“La escobilla de baño no es de uso personal”

 

Una escobilla de baño pue­de hacer milagros. En el inodoro, se entiende. Pe­ro no es algo que sepa todo el mundo, según creen los fabrican­tes estadounidenses de este pro­ducto de baño. Por eso, en el en­vase pegan la siguiente adverten­cia: "No utilizar para higiene per­sonal". De esta manera, el pro­ducto logró el primer premio en el concurso anual de adverten­cias disparatadas que aparecen en productos fabricados en Esta­dos Unidos.

Como segunda advertencia más disparatada según la organi­zación Michigan Lawsuit Abuse Watch (M-LAW) se eligió una aparecida en un patinete para ni­ño: "Este producto se mueve cuando es utilizado". Y quien se alegraba por las múltiples posibi­lidades que se enumeran en el en­vase de su nuevo termómetro también debe tener en cuenta: "Si este termómetro se utiliza para mediciones por vía rectal, no de­bería realizarse a continuación una medición en la boca". Las advertencias tienen un trasfondo serio. Estados Unidos es conside­rado la meca de las demandas. Los fabricantes intentan por eso cubrirse las espaldas ante cual­quier eventualidad. El sistema le­gal, en el que los jurados pueden determinar libremente las sumas de las indemnizaciones, cuesta a la economía, según el presidente George W. Bush, 230.000 millo­nes de dólares al año.

El mandatario acaba de iniciar una campaña para mitigar la ava­lancha de demandas y poner es­trictos límites máximos a las in­demnizaciones. De momento, sin embargo, no los hay. Por eso, los fabricantes siguen advirtiendo in­cansablemente. "No permita nunca que sus hijos jueguen en el lavaplatos", aconseja un fabrican­te de electrodomésticos. Sobre una silla de masajes eléctrica, puede leerse: "No introduzca nunca una parte del cuerpo en el respaldo cuando estén funcio­nando los rotores". La M-LAW­ también otorgó un premio por la siguiente advertencia sobre una fresa de carpintero: "No está pensado como instrumento para per­forar dientes". "Las advertencias que aparecen en los productos son un símbolo de esta época aficionada a las demandas", dice el presidente de M-LAW, Robert Jo­nes, que se reunió con otros em­presarios y concede desde hace ocho años estos premios a las su­gerencias más ridículas. Jones pretende reaccionar así con hu­mor a la creciente avalancha de demandas. "Quizá logremos con estos premios que los jueces sean algo más estrictos en el caso de las denuncias poco serias".

Mientras, los fabricantes siguen rompiéndose la cabeza acerca de qué ideas extrañas pueden tener los compradores. Si falta la advertencia apropiada, quedan abiertas las puertas a las deman­das. Un paquete de anzuelos se vende con el consejo: "Tragarlo es dañino". Algo que, lógicamen­te, debe ocultarse a los peces. A un constructor de inodoros se le ocurrió que al usuario podría so­brevenirle sed al tirar la cadena. Por eso, señala: "El agua del tan­que no es apropiada para beber". Y para los padres de niños pequeños se colocó el siguiente consejo en un cochecito plegable: "Retirar al niño antes de plegar".

 

CHRISTIANE OELRICH

(Heraldo de Aragón. Remitido por Antonio Casao)