COINCIDENCIAS CIENTÍFICAS

 

El descubrimiento del helio

Como es sabido, el helio fue el primer elemento químico descubierto fuera de la Tierra... ¡un siglo antes de la astronáutica! Piere Janssen, jefe del observatorio astronómico de Meudon (Francia) fue a la India para asistir y hacer fotografías del eclipse solar del 18.08.1868. Entre las líneas espectrales de la corona solar que observó había una amarilla que no correspondía a ningún elemento presente en la Tierra. Reportó su descubrimiento a la Academia Francesa en una carta escrita el 20 de octubre de 1858.

Mientras tanto, J. Norman Lockyer, profesor de física astronómica en el Colegio Real de Ciencias de la Universidad de Londres, utilizó un instrumento llamado espectroscopio, diseñado hacía poco por Bunsen y Kirchhoff, capaz de estudiar la corona solar sin necesidad de esperar a un eclipse para ello. Lockyer halló el mismo elemento, que denominó helio (del griego helios, "sol"). Sin esperar, comunicó su descubrimiento a la Royal Society inglesa en el mismo día de la observación... el 20 de octubre de 1858.

Por unos minutos, ganaba el descubrimiento de Lockyer, que lo había hecho más tarde. Con una honestidad científica que les honró, ambos científicos acordaron compartir el crédito del descubrimiento y entre ellos nació una buena amistad. La Academia Francesa acuñó una medalla conmemorativa del descubrimiento en la que aparecían ambos.El helio fue descubierto finalmente en la Tierra en 1895 por Sir William Ramsey, quien prudentemente comunicó simultáneamente su hallazgo a ambos organismos científicos.

 

Nobel y la nitroglicerina

Alfred Nobel murió en su villa de San Remo (Italia) en 1896. Sufría de angina de pecho y tuvo diversos ataques de corazón, contra los cuales se medicaba con nitroglicerina (cuyos fabricantes, para evitar reticencias entre los usuarios, denominaban comercialmente Trinitrin). Poco antes de morir escribió en una carta: "Parece una ironía del destino que me hayan prescrito tomar nitroglicerina internamente". Como es sabido, la máxima contribución de Nobel a la ciencia fue el descubrimiento de la dinamita, mezcla de nitroglicerina con sustancias inertes, que hacía seguro y manejable el temible explosivo.

 

Otras coincidencias

 

A propósito, hablando respecto del destino de los descubrimientos científicos. El pentacarbonilo de hierro fue descubierto el mismo día —15 de junio de 1891— por dos científicos, Berthelot en Francia y Mond en Inglaterra. Tales coincidencias no son muy frecuentes.

I. Vlasov/D. Trifonov: Química recreativa

 

En 1900, tres hombres de ciencia, el holandés Hugo de Vries, el alemán Karl Correns, y el austriaco Erich von Tschermak, “descubrieron”, independientemente, las leyes de la genética. Cada uno, al estudiar el trabajo previo existente sobre el tema, descubrió que Gregorio Mendel había hecho el descubrimiento 33 años antes. Cada uno de ellos publicó un estudio en el que daba crédito a Mendel, una muestra notable de honestidad científica por triplicado.

 

La corriente eléctrica fue descubierta casualmente por el profesor de anatomía de la universidad italiana de Bolonia, Luigi Galvani (1737-1798). Un día de 1786, mientras él diseccionaba una rana, un ayudante produjo una chispa con una máquina electrostática situada en la misma habitación. La chispa causó una corriente eléctrica que conectó con Galvani y, a través de su escalpelo metálico, pasó a la rana muerta, que contrajo sorprendentemente sus músculos, «como si hubiese sufrido un calambre» (en palabras del profesor Galvani). Deduciendo del fenómeno la existencia de lo que él llamó electricidad animal, Galvani dio un paso crucial en la demostración experimental de la existencia de lo que luego se llamaría corriente eléctrica.

