16.07.06
Su
Magnificencia el Dr. Polifaz
Facultad
de Bellas Artes
El Grego 2
28040
Madrid
Estimado
Doctor Polifaz:
Con
viva satisfacción, teñida del natural sentido del ridículo por haber perdido
tanto tiempo sin contactar con Su Magnificencia, me apresuro a suplicar gasteropódicamente el ingreso en el SNPM.
Quizá
sea Vd. la variante hispana del célebre doctor Manyface, el que inventó el
sexto poliedro regular, el famoso aleph-edro, que combinaba el número
transfinito aleph con las infinitamente pequeñas caras triangulares dobladas
sobre sí mismas, a la manera de los relojes dalinianos. Con lo cual el poliedro
dejaba su triste tridimensionalidad para insertarse en el mundo de las
diecinueve dimensiones de que nos habla la matemática moderna como explicación
última del Universo.
Pero,
sea esto cierto o no, permítame enviarle un saludo desde la Polonia española,
esto es, Cataluña, del más polaco de los polacos españoles. Si en New York
existe un edificio Dakota, llamado así por lo alejado, ¿cómo en España no va a
haber una Neopolonia en la periferia, que es el centro real? Entendámonos: las
periferias de las cosas no son los límites de éstas con el “exterior”, esto
sólo pude ocurrir cuando tal exterior existe. Pero las que llenan todo le
espacio, a la manera hilbertiana, no tienen real periferia, sino introferia.
Bueno,
como ya sabes, la Facultad de Ciencias Inútiles incluye entre sus cátedras la
de Patafísica, que nosotros, dentro de nuestro sesgo científico, consideramos
como la de la anticiencia —que debe ser también estudiada por la ciencia, como
la muerte es parte de la vida—, o, dicho de otra manera, el estudio de los
acontecimientos no seriados, no repetitivos, los rebeldes a la experimentación
porque sólo se producen una vez. La patafísica obvia
le experimentación como intento de que se produzca algo, lo que cuenta en la
vida es precisamente lo irrepetible en cuanto que cambia, mucho o poco, todo
nuestro entorno para siempre. Irrepetible es este número del BOFCI con el que
te soborno para conseguir mi entrada. Espero te guste.
Bueno,
tras este largo circunloquio —lo que no es circunloquio es pesadez, como dijo
el clásico—, y envalentonado a medida que tecleo, vengo, ahora, en exigir mi
entrada en la SNPM, que redundará en su propia honra y en beneficio del mundo
entero. Creo que a la SNPM le falta, para poder ser patafísica,
ese acto irrepetible.
Gracia
que no duda alcanzar del recto proceder de V. E. cuya vida guarde Ubú muchos evos.
Barcelona,
16 de Pedal de 2006
El
Doctor Esclerofaz