Alfonso Guerra queda pequeño ante Chávez

 

(Cátedra de Cacojaculatorología)

 

En su día el político Alfonso Guerra se distinguió por su facilidad de insulto a los colegas que no comulgaban con sus ideas. Su perla más conocida fue llamar “tahúr del Mississippi” al entonces presidente de gobierno, Adolfo Suárez. También le acusó de golpista, diciendo de él que “le hubiera gustado entrar en el Congreso montado en el caballo de Pavía”. Pero, salvo esos vulgares exabruptos, en general su lengua viperina tenía una cierta gracia andaluza en sus insultos. Soledad Becerril era "Carlos III vestido de Mariquita Pérez", Loyola del Palacio, "la monja alferez", Zapatero, “Bambi”. Hablaba de los encuentros gilimarxistas de Jávea, de los intelectuales orgánicos, de los descamisados, del transformismo pedrestre, de los bocatas en las plazas de toros, de la demagogia social de Pepeluis Tenazos… Fernández Tarugán era el neomachadismo de barato, aludía al chalet de Simancas, al necionalismo de Manuela Desmadre, al inmovilismo oficialista, al acostismo, al marxista "analítico" Ludolfo Paramio, a los “renovadores de la nada” y al "Dios" de Txiki Benegas... Claro que todo se fue al garete cuando usó un Mystère como su taxi particular y mientras su troglodítico hermano se dedicaba al cohecho puro y simple.

Pero al corrupto andaluz le ha salido un competidor que lo deja en mantillas. El incidente del pasado noviembre, en que el rey Juan Carlos I perdió los nervios en Santiago de Chile ordenando desabridamente al presidente Hugo Chávez que se callara ante las continuas interrupciones a Zapatero trufadas de insultos para José María Aznar, venía preparado por el carácter del presidente venezolano, acostumbrado al insulto. Veamos unas muestras:

 

·        Un corresponsal de la BBC le preguntó en directo: “¿Por qué gasta el dinero del petróleo venezolano en el exterior y no en Venezuela?” a lo cual el Presidente, encolerizado, respondió: “La pregunta es una estupidez y no voy a contestarla porque no contesto estupideces y si respondiera sería también un estúpido“, remachando: “Esta pregunta sólo se le puede ocurrir a un estúpido“.

·        En un viaje a Nicaragua, a quien perdonó la deuda de 33,3 millones de dólares que mantenía con Venezuela y otorgó créditos por 5,4 millones de dólares a diversas empresas nicaragüenses, arremetió contra los opositores de ese país a quienes llamó “loros y lacayos”.

·        En enero de 2007 se despachó contra el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, calificándole de “pendejo desde la p hasta la o” y, haciendo chistes con su apellido, “insulso”, y le recomendó dimitir.

·        El presidente estadounidense, George W. Bush, recibe lo más granado de su florilegio verbal. En el estrado de la ONU le llamó “diablo'', ''tirano'' y ''mentiroso'', y dijo, refiriéndose a él: “Ayer el diablo estuvo aquí, aún huele a azufre” tras criticar su política exterior y acusar a la CIA del asesinato de un ex ministro de Allende. En una visita a Harlem continuó con la traca llamándole “alcohólico”, “enfermo” y “acomplejado”, concluyendo con su pena por los Estados Unidos que tienen “el diablo en casa”. La prensa de Estados Unidos le dedica lindezas como “payaso destacado” o “proxeneta del petróleo”.

·        Como era de esperar, el ex primer ministro británico Tony Blair, gran amigo de Bush, también recibió su correspondiente salva. Fue calificado por el venezonlano de "inmoral", "sinvergüenza" y "peón de Washington" por haberle instado instado a "acatar las reglas de la comunidad internacional". Le llamó también “el principal aliado de Hitler-Danger-Bush, el genocida y asesino número uno que hay en este planeta”.

·        A la Consejera estadounidense de Seguridad, Condoleeza Rice, la calificó de “analfabeta”, durante un acto oficial celebrado en Caracas en 2004. Dijo de ella además que “disparó su artillería indigna contra nuestro pueblo”, por decir que “Chávez no debe oponerse al referéndum revocatorio”.  

·        En 1906 llamó “canalla, tahúr y ladrón” al entonces candidato a la presidencia de Perú, Alan García. Éste entró al trapo llamándole “sinvergüenza” y “chico malcriado”.

·        Tras criticar a García, arremetió contra Alejandro Toledo, entonces presidente de Perú, afirmando que ambos eran “caimanes del mismo pozo” y amenazó con retirar a su embajador del país andino.

·        El anterior presidente mexicano, Vicente Fox, fue calificado de "cachorro del imperio" y "entreguista a EEUU", en la polémica entre ambos por la creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), iniciativa impulsada por USA.

·        Hugo Chávez se refirió al actual presidente mexicano Calderón como “ese caballerito”, lo tildó de “gran ignorante” y también lo llamó “burro”. Calderón replicó llamando a Chávez un “valentón”. Todo por un supuesto error de la agencia de noticias DPA, que habría confundido a Calderón con Bush.

·        Resulta que existe también un “anti-Chavez”, el ex-ministro de Interior colombiano, Fernando Londoño Hoyos, quien arremete habitualmente contra él con su verbo cáustico y habitual desprecio por el mandatario venezolano. Desde el vecino país, Londoño le califica a menudo como “mono peligroso” y “con ametralladora”, y utiliza su zoológica metáfora para equiparar a Chávez con los más temibles dictadores.

·        Claro es que su propio pueblo no se salva de Chávez. Dijo de unos obispos que criticaban su reforma constitucional: “Nos da vergüenza esos obispos que tenemos. Con qué tristeza los oía. Que Dios los perdone por su ignorancia, por su insensatez", Además les acusó de "golpistas" y de ser responsables de "la masacre contra el pueblo". Al cardenal Oscar Rodríguez Maradiaga lo llamó "payaso imperialista".

·        A unos estudiantes que protestaban contra él los llamó "loquitos" y "desesperaditos".

·        También arremetió contra su ex ministro de Defensa, Raúl Baduel, al que llamó “traidor y peón de la derecha”.

·        Uno de los más célebres intercambios de insultos lo progonizó con el dirigente sindical Carlos Ortega. Chávez aludió al "fracaso" opositor y a su "victoria", tras una huelga general, cuyos promotores "deberían estar en prisión por saboteadores, fascistas, inmorales y delincuentes", añadiendo: “A nombre de los trabajadores, estos capos lo que hacen es mancharles el honor. Ortega es presidente ilegítimo de una directiva de la CTV conformada por bandidos, capos y fascistas".

·        Su última y conocida hazaña fue llamar “fascista” al ex presidente español José María Aznar. Ya había tenido roces con él cuando éste reconoció el golpe de Estado de Pedro Carmona en Venezuela en 2002. Pero genio y figura: nada más al bajarse del avión que le dejaba en Santiago de Chile, había dedicado una florecita a la presidenta Bachelet, diciéndole que su propuesta de la "Cohesión Social", como tema central de esta cita internacional era una falacia y que debería llamarse "transformación social".

 

JMAiO, BCN, nov 07