad, sino que
somos Carmen García, que pertenece al señor Marín, o sea, Carmen García de
Marín.


Sección Femenina, Economía doméstica, para Bachillerato. Comercio y Magisterio,
1968.
(Remitido por Fernando Martínez)