Un violador condenado a 26 años sigue libre

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Una de sus víctimas, Lucía Murillo. Foto: ARCHIVO

Tomás Pardo, el día del juicio, el pasado 1 de diciembre. Foto: ARCHIVO

 

MONTSE MARTÍNEZ
BARCELONA


Recogió en mano la sentencia que le condena a 26 años de prisión, por violación e intento de homicidio, entre otros delitos, y se fue a su casa. Tomás Pardo, de 28 años, el violador que fue liberado por un error que impidió solicitar a tiempo la prórroga de la prisión preventiva, fue condenado ayer por una retahíla de delitos cometidos contra dos mujeres en las localidades de Abrera y Martorell el 31 de octubre. A día de hoy, Pardo continúa en libertad porque la sentencia de la Audiencia no es firme hasta que se pronuncie el Tribunal Supremo.
Fuentes judiciales confirmaron que la defensa de Tomás Pardo recurrirá contra la sentencia. Mientras, el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC), José María Mena, dio la orden de solicitar el ingreso en prisión sin esperar a la resolución del recurso.
Fuentes judiciales insistieron en destacar que el hecho de que la fiscalía pida el ingreso en prisión no significa necesariamente que éste se produzca. El tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona que ha impuesto la condena tiene la última palabra.
Los pasos a seguir a partir de ahora pasan por trasladar a la defensa la petición de la fiscalía y convocar a las distintas partes, trámite conocido como vistilla, para que cada uno se pronuncie sobre la idoneidad del ingreso en prisión. Luego el tribunal deberá dictar su resolución al respecto. Todo este proceso se traduce en tantos días de libertad para Pardo como días tarden decidir.
Si la sala no decide encarcelarlo, la media de tiempo de espera de la resolución de los recursos del Supremo no está por debajo de los seis meses. O, lo que es igual, medio año más de libertad para Tomás Pardo.

ATADA A UN ÁRBOL
La sentencia hecha pública ayer, un mes y medio después del juicio, considera probado que Pardo atacó a la primera víctima a las seis de la madrugada del 31 de octubre del 2002 en el polígono industrial de Abrera (Baix Llobregat) en el que trabajaba. Usó la navaja, causándole lesiones leves, pero, finalmente, la mujer pudo zafarse de su agresor gracias a que sus gritos alertaron a varias personas.
A la segunda, una mujer casada de 39 años y madre de dos hijos, la abordó ese mismo día, media hora después de errar en su intento anterior, el tiempo necesario para llegar hasta Martorell (Baix Llobregat).
A punta de navaja la introdujo en su vehículo, la llevó hasta una zona apartada, la violó, la retuvo en contra de su voluntad durante varias horas atada a un árbol, le quitó todas sus pertenencias y, finalmente, le clavó una navaja en el cuello con la intención de matarla.
El tribunal de la Sección Segunda de la Audiencia de Barcelona ha condenado además a Tomás Pardo a indemnizar a cada una de las víctimas con 6.000 euros (un millón de pesetas), con prohibición expresa de acercarse, en un plazo de cinco años, a los lugares donde sucedieron los hechos.

LÍMITE DE DOS AÑOS
Pardo ingresó en prisión a principios de noviembre del 2002. La ley establece que el tiempo máximo de estancia en prisión preventiva --a la espera de juicio-- es de dos años. Un periodo que puede prorrogarse previa solicitud y argumentación.
Así, en noviembre del 2004, no se hizo este trámite de solicitud de prórroga de la prisión provisional. La Sección Segunda de la Audiencia erró en una fecha y la fiscalía, por su parte, no hizo la petición formal de la vista para la prórroga. Con la ley en la mano, Pardo fue puesto en libertad. Para subsanar el desaguisado, el juez fijó el juicio con urgencia. Sin embargo, la sentencia ha tardado un mes y medio.


Noticia publicada en la página 31 de la edición de 1/19/2005 de El Periódico - edición impresa. Para ver la página completa, descargue el archivo en formato PDF