LOS 33 CONSEJOS DE PERO GRULLO

 

Que, desde luego, no están tomados de ningún texto del famoso Pero Grullo, simplemente porque tan famoso personaje, tanto si existió como si no, texto escrito no dejó ninguno.

 

l.      Evita dos cosas: dar malos ejemplos y dejar de seguir los malos ejemplos aprovechables que te den los otros.

2,    Si te dicen que ya eres demasiado viejo para hacer una cosa, hazla en seguida.

3.    Cree sólo la mitad de lo que oigas decir; pero asegúrate de que sea la mitad cierta y no la otra.

4,    No te fíes demasiado de los hombres, ni de tu mejor amigo; tampoco de las mujeres, ni de la de tu mejor amigo.

S.    Si llueve, mira caer la lluvia; si sales de tu casa cuando llueve, toma el paraguas; sólo si llueve dentro de tu casa busca en seguida la forma de combatir el agua.

6.    Si alguien te pregunta si conoces a fulano de tal, contesta cerradamente que no; después, entérate del motivo de la pregunta.

7.    A las mujeres que seas capaz de amar, trata de amarlas; a las que no seas capaz de amar, trata de no tratarlas.

8.    Si deseas conquistar a una mujer dile que se venga contigo; si se niega tienes dos soluciones: buscar otro sistema o buscar a otra mujer.

9.    Si no sabes cómo resolver un problema difícil, olvídalo y échate a dormir; el problema no se resolverá, pero tu alma se levantará regocijada.

10   Evita que tu novia se case con tu amigo; él no te lo perdonaría.

       No discutas jamás con tu mujer; aprende a decir “sí, amor mío”, y haz después lo más conveniente en cada caso,

12   Profetiza sin miedo; todo el mundo recuerda las profecías que se cumplen y nadie las que fallan.

13   Esfuérzate siempre en dos cosas: en buscar trabajo y en procurar que lo hagan los otros.

14.  No hagas nunca hoy lo que puedas dejar para mañana; y si mañana lo puedes dejar para otro día y así sucesivamente, todo este trabajo te habrás ahorrado.

15.  Respeta los bienes ajenos; siempre que respetarlos te suponga un bien mayor que apoderarte de ellos.

16.   No te precipites en el arrepentimiento; es una precipitación que puede malograr empresas   muy productivas.

17.  Si prefieres no discutir, di a todo que sí en seguida; y olvídate después de dos cosas: de lo que te han dicho y de tu contestación afirmativa.

18.   Piensa mucho todo lo que dices; sólo así evitaras caer en la la ingenuidad de decir todo lo que piensas.

19.  Aprende a fingir que escuchas cuando otros te hablan; y a fingir que hablas cuando otros te escuchan.

21.  Tus opiniones sinceras mejor que las des de manera ambigua; y así, cuando los demás se den cuenta del verdadero sentido, ya estarás lejos.

22.  Si quieres manejar a los otros a tu gusto, alábales por aquellas cualidades de las que carecen en absoluto.

23.  Si alguien te impone demasiado respeto, imagínale desnudo y se lo perderás.

24.  Cuando no sepas si otro te habla en serio o en broma, lo mejor que puedes hacer es preguntárselo; y si el otro tampoco lo sabe, lo mejor es cambiar de tema.

25.  No hables nunca del todo en serio; así los otros creerán que tus errores son voluntarios y tus trivialidades son suti­lezas y siempre quedarás bien.

26.  Di las verdades desagradables de tal manera que, si la víc­tima se enfada, los demás puedan advertirle con razón que no hay para tanto.

27.  No incurras en la bajeza de criticar al prójimo; alábalo más de lo que merece, y ya se cuidarán los otros de desmentir tus palabras.

28.  Siempre que te inviten a comer, acepta; pero advierte antes que tienes una úlcera en el estómago.  Es la única manera de no tenerla después.

29.  Aleja de ti las malas compañías y, en compensación, procura ser la mala compañía de otros: así ejercitarás tu iniciativa.

30.  Huye de las tentaciones, pero lentamente; para darles tiem­po a que te alcancen.

31.  Piensa que la vida es muy fácil para el que sabe hacerse el tonto; y que si te declaras infeliz desde la juventud, todos te ayudarán a seguir adelante.

32.  Si quieres ser modelo de buenas costumbres, abstente de seguir el refrán “a donde fueres, haz lo que vieres”.

33.  No te avergüences de tu pasado, que ya no se puede cam­biar; pero no olvides que siempre se puede contar al revés

 

Remitido por Antonio Casao, 1989