Tomado de El libro de los hechos insólitos, por Gregorio Doval

 

Cierto día de 1846 este mismo científico derramó accidentalmente una mezcla de ácido nítrico y sulfúrico, utilizando un delantal de algodón para secarlo. Posteriormente, colgó el delantal en una estufa para que se secara, pero, una vez seco, éste detonó y desapareció. De esta forma, descubrió que transformando la celulosa en nitrocelulosa se conseguía un nuevo y potente material explosivo: el algodón pólvora.

Tomado de El libro de los hechos insólitos, por Gregorio Doval

 

En 1840, el químico germano-suizo Christian Friedrich Schönbein (1799-1868) experimentaba en su laboratorio dejando pasar aire seco entre dos electrodos conectados a una corriente alterna de varios miles de voltios cuando comenzó a percibir un cierto olor que, en un primer momento, identificó como el olor de la electricidad. Dado que dicho olor le recordaba al del cloro, llegó a la conclusión de que lo que realmente estaba oliendo era una combinación inesperada de cloro con algún otra sustancia que no reconocía. De este modo, ignorando qué estaba oliendo realmente, acudió al griego y llamó a aquel gas desconocido ozono, es decir, en griego, "yo huelo", denominando a la forma más reactiva del oxígeno con un nombre que resultó plenamente apropiado, pues si algo caracteriza a este gas es precisamente su penetrante olor.

Tomado de El libro de los hechos insólitos, por Gregorio Doval

 

En Su libro Please explain[1], Isaac Asimov hace notar que a menudo se produce un descubrimiento por dos o más científicos casi simultáneamente. Los ejemplos son innumerables: el cálculo diferencial e integral (Newton y Leibniz), la evolución de las especies (Darwin y Wallace), el descubrimiento de los quarks (Gell-Mann y Yuval Ne’emen) y tantos otros.

 

Pero a estas coincidencias Asimov añade otras: los mentados Charles R. Darwin y Alfred R. Wallace tenían su como inicial de su segundo nombre la letra R… lo mismo que Thomas R. Malthus, predecesor de ambos.

 

Hacia 1880 dos científicos descubrieron simultáneamente el problema de la producción barata de aluminio. Charles Hall (USA) y Paul Héroult (Francia) presentaron la misma patente en 1886. Ambos tenían el apellido iniciado por H, ambos habían nacido en 1863 y ambos fallecieron en 1914.

 

Cuando el tiempo para el descubrimiento es propicio, es propicio. Los químicos orgánicos habían estado intentando durante siglos explicar ciertos hechos asombrosos concernientes a las substancias químicas orgánicas. Por fin, en septiembre de 1874 un químico holandés de 22 años, Jacobus H. Van’t Hoff, sugirió que un átomo de carbono tenía 4 ligaduras dispuestas en tal forma que apuntaban a los vértices de un imaginario tetraedro. Eso lo explica todo. Dos meses después, un químico francés de 22 años, Joseph A. Le Bel, publicó un estudio que contenía precisamente la misma sugerencia. Los dos hombres habían trabajado de forma independiente.

 

            E1 químico alemán Emil Fischer trabajó sobre importantes compuestos del tejido, los azúcares y las purinas, y recibió por ese trabajo el Premio Nobel en 1902. Desilusionado por la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial (y por la pérdida de dos de sus tres hijos, y por su propia salud quebrantada) se mató poco después de la conclusión de la guerra. Un joven ayudante suyo era Hans Fischer —no eran parientes— quien también trabajaba en importantes compuestos del tejido, las porfirinas,  y recibió un Premio Nobel en 1930 por ese trabajo. Desilusionado por la derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial (y por la destrucción de su laboratorio por las incursiones aéreas), se mató poco después de la conclusión de la guerra.

 

La constante de los gases perfectos vale 0,082 atmósferas×kg/oK×mol. Este valor, de gran importancia en Química, resulta inalterado al pasar al sistema de unidades anglosajón: R = 0,082 psi×libra/oR×mol.

 

 

                                                                                              Recopilado por JMAiO